Por CONCHI SOLANAS
El pasado lunes día 30 fue un día importante para mí. Ese día había presentado una moción para fijar unos niveles mínimos de calidad en las compras y contrataciones de materiales y productos sanitarios. Vivimos unos momentos en los que la economía está cobrando un protagonismo inusitado y tiene gran importancia en el momento de decidir que productos sanitarios se adquieren. La moción que yo presenté iba encaminada a defender una posición que me parece muy lógica, que el precio es importante pero siempre en relación con la calidad. Quiero decir, ¿es bueno comprar un producto muy barato pero de una calidad muy inferior a otro de mejores características?. Yo lo tengo muy claro, creo que no, que lo importante no es solo que sea barato sino que exista una buena relación entre la calidad y el precio que pagamos. Además defendía que también se tengan en cuenta criterios sociales como la contratación de personas con discapacidades, la conservación de puestos de trabajo en nuestra comunidad, etc. La moción fue aprobada por unanimidad, y este hecho me parece muy significativo por varias razones.
En primer lugar porque me parece un logro substancial para todas las personas de Cantabria. Desde el Parlamento vamos a garantizar que todos los productos y servicios sanitarios cumplan unos estándares de calidad a partir de los que también se tenga en cuenta su coste. Esto es, en cualquier contratación no va a ser suficiente presentar un producto barato. Si ese producto no cumple un nivel mínimo de calidad no será tenido en cuenta para ese contrato.
En segundo lugar me parece importante porque es uno de los días que me he sentido más satisfecha de dedicarme a la política. Ha sido una de las ocasiones en que los representantes de todos los partidos políticos hemos sabido ponernos de acuerdo para apoyar una medida que es lógica y beneficiosa para todos. Me parece fundamental que desde la oposición hagamos lo que podemos llamar “oposición constructiva”, quiero decir planteando medidas que contribuyan a la gobernabilidad de Cantabria y que puedan ser asumidas por otros grupos políticos. Nunca he creído que mi misión en el Parlamente sea dedicarme a decir que todas las medidas que presenta el Gobierno son negativas, son malas por el simple hecho de provenir de otro grupo político. Yo soy más partidaria de la crítica a aspectos concretos de esas medidas y proponiendo además ideas alternativas. De la misma forma creo que el Gobierno debe tener la grandeza de miras de aceptar también propuestas de la oposición que sean de utilidad, sin rechazarlas automáticamente por provenir de otros grupos de la cámara. El pasado lunes fue uno de esos días en que creo que todos los miembros de la cámara estuvimos a la altura de la situación y supimos unirnos para sacar adelante una moción que es provechosa para Cantabria. Un día en el que fueron más importantes las cosas que nos unen que las que nos separan y en el que reconozco que me fui satisfecha a casa. Iba convencida que todos habíamos hecho lo que siempre se espera de los que estamos en política, preocuparnos por Cantabria.