SNIACE: ¿FUMATA BLANCE?

Por Manolo Haro

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Una especie de "fumata blanca" apareció a través de las viejas chimeneas de SNIACE a modo de esperanza después de tres años enquistadas, atascadas y sin circuito que hiciera pensar en una recuperación inmediata.

Demasiadas familias dependientes de la factoría han venido soñando durante este tiempo. Interminable para sus intereses pero, sobre todo, para sus necesidades.
Muchas idas y venidas. Demasiadas reuniones, convocatorias. Tras cada una de ellas, una expectativa se venia abajo en el viaje de regreso a casa, con la congoja marcada en sus rostros, incapaces de disimular la decepción por tantas promesas incumplidas.

Mientras tanto y por el camino se han ido quedando responsables, directivos, dirigentes de no se sabe qué gestiones, si la fábrica estaba cerrada y cayéndose a pedazo, pero con la sensación de que a ellos no les ha faltado nunca para llegar a fin de mes.
Los parados y en consecuencia sus familias y dependientes, seguían haciendo equilibrios para manejar el dia a dia doméstico.

"Ingeniería económica" para agudizar el ingenio, por la cuenta que les ha tenido... y que les continúa teniendo.
Pero las cosas dá la sensación de que no están resueltas. Ni mucho menos. Ojalá que las primeras humaradas de color blanco esperanza, fueran el preámbulo de un final felíz. Algo que corresponde más al deseo que a la realidad. Al menos, de momento.
Y es que en el empeño de hurgar en el futuro al más corto plazo posible, nos topamos con la dificultad de que con 15 millones y sin inversor, las posibilidades escasean.

Actualmente el mercado de la celulosa está a muy bajo precio, por lo que no es el mejor momento para comenzar.

Arrancar la fábrica no es complicado. Lo difícil es no arruinarse cuando está en marcha por lo muchas é importantes pérdidas que puede generar.
Como muestra se puede tomar Ence Navia, que ha suspendido la 2ª fase de inversión (70 millones), en mejoras productivas por el estado del mercado.

En algunos sectores se considera una "huida hacia adelante" mientras unos continúan cobrando y otros se van desprendiendo de sus acciones. Por otra parte, se oyen voces de quien denuncia que no se puede arrancar sin un plan sostenible de negociaciones, algo que SNIACE hay quien asegura que no tiene.
Pero una vez descorchada la botella, esperemos y sobre todo deseémos que esté medio llena hasta un final positivo.

Torrelavega, la comarca y sus familias, lo necesitan. De momento ya hay unas 60 personas reintegradas a sus trabajos. Eperemos que la cifra vaya aumentando.

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