Por JOSÉ RAMÓN SAIZ
Ya terminó la Eurocopa y España ha anotado un triunfo a lo grande, además de un récord hasta ahora imposible. Una selección a la que en estos días se la acusado de practicar en exceso el juego del tiqui-taca y que este modelo es
aburrido. Pues bien, es sabido que con ese estilo de juego el Barça ha logrado dos Champions y la
selección española ha subido un peldaño en su cotización internacional
logrando en cuatro años lo que nadie antes en la historia del fútbol
había conseguido: Eurocopa del 2008 en Viena, Mundial del 2010 en
Johannesburgo y Eurocopa del 2012 en Kíev.
La victoria inapelable de ayer certificó que en el olimpo futbolístico este equipo está muy por encima de cualquiera con una goleada (4-0) impropia de una final europea. Una auténtica cura de humildad para los italianos, que han realizado una muy buena Eurocopa, y un sonoro bofetón para los analistas de aquel país que llevaban semanas elogiando el virtuosismo de Italia frente al juego aburrido de España. Hemos acudido a ver las portadas de la prensa italiana y bien puede afirmarse que han abandonado esa crítica no sostenible. Corriere dello Sport titulaba en su edición digital: "Italia, final de un sueño". E diario deportivol francés L'Équipe señalaba: "La historia se escribe en español". Y para los amantes de las estadísticas quedará que España ganó a Italia en un partido oficial por primera vez desde 1920; lo mismo que había hecho hace una semana con Francia, a quien tampoco había ganado nunca en competición oficial.
Si el éxito de los culés ha sido evidente, no menos de los jugadores del Real Madrid y aquí citamos el caso de su portero,
Casillas, que sólo ha encajado un gol en todo el torneo, en el primer
partido también frente a Italia; y Vicente del Bosque ha demostrado una
gestión del banquillo a la altura de muy pocos entrenadores. Lo dicho, que España ha conseguido lo imposible con una final de gran brillantez, poniendo fútibol, sabiduría y goles frente a una Italia que siempre evocará respeto.