¿LATINOAMÉRICA?

Por JOSÉ ANTONIO CARMONA GUILLÉN

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Hay que reconocerlo, el término ha cuajado, pero ¿tiene algún significado?

Generalmente pretende delimitar a una región americana, pero a su vez, no indica qué criterios deberá seguir un país para formar parte de dicha región.

Si siguiéramos un criterio demográfico y nos fijásemos en el origen latino de buena parte de la inmigración que desde Europa recibieron los distintos países americanos, habrá que convenir que será difícil encontrar un país americano sin un número elevado de personas con dicho origen. Lo que nos llevaría a cambiar el nombre a todo el continente.

Si nuestra atención se dirige hacia la lengua romance que hablan o han hablado esos países, los límites habría que llevarlos no sólo a la mayor parte de los actuales Estados Unidos, sino hasta Canadá, o ¿acaso el francés no es lengua latina?. Nos encontraríamos, como en el caso anterior, cambiando el nombre al Continente.

Pero el término es una realidad, los “latinos” existen aunque la mayoría de ellos no dominen dicha lengua. Y ¿quiénes son esos latinos? Si preguntásemos a cualquier viandante lo que entiende por latinoamericano, nos contestaría, sin duda alguna, que aquel natural de cualquiera de esa veintena de países americanos que tienen al español como su lengua materna/oficial. Entonces ¿por qué admitir el término extraño? ¿por qué no identificarles cómo hispanos o hispanoamericanos? Algunos puestos a objetar hablan de iberoamericanos, olvidando que en la Hispania romana (que nos dio el latín entre otras grandes cosas) se integraba la provincia de Lusitania precedente de Portugal. Bien, cualquiera de estos dos términos serían aceptables el que no lo sería de forma alguna es el de latino.


Según datos oficiales de Naciones Unidas referidos al año 2015, el 91,45% de la población hispanoamericana tienen al español como lengua materna, esto es, como la define la misma ONU, la aprendida en primer lugar y en la que una persona es capaz de expresarse. Para una mejor interpretación de los datos habrá de tenerse en cuenta la inmigración procedente de otros países Italia, Francia, diversos países árabes,... además de las lenguas indígenas.


No nos resistimos a adjuntar los datos por países con el anexo curioso de Belice antiguo enclave británico, cuya lengua oficial es de un 3% de su población mientras que el 63 tienen al español.










LENGUA MATERNA


POBLACION

ESPAÑOL

%

OTRA

%

Argentina

43.362.000

43.058.466

99,30

303.534

0,70

Bolivia

10.905.000

6.979.200

64,00

3.925.800

36,00

Chile

18.099.000

18.099.000

100 

-

 

Colombia

48.501.000

48.030.540

99,03

470.460

0,97

Costa Rica

4.655.000

4.526.988

97,25

128.013

2,75

 Cuba

11.267.000

11.267.000

100 

-

 

 R. Dominicana

10.029.000

9.908.652

98,98 

120.348

1,02

Ecuador

16.404.000

15.249.158

92,96 

1.154.842

7,04

 El Salvador

6.491.000

6.491.000

100 

-

 

Guatemala

16.413.000

10.619.211

64,7 

5.793.789

35,30

 Honduras

8.709.000

8.461.664

97,16 

247.336

2,84

México

121.641.000

112.116.510

92,17 

9.524.490

7,83

 Nicaragua

6.592.000

5.761.408

87,4 

830.592

12,60

Panamá

3.790.000

3.782.420

99,8 

7.580

0,20

Paraguay

6.805.000

3.749.555

55,1 

3.055.445

44,90

Perú

31.322.000

25.151.566

80,3 

6.170.434

19,70

 Puerto Rico

3.488.000

3.317.088

95,1 

170.912

4,90

Uruguay

34.740.000

33.558.840

96,6 

1.181.160

3,40

Venezuela

30.825.000

29.739.960

96,48 

1.085.040

3,52

TOTALES

434.038.000

399.868.226

91,45

34.169.774

8,55



















Belice

373.000

234.990

63,00

138.010

37,00

Tiene como legua oficial el inglés (3%), siendo el español de uso mayoritario.

 

Pero ¿de dónde procede el uso de “latino”?

Parece que quien primero utilizó el término fue un tal Francisco Bilbao Barquín, nacido en 1823 en Chile, hijo de madre argentina y de padre chileno. Bilbao Barquín odiaba, como buen masón de su época, todo lo español y en sus viajes por Europa fue a parar a Francia. Allí fue, ¡¿qué casualidad?! donde, el 22 de junio de 1856, ahora se cumplen 160 años, aprovechando la presentación de su obra Iniciativa de la América. Idea de un Congreso Federal de las Repúblicas, utilizó por primera vez el término que nos ocupa. Años después, en 1663, presidiría la logia de La Plata en Buenos Aires.

Como ya se ha dicho el término tuvo y tiene gran arraigo, aunque no se explique su significado y en el que debió colaborar el lugar de su nacimiento. Téngase en cuenta la escasísima presencia de Francia en el continente americano aunque en pleno siglo XXI siga manteniendo departamentos, colonias o como quieran calificarlos.

Lo importante es intentar borrar/ocultar el paso de España en la mayor obra de la humanidad. No deja de ser curioso que entre nuestros conciudadanos encontremos personas que lo usen continuamente. Incluso lo utilicen la Administración del Estado o las Naciones Unidas, direcciones generales, servicios... añadiendo, en ocasiones, la coletilla “y del Caribe”. Es más, les parece correcto su uso aunque sigan sin ser capaces de definirlo. Suelen coincidir con los que se autoproclaman como progresistas aunque no indiquen en que consiste o donde se encuentra su progreso o avance. Suelen ser los mismos que repiten de forma machacona el femenino y el masculino, u olvidando el uso del artículo o del tratamiento, utilicen la vocal “a” para indicar el femenino de las palabras terminadas en “l” o “z” pero curiosamente se alejan, para esas mismas palabras, del uso de la “o” en el género masculino.

Lo cierto es que después de 160 años de su uso nadie ha sido capaz de indicarnos qué quieren decir con el término en cuestión. ¿Habrá que esperar otros 160 años?















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