Por ENRIQUE ALONSO
¿Qué se siente Julián?
¿Qué se siente en el Cielo?
Siempre
pensé que tu vida se iba a acabar sin darse cuenta
nadie,
pero este partido lo
perdiste.
Los que te queremos
-¿sabes? No te has marchado. Estás allí.-
nos hemos quedado sin un día de Mayo de por
vida.
Julián...
¿el cielo es azul?
Julián. Recio Julián,
dime desde que nube estás mirando a Dolores...
Julián, Julián, Julián...
¿Me dejas decir en voz alta mi secreto,
tu secreto,
nuestro secreto?
Una
mañana de Abril, al filo de romper el día,
descubrí que cada día -y así todos-
llevabas y recogías a las monjas que cuidaban y
cuidan, los enfermos de Mompía.
Cuando quise saber, Dolores, tu compañera en la vida
sentenció:
De alguna forma hay que ganarse el
Cielo.
Julian
discreto.
Julian...¿es verdad que los angeles
tienen alas y vuelan?
Que pena Julián, que
pena que no te llevaste un micro para contarnos.
Julián... ¿me escuchas,
Julián?
¡Ya cumpliste! “La dejaste” hasta los
nietos.
¡Qué injusta fue nuestra
tierra!
Julián honrado. Julián obrero de contar
las cosas.
A quien
le interese en el Cielo:
Ha llegado todo un
hombre.
Camina lento, machacando el cada
día.
Cuenta cuentos maravillosos de un mundo
que le mató.
Bueno, entre los buenos. Solo habla “lo
bonito”.
Julián
amigo.
Julián compañero...
¿me dejas decirte algo? Julián, te quiero