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REIVINDICACIÓN DE LA FIGURA DE FRANCISCO SOTA Y DE SU CHRONICA DE LOS PRINCIPES DE ASTVRIAS, Y CANTABRIA DE 1681

Por Marino PÉREZ AVELLANEDA

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Escribíamos a comienzos de 2015 en Cantabria24horas y en la Web de la SCE sobre Sota: “Su vida y su obra merecen ser recordadas por las instituciones culturales y políticas de Cantabria". En la SCE hemos reeditado su Chronica y estamos ampliando y difundiendo su figura con diversas investigaciones y conferencias. Quizás no estaría mal que, a nivel local o regional, se realizaran otras acciones en homenaje y memoria de Sota, tales como dedicatoria de calles, colocación de placas, actos específicos, etc. Hasta donde tenemos información, parece que el único recuerdo es el de la Biblioteca Municipal de Piélagos, sita en el barrio Llosacampo de Renedo y ‘bautizada’ hace unos años con su nombre. Sin duda se merece más el ilustre montañés de Velo-Puente Arce, en este cuarto centenario de su nacimiento”.

Pues bien, parece ser que no ha encontrado eco dicha sugerencia en el año y medio transcurrido, aparte de las dos conferencias que hemos organizado desde la SCE y que he impartido yo mismo, una el 20 de noviembre de 2015 (aniversario de la muerte de Sota) en la Biblioteca que lleva su nombre en Renedo de Piélagos; y la otra el jueves de la semana pasada, 5 de mayo de 2016, en la Biblioteca Central de Cantabria dentro del Ciclo: “Nuestros Escritores”, en la que hemos glosado la figura y obra del escritor de Puente Arce, habiendo sido el escritor y cineasta Mario Camus el anterior protagonista el 23 de abril de 2016, con ocasión del Día del Libro.

A lo largo de la disertación, presentamos nuevos datos sobre la figura de Sota, como los relacionados con la localización del Priorato de San Fructuoso en Miengo, donde tuvo lugar su formación y en el que su hermano Mauro fue Prior, o unos documentos manuscritos del cronista benedictino recopilados de su puño y letra en el monasterio burgalés de San Pedro de Arlanza, así como la relación con el monarca Carlos II, el Hechizado, del que fue cronista oficial, y sobre el que se planteó la posible afección médica que padeció, bien fuera el síndrome de Klinefelter (XXY) como se ha venido aceptando comúnmente, o quizás el de Cockayne, como se puso sobre la mesa… También la Librería/editorial Estvdio se ha unido a la llamada, teniendo ya en marcha la reedición del facsímil de la Chronica que realizamos con motivo del Día de las Letras 2015, cuya tirada fue tan reducida dado lo exiguo de la subvención, que no pudo atender la mayor parte de la demanda, que ahora se quiere satisfacer.

Asimismo, se puso especial hincapié en señalar que Francisco Sota fue el primer escritor español que expuso en una publicación impresa la teoría montañacantabrista en el año 1681, la identificación del territorio de la Cantabria antigua con la Comunidad Autónoma actual, siendo entonces la teoría vascocantabrista la que estaba totalmente en boga, y no sólo apoyada por autores vascos como Garibay, que en 1571 situaba el centro de acción de las Guerras Cántabras en la provincia de Guipúzcoa (se citaba a sí mismo en la portada de su obra como ‘cántabro de Mondragón”…), reiterada por el jesuita Henao (1689) quien localizaba el núcleo de la Cantabria antigua en las tres provincias vascas, y que aún era mantenida por Larramendi en 1736, en su Discurso sobre la famosa Cantabria. Incluso importantes autores no vascos apoyaron dicha teoría, entre los que cabe citar a Nebrija. Todo ello nos lleva a poner en perspectiva la relevancia de Sota como precursor de la autonomía de Cantabria, lo que hizo que el gran polígrafo Menéndez Pelayo le considerara como “un regionalista en profecía”.

También se comentó en la charla en primicia un aspecto inédito de la Chronica, presentado en el último número de la revista Altamira del CEM, y que tiene que ver con las diversas “Formas” o emisiones localizadas de la misma, aspecto que no era conocido hasta ahora y que marcan una nueva perspectiva para entender la obra de Sota, que apareció impresa un año después de su muerte acaecida en 1680.

Pensamos que las reservas que se han venido realizando a la obra de Sota han estado basadas únicamente en la lectura del Segundo Libro de la Chronica, donde, siguiendo las teorías imperantes, éste da pábulo a su imaginación basándose en los falsos cronicones, generando fabulosas conjeturas y genealogías de príncipes y reyes, como era lo normal en todos los autores en su época, por cierto. Dicho Libro es la parte que más modificaciones recibe en la segunda Forma e emisión de la obra. En cualquier caso, dichas críticas han pasado por alto, evidentemente, el contenido del Primer Libro de la Chronica, en el que identifica el territorio de la antigua Cantabria con el actual en base a textos de los autores romanos antiguos; así como el del Libro Tercero, el más extenso, donde desarrolla el periodo de la Alta Edad Media, en el que presenta un buen aparato científico, con citas y anexos documentales nada frecuentes para su tiempo.

A lo largo de la conferencia, se reivindicó la recuperación de la figura de Sota, injustamente olvidada y hasta denigrada a veces, en una situación que debiera ser subsanada en un futuro no lejano, por ejemplo dedicándole una calle en su municipio de origen, Piélagos, así como en la capital de la Comunidad, Santander. Todos los autores citados anteriormente, ya la tienen en sus respectivos territorios y desde hace tiempo. Algunos incluso varias y tanto en el territorio vasco como en la misma capital del Reino. Tal es el caso de Garibay, que tiene calles con su nombre en San Sebastián, en Mondragón, y en Madrid… ¿Quién no conoce la calle Henao en Bilbao? También hay dedicadas a otro autor vasco de la época, Larramendi en Bilbao, San Sebastián Tolosa, Hernani, etc. Y lo mismo el aragonés Jerónimo Zurita, como el burgalés Enrique Flórez, continuadores de los planteamientos de Sota. El primero la publicaría en 1683 (aunque parece ser que la tenía manuscrita bastantes años antes). El segundo en 1769, en su obra La Cantabria. Zurita tiene dedicada una calle en Zaragoza y otra en madrid, y el de Villadiego un IES con su nombre en la ciudad de Burgos, así como una calle en Sevilla…

De Sota no existe rastro en Cantabria, ni en España que sepamos, como ya hemos señalado, salvo la biblioteca de Renedo de Piélagos que lleva su nombre. ¿No es tiempo ya de solucionar la situación? Sugerimos, por ejemplo, en estos momentos en que se hallan en revisión los nombres de algunas de las calles de Santander debido a la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, que se aproveche para adjudicarle a Francisco Sota una de las nuevas denominaciones del callejero en la capital cántabra, saldando así una de las grandes deudas que se tienen con el gran escritor benedictino de Puente Arce. Y lo mismo en su municipio de origen, así como en la capital de España.

Al Ayuntamiento de Piélagos le hacemos también la propuesta de que el edificio que se conserva del antiguo monasterio/iglesia/ermita de San Julián de Velo, del que habla largo y tendido Sota en su Chronica, actualmente de propiedad particular, sea recuperado para uso público antes de que desaparezca, bien como casa del cultura, biblioteca de barrio o centro de ocio de Velo/Arce.

Sin duda se lo merece este ilustre fraile benedictino, cronista de reyes, fecundo investigador, y eximio escritor. Recuperemos, pues, la memoria de este ‘cántabro de nación’… O ¿tan difícil es ser profeta en esta tierra?

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