POR QUÉ GANO TRUMP

Por Serafín Fernández Villazón

Enviar a un amigo


La prensa y las agencias de encuestas se han cubierto de gloria con el resultado de las elecciones de los Estados Unidos.

Sin pretender ser experto en nada, hay algunas consideraciones que (al hilo de lo que comentamos en la barra del bar, donde como se sabe arreglamos los problemas del mundo en un cuarto de hora) me parecen de sentido común.

La primera es que la prensa en general, preocupada por su caída de ingresos y de lectores, confunde en muchas ocasiones sus deseos con la realidad. Y que se mueve más por los prejuicios de la audiencia que por análisis serio de la situación.

Las agencias de encuestas no tienen en cuenta esos mismos prejuicios, según el cual, el encuestado es reticente a reconocer que votará algo "políticamente incorrecto".

Estamos de acuerdo en las posturas maximalistas, xenófobas, machistas, de derecha cavernícola, que ha mantenido el candidato Trump. Políticamente incorrectas.

Pero... hay muchas de sus afirmaciones que han calado en los votantes.

No es casualidad que haya ganado en el estado de Florida, donde han hecho fortuna muchos exiliados de Cuba, conocedores de primera mano de las delicias y ventajas del paternalista estado socialista.

No es casualidad que le voten de una forma, como se dice ahora, transversal, cuando promete revisar la agenda LGTB, cuando dice va a revisar las medidas del cambio climático, cuando el votante tiene la impresión de que la libertad religiosa, la vida del no nacido, la libertad de empresa, la concepción del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer, y otras libertades (recogidas por la Constitución y amparadas en sentencias del Tribunal Supremo) van a estar mejor defendidas con Trump que con otros candidatos. Que va a controlar la inmigración ilegal. Que va a fomentar la producción nacional en detrimento de la deslocalización.

¿Que son ofertas de un populista? Estamos demasiado acostumbrados a ofertas selectivas, contando a cada uno sólo lo que quiere oír. A, no a tener en cuenta a las minorías, sino a que las minorías impongan su forma de pensar a la mayoría. A que el político se olvide de las necesidades reales de la gente. Por eso, aunque la música era conocida, la letra ha convencido.

Bueno, no a todos. Los discrepantes han salido a la calle protestando por la decisión de la mayoría, en una muestra de "aceptación del resultado democrático". También a esa maniobra estamos acostumbrados. La mayoría silenciosa ha elegido y su contrapunto ideológico y social verbaliza sus opiniones y las reclama a gritos en las calles (Mercdes gallego en el DM del 13/11/16)

Ya sé que todo esto va contra un sentir mayoritario y que es políticamente incorrecto. Tengo la mala costumbre de leer y guardar programas electorales españoles. El tiempo va poniendo a cada uno en su lugar, como hará con el nuevo presidente Trump.

Por cierto, el botón nuclear ya estuvo en manos de Borís Yeltsin. Ese presidente si que daba miedo.

Para terminar, cuando la oferta es aumentar el estado asistencial, el votante es consciente de que eso se hará a costa de la clase media, que es quien crea empresas y empleos y quien a la postre, paga la mayor parte de los impuestos que luego se reparten. Por eso, aunque parezca increíble hay quien ha votado a Donald John Trump. Conozco personalmente alguno, que hoy mismo me dice lo está celebrando, convencido de que ¡Dios ha salvado a América!

Otros artículos: