Su Majestad el Pacto

Por EVA BARTOLOMÉ

Hace unas semanas el Rey D. Juan Carlos nos sorprendía invitando a la Zarzuela  a los representantes sindicales. Todos  nos preguntábamos a qué se debía un gesto tan poco habitual en un rey como el nuestro que, por imperativo constitucional y creo que por convicción,  siempre se mantiene al margen del día a día de la gestión del Gobierno. Nos tiene más bien acostumbrados a enviar puntuales mensajes en su discurso navideño y también en algunos foros de especial relevancia. Y poco más.

 

Su llamada al diálogo y al consenso en las difíciles circunstancias actuales se habían repetido en los últimos tiempos hasta llegar a la insistencia. Pero la cita de la Zarzuela sonaba más bien a puñetazo en la mesa.

 

Pero hete aquí que surge “estosololoarreglamosentretodos.org”, una web que intenta aglutinar a todos aquellos que se han puesto en marcha para inspirar confianza en nuestras posibilidades y en nuestro futuro y hacerlo entre todos. Una idea que surge de abajo hacia arriba y se extiende desde los medios de comunicación para inundarlo todo como un sunami. En realidad, aunque sea una iniciativa de cámaras de comercio, entre otras instituciones, no hace sino reflejar una idea, más bien un clamor popular, compartido por la inmensa y abrumadora mayoría de los ciudadanos.

 

Entre uno y otros parece haberse formado una pinza que ha obligado al Gobierno  a plantear (al menos a plantear) un pacto entre partidos, sindicatos y empresarios. Una propuesta así obliga a todos los partidos a mantener las formas y sentarse a hablar, unos con más interés que otros; unos con más sinceridad que otros.  Su éxito será directamente proporcional a la generosidad de todos los participantes. Una generosidad política que sea capaz de apartar no tanto rencillas y diferencias cuanto tentaciones de oportunismo político. ¿Es pedir mucho?. Creo que no, al menos no es pedir mucho que haya voluntad de pacto como primera condición indispensable.

 

Cosa diferente es que la conclusión  del pacto, descendiendo al terreno de las medidas concretas, sea efectiva y adecuada para conseguir lo que se persigue: frenar la crisis y sus dañinos efectos para reactivar la economía. Las estrategias propuestas por unos y otros serán obviamente diferentes; pero es algo consustancial al sistema democrático. Y eso no debe desanimarnos ni apartarnos del objetivo principal. Antes al contrario, debe ser el motor que mueva el acuerdo: ceder todos para ganar todos. Y por ganar no queremos decir ganar votos, ni ganar apoyos políticos que siempre son coyunturales.  Sólo con un acuerdo se consigue que todos vayamos en la misma dirección, sumemos esfuerzos y nos sintamos partícipes de un propósito colectivo, que no es otro que España.

 

 

Eva BARTOLOMÉ ARCINIEGA.- Licenciada en Historia.- Secretaria Primera del Parlamento de Cantabria


Otros artículos de EVA BARTOLOMÉ