Hablando en plata sobre José Blanco: Cantabria se quedó sin AVE

Por PAULINO LAGUILLO GARCÍA-BÁRCENA

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Cuando se lleva mucho tiempo esperando reacciones que no acaban de producirse, y lo que es mucho más lamentable aún, habiendo transcurrido un muy largo plazo desde que se produjeron aquellos hechos tan aciagos para Cantabria, sencillamente resulta muy arduo contenerse en la defensa de los intereses de la tierra a la que uno tanto quiere por tener en ella todas sus raíces, motivo no pequeño por el que viene defendiéndola a ultranza y públicamente casi desde la niñez.

 

En absoluto nos sorprendió a muchos la noticia aparecida recientemente en los medios de comunicación, según  la cual bajo la posible responsabilidad del anterior ministro de Fomento se encargaron para Asturias unos cuarenta trenes para los que no hay vía por la que puedan circular ni tampoco fluido eléctrico adecuado a sus características técnicas para impulsarlos.

 

Este nefasto político tuvo hace dos años la osadía de quitarle el largo y dificultosamente proyectado AVE a Cantabria, nada más y nada menos que en el preciso momento de poner la primera piedra de las obras en Palencia, levantando veinticuatro horas antes la carpa prevista para el acto oficial.


Hay que tener desfachatez e inquina hacia una región, cualquiera de España que fuere, para tomar tal decisión, por muy apremiante que le pareciera; para llevar a cabo un paso de esta índole, marcadamente de bajeza política y auténtico desprecio a una Comunidad Autónoma de España.

 

Claro está que supo con quién lo hacía. De haberse tratado de otra con más peso específico político no se habría atrevido jamás a ello. Pero Cantabria es sumisa, educada, nada ruidosa y siempre muy respetuosa con el gobierno de turno.


Oiga...; pero no tontos para esta discriminación sin parangón en España, dejándonos en una vergonzosa posición de desventaja para poder competir, cuando menos, con el resto de las provincias y regiones del Arco de la Cornisa Cantábrica, todas con proyectos en ejecución para contar con  el AVE a corto y medio plazo, incluida la suya, Galicia. Evidentemente tan fatídica decisión no vino sino a ratificar (si fuera verdad) la igualdad de oportunidades entre todas las regiones de España que tanto gustaba de fachendear y decir que aplicaba su jefe de filas, de muy triste recuerdo para España y para la propia Europa.

 

Claro está que sería del género tonto exigirle las poderosas razones que asistían a Cantabria para habérsela dotado del Tren de Alta Velocidad con carácter preferencial. Primeramente porque en su día le birlaron el “Santander-Mediterráneo”, cuando, como tengo desde hace tiempo escrito, ya estaba en un punto de nuestra región en el que los viajeros casi podían ir a pie con sus maletas hasta la estación de Santander. Después, porque sangre, sudor y lágrimas costó la conexión de Cantabria por autopista con Madrid, gozando hoy de la inestimable honra de haber sido la última de España que se lo permitieron. Y a más abundancia, habiendo sido de las primeras de España que tuvo el ferrocarril a mediados del siglo XIX. Evidentemente, para qué se iban a recordar estas razones tan poderosísimas donde las haya en cualquier país del siglo XXI y que Cantabria tenia en su haber, si indefectiblemente le iban a sonar a música celestial.

 

Claro que todo ello no exime en absoluto la postura de pasividad adoptada en mi tierra ante un agravio tan descomunal y patente mal trato del Gobierno de España. Porque en definitiva esta es la lectura real, quiérase o no; guste o no a quien o quienes sean. Hoy, ante la muy aguda crisis económica que padece España, la repercusión de aquella decisión del entonces ministro de Fomento alcanza una dimensión negativa astronómica en las comunicaciones de Cantabria, toda vez que soslayar, mitigar o reconducir el asunto no pasa de ser el sueño de una noche de verano.

 

Hablando en plata :  Que Cantabria se quedó sin AVE.


Espero y confío en que a estas alturas de la película a nadie se le ocurra hablar de rentabilidad en Cantabria de este tren auténticamente irrenunciable para nosotros. Tengo comentado y rebatido con mis amistades, desde hace ya bastantes años, que no se trata de rentabilidad. Se trata de igual de oportunidades. ¿O es que acaso no somos tan dignos contribuyentes del Estado Español como el resto de las regiones que le conforman?. ¿Cuántas grandes obras se han realizado en España, máxime en los últimos años, que no son rentables?. ¡¡¡Ya está bien de que nos toque siempre a los mismos bailar con la más fea¡¡¡.

 

Mientras tanto, aquí no pasa nada. Comenzando por quienes debieran de haber defendido con auténtico ardor ante el Gobierno de España la perniciosa decisión para esta Comunidad Autónoma del ex ministro de Fomento: nuestros políticos, que decididamente no estuvieron, y siguen haciéndolo aún, a la altura que las circunstancias requerían ante una situación marginal para Cantabria de tal calibre.


¿Y los demás qué hemos hecho? Pues, como bien dice mi maestro en periodismo, Manuel Ángel Castañeda Pérez, cántabro de pro y siempre en defensa de los intereses de su tierra natal, “mirándonos el ombligo”. Regodeándonos con nuestra Cantabria natural, nuestra belleza paisajista, la benignidad de nuestro clima…Pero, dar el callo, que le den otros…El espíritu reivindicativo hasta la extenuación que puede verse en otras regiones no tan distantes, aquí de vacaciones.


No creo equivocarme al señalar que ni un partido político, ninguna asociación, colectivo, grupo de opinión, estamento social recocido, etc., haya pedido la “distinción” que Cantabria debe de hacerle al anterior ministro de Fomento, cuyo solo nombre me resisto a escribir, y que ineludiblemente la misma debiera incorporar la palabra “NON”.


Desde la descomunal afrenta recibida en Cantabria de este personaje político de pacotilla; Desde nuestra nobleza e hidalguía a través de los siglos, habiendo defendido nuestros antepasados ofensas en su honor que merecieron letras de oro en las páginas de nuestra historia, tal acción resulta auténticamente muy necesaria de llevar a cabo.


 Por último cabe dulcificar un poco lo mal que se trata a Cantabria por el Gobierno de España, valorando muchísimo y resaltando el gesto de Emilio Botín de dotar a nuestra bahía de un centro cultural cuya relevancia situará a Santander entre las ciudades más visitadas de Europa. ¡¡¡ Lástima que mientras en regiones limítrofes en sus respectivas ofertas culturales dispondrán del AVE para los visitantes, aquí tan solamente podamos ofrecerles un tren de vía estrecha y otro con el trazado de hace más de un siglo y medio¡¡¡.


 Ojalá que este líder financiero mundial que está llevando el nombre de su y nuestra capital por los cinco continentes, alargue tan singular y prodigioso mecenazgo a su tierra, bien adelantando el dinero necesario, bien cofinanciando el proyecto, para que  el Ave llegue a Santander bastante antes del final del siglo XXI en que el gobierno de la nación quizás piense traerlo a Cantabria.


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