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IDEA Y CONSTRUCCIÓN DEL TELEFÉRICO DE FUENTE DÉ (i)

Por JOSÉ RAMÓN SAIZ

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 NUMEROSAS SON LAS VERSIONES  –en los inicios del siglo XX- de la instalación por la Real Compañía Asturiana de Minas de un cable para bajar el mineral de los Picos de Europa. Ya en el año 1903 la compañía minera "Vieja Montañesa" había implantado esta instalación desde Lloroza hasta Fuente Dé con el fin de transportar en cubos el mineral que se extraía de las minas, especialmente blenda. Las últimas minas de Áliva fueron cerradas en los años sesenta del siglo pasado, en concreto la conocida por el nombre de Las Mánforas, en la falda de Peña Vieja, en zona alta de los Puertos, y próximas al Refugio y al Chalet Real. Su primera referencia escrita data del siglo XVI, y alberga –según informes mineros- la mejor blenda acaramelada del planeta.

Con este precedente –una necesidad para la explotación del mineral en las minas de Áliva- José Antonio Odriozola fue analizando una idea concreta sobre la necesidad, a su juicio, de instalar un teleférico de viajeros prácticamente en el mismo lugar y con parecido trayecto. En sus viajes a países en los que los deportes de invierno y el excursionismo representan una práctica mayoritaria, analizó este tipo de funiculares que ya entonces presentaban una gran rentabilidad así como una alternativa de fácil acceso a las zonas próximas al sistema montañoso de Picos.

 Fue cuando ganó fuerza su idea creativa sobre la necesidad de instalar un teleférico (también llamado El Cable por las gentes de Liébana) para acceder a los Picos de Europa y, al tiempo, lograr el desarrollo, por vía del turismo, de los pueblos de Liébana. Hasta que fue una realidad el teleférico, la ascensión a Picos se realizaba a caballo: dos horas a las praderías de Áliva y otras dos horas de ascensión hasta el mirador del Cable. Una marcha penosa y sacrificada.

Posteriormente comenzó a realizarse en jeep, si bien la calzada no tenía ningún parecido con una pista medianamente asfaltada.  Pero a partir de septiembre de 1966 ya se pudo afirmar aquello de “hoy las ciencias adelantan…” al hacerse realidad el proyecto que José Antonio Odriozola ideó para que la tierra de sus mayores alcanzara un progreso y saliera de una situación un tanto tercermundista.

Si estuviera entre nosotros el recordado y admirado maestro de periodistas Florencio de la Lama Bulnes, tan vinculado a Liébana por raíces familiares, con toda seguridad que en estas fechas estaría evocando en las páginas de la prensa cántabra un nuevo aniversario de la puesta a debate de la genial idea del ingeniero lebaniego José Antonio Odriozola Calvo, que pocos años después culminó con la instalación de un teleférico en Fuente Dé al pie de los Picos de Europa. Evocamos en esta introducción el nombre del ilustre periodista que vinculamos al de Toño Odriozola, por su clara identidad con la región lebaniega y la promoción de sus intereses, como así viene representando  el teleférico que desde los años setenta ha ido transformando la vida social y económica de la comarca lebaniega y la forma de vida de sus gentes. 

José Antonio Odriozola dedicó gran parte de su vida a la promoción de Liébana y de su muralla montañosa de Picos hasta su fallecimiento en accidente de tráfico el 23 de enero de 1987. Fue poco tiempo después, con motivo de una visita que realicé a viuda, Araceli Alonso, nacida en Cosgaya y hermana de Alfonso Alonso (Fonsín), el montañero lebaniego que participó en la primera expedición española al Everest, cuando me entregó -como recuerdo de la amistad que mantuvimos- algunos de sus trabajos entre los que figuraba el original del estudio que presentó a las autoridades lebaniegas en enero de 1962 con el título “Consideraciones para la instalación de un teleférico en Fuente Dé”. Este estudio consta de veinte páginas mecanografiadas y una serie de mapas que marcan la ubicación propuesta –y aceptada- en su recorrido hasta el Balcón del Cable.  

Los que hemos tenido acceso a este documento póstumo de Toño Odriozola hemos comprobado que todo aquello que el gran ingeniero lebaniego –toda una autoridad montañera a nivel internacional- observó desde la lejana atalaya de los años finales de la década de los cincuenta para Liébana se ha cumplido con creces. No es necesario que insista que Odriozola era un hombre brillante e inteligente, pasional por la actividad montañera y enamorado sobre todo de los Picos de Europa que conocía con detallada precisión y que en aquellos tiempos era solo lugar accesible para montañeros y amantes de la caza. En el preámbulo de este estudio, afirmaba que teniendo Liébana un turismo relativamente muy escaso en cantidad, a todas las bellezas que encierra Liébana había que añadir algunas ideas conducentes a tratar de canalizar una mayor corriente turística. 

Odriozola estaba convencido que Liébana era la puerta natural a Picos y en su estudio dirigido a elevar a trascendente esta consideración afirmaba que “esta situación de privilegio puede aún explotarse al máximo con una ordenación racional de las posibilidades que encierra el binomio Fuente Dé-Aliva o, mejor aún, el conjunto Fuente Dé-Lloroza-Aliva”, para añadir el núcleo fundamental de la propuesta de Odriozola que transcribimos de la página siete de su estudio (3):

El primer paso y el fundamental lo constituye la instalación de un TELÉFERICO entre la pradería de Fuente-Dé y el Balcón del Cable, aproximadamente entre las cotas 1.050 y 1.850. El que la idea es realizable lo prueba el hecho de que ya en los primeras décadas del siglo existió entre esos mismos puntos un sistema análogo, pero destinado solamente a bajar el mineral de blenda extraído de las zonas de Hoyo de Lloroza y adyacentes. Precisamente el Mirador o Balcón del Cable debe su nombre a este primitivo “cable” por el que se bajaba el mineral”. 

Si estudiamos con detenimiento la memoria que confeccionó para lograr el apoyo de las instituciones para su propuesta, la visión de Toño Odriozola no se centró exclusivamente en observar con décadas de antelación por donde se abría una puerta de impulso económico a la comarca, sino también en recomendaciones que no eran entonces muy de uso. Así, en su estudio aconsejaba que las instalaciones y cables fueran lo menos visibles al objeto de no alterar el paisaje, eludiéndose los entramados metálicos y las estaciones terminales de hormigón. Recomendaba “no meter” la civilización en los Picos con construcciones demasiado visibles desde las cimas y por ello indicaba que la estación terminal superior del teleférico debía ubicarse al este del Balcón del Cable y por debajo del nivel del mismo. 

 Esta visión de Odriozola que desde niño conoció a fondo su tierra y sus picos, le llevó a indicar en su informe que “el teleférico exige un hotel o parador en las inmediaciones e, indudablemente, Fuente Dé reúne todas las condiciones exigibles para ello: agua abundante, accesos, orientación al sur, terreno resguardado por el anfiteatro rocoso, etcétera”. También aventuraba un camping y la revalorización del Refugio de Aliva, estimando que con el paso de los años todo el recorrido de Ojedo a Fuente Dé estaría marcado por la existencia de pequeños hoteles y posadas.

El mismo Toño Odriozola impulsó en Cosgaya la posada de las hermanas Rosario y María Luisa Lamadrid, ejemplo de su fe en estas estructuras hoteleras de dimensión familiar. Para ocultar las instalaciones mineras abandonadas, la visión de Odriozola recomendaba plantar árboles, decantándose “por hacer un esfuerzo con especies arbóreas locales como hayedos, robledales, castañares y nogales”, para añadir en su preciso informe: “La estética y el sabor local saldrían ganando. No pretendemos hacer de Fuente Dé un rincón suizo o canadiense, cuando podemos conseguir allí nada más y nada menos que un modelo de tipismo montañés, geográfica y arquitectónicamente hablando”. 

Algunas de sus propuestas las consideraba en su informe como “sueños irrealizables” y todavía siguen pendientes; sin embargo, su principal idea se concretó en pocos años con el apoyo de las autoridades lebaniegas y del entonces presidente de la Diputación, Pedro Escalante Huidobro, el cantabrón, de brillante y apasionada gestión a favor de los intereses provinciales. En el resumen de su informe, Odriozola destacaba la necesidad de lograr objetivos como los que siguen y que figuran en el estudio elaborado a lo largo de 1961 y entregado al I Consejo Económico Sindical de Liébana en los finales de enero del año siguiente. Observemos su agudeza: 

1.- Estudio de las posibilidades del circuito turístico-religioso-arqueológico de Lebeña-Santo Toribio-Piasca.

2.- Acondicionamiento del camino a Fuente Dé, primer paso para el siguiente. 

3.- Instalación de un teleférico entre Fuente Dé y el Cable, sobre el que se apoyaría toda la ordenación turística de Liébana. 

4.- Construcción de un Parador en Fuente Dé. 

Además de estos pilares para ordenar el progreso de la comarca lebaniega, Odriozola acompañaba otras iniciativas como el montaje de telesquís en Áliva y Lloroza, líneas de energía eléctrica, repoblaciones fluviales, máquina quita-nieves y mejora de comunicaciones, en un esfuerzo conjunto y global. Pero si nos fijamos en la redacción de este punto, se observa cómo Odriozola consideraba que sobre la instalación de un teleférico  “se apoyaría toda la ordenación turística de Liébana”. Es decir, se trataba –a juicio del ingeniero Odriozola- de una iniciativa clave para diseñar otro futuro.

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