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LOS SINSABORES DE LA VIDA

Por AQUILINO FONSECA

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SE NACE PARA VIVIR y uno se encuentra con la vida que se quiere disfrutar, pero no nos conformamos con lo que la vida nos ofrece, aspiramos a más, pero a más de lo nuestro y nos creemos que lo nuestro es lo que merecemos, ignorando lo que necesitamos que no sabemos encontrar.

No nos importa que la vida nos de vueltas abusando de nosotros sin dejarnos escoger lo que nos apetece, con tal que lo que nos da, nos deleite en el sentido estricto de vivir conformándonos con lo que nos da, que consideraremos como lo suficiente para seguir viviendo. A veces irrumpe en nosotros la necesidad de estar viviendo sin necesidad, y no sabemos lo que hacer con ella y siendo resbaladiza, dejamos que se ausente. Ya fuera de nuestra vida, no nos importa que continúe ella con nuestros sinsabores, la seguimos viendo a mucha distancia y nos basta que lo que necesitamos siga lejos de nosotros, con tal de que pueda ser atraída cuando estando a nuestro alcance, puede estar a nuestra disposición para utilizarla en lo que necesitamos. El vivir es cosa de tener lo que necesitamos, siempre y cuando lo tengamos a mano para poder escogerlo y disfrutarlo, ojo, sabiendo cada cual lo que es vivir a su manera.

Si analizamos la vida, nos encontramos con un murmullo de ida y vuelta lleno de sinsabores tanto a la ida como a la vuelta, aún empleando cada cual sus recursos, nos tropezamos con infinidad de abusos de los que somos incapaces de deshacernos y nos vemos obligados a sucumbir ante semejante tropelía. De nada nos sirve mirar al cielo y ejercer nuestro poder y nuestra fuerza para invertirla en una lucha que debilite nuestros sinsabores y la ponga a la altura que necesitamos para que los sinsabores se diluyan y podamos vivirlos con el rango que nos pertenece. Yo me pregunto cuál es el contrario de los sinsabores y me respondo que pueden ser los albores de la vida, cuando amanece y hay luz, con luz se puede ver y analizar la luminosidad y discernir entre lo que nos agobia y lo que nos resplandece que es donde encontramos la vida. Esa vida de vivir sumergidos en donde creemos que están con nosotros los que necesitamos, no para vivir, sino para estar, que serán los que nos aportan la dicha sin desdicha, para vivirla en paz y armonía.

Por mucha vida que nos busquemos, no la encontraremos si no la buscamos para que esté a nuestro alcance sin sinsabores. No nos queda otro remedio que mezclarnos entre ellos para poder deshacerlos de su piel malévola, que nos permitan el resplandor que necesitamos para vivir. VIVIR EN PAZ

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