La Pereda: Cuidar a nuestros mayores

Por CONCHI SOLANAS

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 No quiero entrar a debatir ahora los motivos del cierre de la residencia La Pereda, ya habrá tiempo para hacerlo cuando tengamos la documentación que deberá aportarnos la Consejería de Sanidad para justificar esta polémica decisión. Ahora mismo voy a centrarme en las razones que ha expuesto la Sra. Buruaga, su rotunda afirmación de que el edificio no cumple con unos requisitos estructurales básicos y de funcionamiento. Ha insistido en que las instalaciones no están adaptadas para atender a personas dependientes y que el edificio tampoco cumple los requisitos de Protección Civil para su evacuación en caso de emergencia. Como he dicho, estoy esperando que nos aporte la documentación pertinente en la que se sustentan estas afirmaciones.

 

En este momento solo debo decir que si estos hechos son ciertos el gobierno hace bien en tomar cartas en el asunto. Sin embargo, también debo decir que me sorprende como han decidido actuar nuestros gobernantes ante esta situación, especialmente las prisas con las que se ha hecho todo. Si había que hacer algo tenían una gran oportunidad para hacer las cosas bien y abordar el problema con sentido común y buscando la mejor solución para los afectados, en lugar de querer vaciar rápidamente la Residencia La Pereda. Creo que lo han hecho todo con muchas prisas y mal, quizá con su mejor intención pero muy mal.

 

En la Residencia La Pereda residían unas 94 personas, siendo 43 de ellas dependientes. Estoy convencida que esas 94 personas mayores merecían mejor trato, otra forma de hacer las cosas, haber iniciado un dialogo con ellas para acordar como podrían ser reubicadas y cuando. En definitiva, antes de hacer nada haber contado con ellas, tener ya una alternativa clara sobre su futuro y no una promesa de que se abrirán dos nuevas plantas en los Centros de Atención a la Dependencia de Cueto y Laredo. Si el mayor interés de la Consejería de Sanidad era garantizar el bienestar de estas personas, no debería haber entrado como un elefante en una cacharrería. ¿Por qué digo esto?. Pues porque en estos últimos días yo sí que he hablado tanto con personas ingresadas en ese centro como con trabajadores del mismo y la opinión casi unánime que me han expresado es que tendrían que habérselo dicho de otra forma, con menos prisas y pactando con ellos la solución. Lo podría resumir como muchas decisiones impuestas y poco dialogo con los afectados. Si la situación del centro era tan dramática ¿por qué los afectados están tan descontentos con la solución impuesta?. ¿Por qué he visto a personas con lágrimas en los ojos por tener que abandonar su residencia?. ¿No merece la pena cuidar las formas siempre, pero especialmente cuando se trata de personas mayores?. Para estas personas su residencia es su hogar y a nadie nos gusta que nos echen de casa y con prisas ¿a qué no?. Pues eso es lo que se ha hecho con ellos. Además, ¿realmente era esta la única alternativa?. ¿era necesario desalojar también a las personas que no eran dependientes?.

 

Todas estas son muchas preguntas, demasiadas y no veo que la Sra. Buruaga nos las haya querido responder. Lo primero ha sido querer vaciar la Pereda, luego enviar a la policía para que rodease la residencia y la protegiera, pero ¿de quién?. ¿eran peligrosas las personas mayores?, ¿los trabajadores? ¿las familias de los afectados?. Para mí la respuesta es muy clara. No voy a cuestionar que posiblemente la intención de la Consejera haya sido buena, pero sí la pediría que en estos casos sea un poco más humana y piense que el bienestar de muchas personas está en sus manos. Desalojar a la gente con prisas no es una buena solución aunque esté convencida que lo hace por el bien de los afectados. Ellos no lo entienden así, los trabajadores tampoco y las familias tampoco. ¿Es posible que todos estén equivocados?. Creo que no todo está perdido, que este problema podría tener todavía otra solución. Me encantaría no tener que convertir este incidente en un tema de debate político, que se recondujera la situación y se buscara una buena solución, una solución con la que los afectados estén de acuerdo y no se sientan perjudicados. Nos dicen que Santander es una ciudad inteligente y nuestro alcalde presume de ello. Sin embargo, en mi opinión el primer rasgo de inteligencia es cuidar a nuestros mayores y entender como se sienten. Eso es inteligencia, inteligencia emocional y humanidad. 

 

Finalmente, queda en el aire que nos digan cual va a ser el futuro el futuro del edificio de La Pereda, a que se lo quieren dedicar. Si toda esta operación de reubicación urgente de personas mayores se ha hecho exclusivamente por el bien de esas personas, y sin ningún otro interés, sería muy interesante que ese edificio no sea privatizado o se venda el terreno para edificar en él. Si se acaba realizando una operación urbanística siempre nos quedará la duda de cual ha sido el auténtico motivo del apresurado cierre de la residencia La Pereda.

 

* Es diputada del PRC.

 


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