CIOLI: LA MAGDALENA ERA SU CASA

Por ENRIQUE ALONSO

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Creo que nunca estuve en “su playa” sin estar él.
Aún recuerdo a “Los 5 latinos”  cantando “mi cariñito”,  y yo intentando llegar al trampolín de Martini.
Pasaban los años y el panadero continuaba bañándose todos los días y ofreciendo su bondad a la bahía hasta alcanzar por derecho y sin buscarlo el titulo que el ayuntamiento reflejó en la placa: “salvador de cien vidas”.
A veces he pensado si el “Ángel de la Guarda” sabrá nadar o esta especialidad se la dejó en 1947 en Somo a Cioli, en su primer rescate. Pero como para ser “salvador” el hombre se inventó el titulo de socorrista nuestro hombre tuvo que sacarlo en el 57.
Más tarde vino a mi programa. La nacional – la tele, se entiende- se había portado mal con él y quise hacerle el homenaje que se merecía. A todos nos había dolido la humillación  a la que un “imbécil y don nadie oportunista” había sometido a Cioli. A nuestro Cioli.
A José Sanz Tejera, teñido por los soles de La Magdalena hasta arrugar su piel -no se sabe si por ellos o por el paso de los años-.le costaba hablar y expresarse, pero poco a poco, fui sacando su alma. ¡Qué grande era! Tan grande que las llamadas comenzaron a colapsar los teléfonos de la tele.
Me imagino: poder bajar a La Magdalena a enseñarte con orgullo, como lo hemos hecho con nuestra roca más entrañable –El Camello- y que dio nombre a su playa.
Me imagino,-te imagino- en días grises verduzcos y en azules y verdes.
Sólo.
En tu puesto.
Recordando una historia que ha de pasar y sobrepasarnos.
Eres ya una leyenda y necesitamos que esta aumente porque ellas y sólo ellas se autoalimentan.
Pero has de estar en la mar –la tuya- para seguir vigilando.
Has de emerger de tu playa – la nuestra- con las mareas, para recordar que salvaste muchas vidas.


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