UN RECUERDO RETRASADO

Por AQUILINO FONSECA

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No sé por qué razón, lo que voy a contar son cosas de hace cincuenta años, sin haber tenido opciones a participar en mis desahogos en el ordenador, bueno, desahogos y entretenimientos. Parece ser que ahora le tocó el turno.

Tendría dieciséis años, cuando fui deshaciéndome de todos los auspicios de mi pubertad y enfocaba mi vida en una dirección diferente. Hasta esos momentos circunscribía el vivir a lo que me diera tiempo a recrearme después de salir del trabajo, pero cuando  me paré a pensar que mis amigos de la escuela llevaban otro rumbo diferente al que yo había escogido, me fui dando cuenta que habían sido las circunstancias las que me habían colocado en un deslizamiento donde yo resbalaba.

Dos de mis amigos, se habían ido a hacer estudios fuera del pueblo, el otro le propiciaron sus padres el estudiar para cura. En aquellos tiempos estaba muy deseada tal necesidad, yo ya la había echado el ojo hacía tres o cuatro años, pero en mi casa no disponían de la ropa que se necesitaba llevar para el ingreso en el seminario, aunque ahora puedo pensar que podía haber sido también el haber pertenecido mi  padre a la CNT cuando la guerra. La cosa era, que yo ya anhelaba más el rumbo que habían elegido mis amigos, que en el que yo había situado, y lentamente fui abandonando mi manera de vivir las horas que me venían ocupando después del trabajo. En principio, una bohardilla de la casa me sirvió para refugiarme y poder leer en ella un libro, o hacer un inventado dibujo.

No tardé en apuntarme a estudios a distancia y conseguir dos titulachos, pero la bohardilla se iba haciendo incómoda y al casarse uno de mis hermanos, pude habilitar una habitación para mí sólo y prepararla para tener más comodidad que la que tenía en la bohardilla, que se limitaba a dos cajones para mesa y uno para asiento. En el nuevo hábitat,  consideraba que allí me era necesaria una mesa y también necesitaba una lámpara o algo para alumbrar la mesa, por descontado que no había plus para comprar nada. De algo me pudieron servir los tres años que había asistido al taller de aprendizaje de la Empresa, y con aquellos conocimientos y algo de madera rebuscado, no tardé en verla dispuesta. Lo de la lámpara ya me resultó más difícil, porque en la tarea que me esperaba entraba el diseño y la realización.

 El primer dibujo que me salió fue, el cuello y la cabeza de un burro, que sujetaba con sus dientes un libro abierto que servía de pantalla a la bombilla que iba dentro, ocupando el espacio de las páginas, y en uno de sus pergaminos por el exterior, se podía leer “QUIEN LIBRO MUERDE, ALGO APRENDE”. En el otro llevaba otra inscripción pero no fui capaz todavía de acordarme lo que decía. Solo sé que trataba de dar a entender que por burro que fuera el que lo leyera sacaría provecho. Este dibujo fue tallado por mí en madera y colocado bien sujeto en la pared sobre la mesa. Esta mesa, por estar muy limitada de espacio, resultó muy reducida para cuestión de dibujar, y decidí hacer en la pared de enfrente, una mesa grande con unas bisagras con las que se podían regular dos alturas. Tengo que decir, que la mesa que quedó allí haciéndome servicio, procedía de un encerado que años antes había utilizado yo en la escuela y me aproveché de él, cuando estando allí pintando la escuela, hubo renovación de encerados y pude llevar para casa uno de los que iban a tirar. Qué casualidad, han pasado sesenta y  cinco años y lo tengo todavía haciendo su servicio en mi taller de cerámica, a casi doscientos kilómetros de la escuela que ya no existe.   

Instalada la mesa de dibujo, me pareció que estaría bien poner una inscripción de adorno en la pared, y pasé varios días tratando de inventar algo que me gustara. No sé lo que tardé, pero llegó el día que le tocó la inspiración para lo siguiente:

VIVIR, SÍ.

LUCHAR TAMBIÉN,

PERO ¿NO ES EGOISMO PENSAR SIEMPRE EN UNO MISMO?

ENTREGARSE AL PRÓJIMO, ESO ES VIVIR

Y PREPARARSE A LA VEZ PARA MORIR.

No sé de donde pude sacar yo esto a los dieciséis años, y prueba de que le hice poco caso, la tengo al ver que fue pasando el tiempo a la vez que se fue borrando mi manera de pensar de entonces. Al meterme en estudios y no pensar en otra cosa que seguir adelante, se fueron eclipsando mis criterios interiores y quedó  en desuso la importancia que le daba a lo de  la existencia del prójimo, como no podía ser de otra manera. Mi lucha quedó circunscrita a no volver a salir de casa después de las horas de trabajo. Esto fue mi lucha, que es la que dejo constancia  en mis  Memorias.

El recuerdo de lo que antecede creo que empezó cuando a los 85 años, por cuestiones de problemitas de salud, me di cuenta que finalizaba mi juventud prolongada y ocurría que entraba en juego mi senectud, pero además pachucha, y esto me trajo, lo de haber  empezado a ver como se iban evaporando mis pendientes proyectos, y tal vez por ello, fueran momentos para acordarse del prójimo, pero estando viviendo en mi condición de solitario,  no veía para nada el prójimo por ninguna parte, y a lo tonto y a lo bobo un día estando echando un vistazo a la declaración de la renta y ver que me sobraban 1.208 euros, tal vez estuviera pensando ese día en el prójimo y sin más espera, ni corto ni perezoso, dejé constancia de mi renuncia a esa cantidad, pero resultó que cuando se enteraron mis hijos no les cayó muy bien entrar en el juego de prójimo a granel, y viendo que estaban algo afectados, decidí  en lo sucesivo tenerlos casi solo a ellos como prójimo, prójimo. Que lo repartieran ellos si querían.

Sintiéndonos ahora, todos prójimo, pero repartido, y siendo incapaces de ceder en nuestras ideas políticas, vaya la que nos espera como  prójimo venidero. Sabiendo que somos todos prójimo, tengo que decirles a  los cuatro resplandecientes +prójimos que son los que tienen los poderes del parlamento, que a ninguno  de ellos les ha tocado (a mí tampoco), una época que yo he conocido, en la cual se jubilaban con sueldos aceptables y a los cinco años se sentían incapaces de subsistir y algo de esto nos va  a  tocar a todos (a  los que somos de mi edad menos) ¿Sabrá alguno de los cuatro prójimos resplandecientes ypoderosos del Congreso como y con qué se va a pagar la deuda? ¿No les parecerá mucho, lo que son para ellos 2 billones de euros? Los que tienen que cobrar saben de sobra lo que les tienen que pagar y para poder hacerlo tienen que mortificar a los que trabajan de alguna manera, lo que quiere decir que a la mayoría no les quedaran recursos para alcanzar el nivel de vida que se merecen No necesito digitalizar cifras. Ellos para intentarlo tendrán que bajarles su sueldo, y a mí no me cabe duda que lo van a hacer por el sistema de dar un poco por un lado y un mucho por el otro. Que poco confía este prójimo --menos el que todavía tiene sobre sus hombros los enigmas del porvenir--, en las soluciones que nos tratan de ponen en bandeja.

El paro que dicen que ha disminuido no deja de ser un paro tramposo y no cabe duda que seguirá rebosando su trampa en las próximas legislaturas, sea el que sea el prójimo medio poderoso que le toque.

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