EL LEGADO DE PÍO JUSUÉ ANTE LA PERSPECTIVA DE UNA NUEVA EXPLOTACIÓN DE ZINC

Por MANUEL BARTOLOME GARCIA

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                Se ha recogido en la prensa y otros medios de comunicación la posibilidad de una reapertura de la explotación minera de zinc, ante las perspectivas de un mayor valor de este mineral en los mercados.       

                Esto nos hace echar la vista atrás en cuanto a los inicios de la actividad por parte de la RCA de Minas. Y sus comienzos y lo que de ello se ha escrito- Libro del Centenario de la Real Compañía Asturiana- difieren un tanto de lo que nosotros hemos investigado durante más de tres años. En el libro citado, redactado en 1954, se abunda en las glorias de Jules Hauzeur a quien se le atribuye el descubrimiento de la veta minera. El profesor Ortega Valcarce califica esta afirmación como de hagiográfica para mayor gloria de la Compañía y su Director General.

                Pero nosotros sabemos que el descubridor fue Pío Jusué Barreda, y así lo atestiguamos en nuestro libro “PIO JUSUE BARREDA- La gloria oculta”. Ingeniero torrelaveguense nacido en Barreda en 1815. Abogado en ejercicio previo. Y vamos a hacer unas citas a vuelapluma para no resultar pesados al lector. Y son las siguientes:

                En 1851, los ingenieros Sullivan y O´Reilly hablaron con un joven ingeniero, Pío Jusué Barreda, de las posibilidades de explotación del zinc. (Marcial Olavarría. “Un poco de minería montañesa” y José Sierra . “Paisaje y patrimonios mineros en Udías, Cantabria”).

                En 1854, Pío Jusué Barreda era profesor de la Escuela de Capataces de Minas de Mieres, en cuyo entorno la Real Compañía de Minas de Carbón hasta entonces, trabajaba este mineral. De esta empresa era Director General Jules Hauzeur. No es descabellado pensar que Pío Jusué transmitiera a sus alumnos (obreros de las empresas del sector y, entre ellos, de la RCA) sus experiencias y prospecciones en la entonces provincia de Santander.

                En 1856, año clave para este menester en Torres-Reocín, con motivo de un periplo profesional, Jusué y otros dos ingenieros de minas recorren Centroeuropa para tomar notas sobre la explotación de los minerales y sistemas de transformación en metalurgia.  Con este motivo visitan a Jules Hauzeur. Y allí se hablaría, cómo no, de las excelencias de las vetas de zinc de nuestro entorno.

                A partir de este conocimiento, surge la idea que se plasma en el libro del centenario de la RCA. (La Compagnie Royale Asturienne des Mines.1853-1953) Y aquí se recoge “siguiendo la tradición oral….”, la milonga de la rotura de la rueda del carruaje del belga, sus paseos a caballo por los alrededores de Torrelavega….que deja recado a su empleado Peña, destacado en Guipuzcoa, a que venga a registrar a nombre de la RCA “lo que él había descubierto”…Y esto lo data el libro del centenario en junio-julio de 1856…es decir, poco después de la visita de Jusué a Hauzeur en Bruselas…

                Y Peña tarda, según el libro citado, unos meses en venir a Torrelavega, “porque quería quedarse a los toros de San Sebastián”. Y nosotros nos hacemos la siguiente pregunta retórica: ¿cualquier empleado de cualquier empresa, a quien se le encomienda tarea tan importante, va a tardar meses en cumplimentar el recado?

                Cuando llega a Torrelavega a “denunciar” los yacimientos de Torres-Reocín, aparece un personaje singular, Ramón Pérez del Molino, quien se adelantó, con Luciano Iturralde y otros, que habían solicitado registro en 15 de julio de 1856, por lo que la RCA se vio obligada a negociar, puesto que se trataba del mejor yacimiento en la zona: el registrado como Barrendera.

                En 1858, Jules Hauzeur trata a toda costa de contratar los servicios del que más conoce el asunto que no era otro que Pío Jusué. Éste estaba a la sazón como profesor en la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid. Y el belga busca en la capital de España todas las influencias posibles para que Pío Jusué dirigiera la explotación.  …cada día es más indispensable su presencia de Vd por allá (Torrelavega)…Peña clama socorro…Así le manifiesta Hauzeur a Pío Jusué en carta del 23.11.58. Y lo consiguió. Y le otorgó ante notario dos escrituras de poder omnímodo. Podía comprar, vender, alquilar, contratar, despedir, planificar…Pocos meses después, 1859, Pío Jusué Barreda dirige Compañía en toda regla: las labores de explotación, planea el ferrocarril minero desde Reocín a Hinojedo, incluso la construcción de túneles, estaciones de carga y descarga, etc. etc. como hemos podido constatar en los cientos de documentos que hemos tenido a nuestra disposición, gracias a la generosidad de Ramón Jusué, celoso conservador de miles de documentos familiares.

                Vamos a terminar con otra cita importante que corrobora todo cuando escribo aquí y que está recogido en mi libro “PIO JUSUE BARREDA. La gloria oculta”. Y es una necrológica que publica la Revista Minera el 8 de marzo de 1896, con motivo de la muerte del Ingeniero en Barreda, su pueblo de nacimiento:

                “”…hasta que en junio de 1859 hizo uso de la licencia ilimitada para dedicarse al servicio de la Real Compañía Asturiana que se le había concedido el 26 del mes anterior, a petición del director de dicha Compañía D. Julio Hauzeur, a quien había conocido durante el viaje oficial al extranjero, que realizó en compañía de otros ingenieros. Desde entonces empezaron a manifestarse en todo su vigor las especiales dotes de tan distinguido ingeniero. Su condición de letrado le permitió dirigir con gran acierto los litigios que la Real Compañía Asturiana sostenía a la sazón con el señor Chaviteau y los que más tarde tuvo que sostener con el señor Pérez del Molino, en todos los cuales obtuvo grandes éxitos para su Compañía. El fue, como ingeniero, el que dio a conocer las calaminas en la provincia de Santander, y consiguió organizar admirablemente las minas de Reocín, citadas como modelo entre las explotadas a cielo abierto; y bien puede asegurarse que la prosperidad de los negocios de zinc que abordó en España la Real Compañía Asturiana se debe en parte principalísima a la actividad, competencia y espíritu esencialmente organizador del Sr. Jusue”.

                Este hombre, que dirigió la empresa como primer director ejecutivo durante más de 35 años, sólo fue acreedor a que en el libro del Centenario, se le dedicaran un par de renglones y con error en las fechas: Julian Peña, remplacé à Santander par Don Pío Jusue y Barreda, Ingénieur au Corps des Mines espagnol et professeur a l’École des Mines de Madrid.  Esto es todo ¿Por qué? Porque si se ensalzaba su figura, se aminoraba la del señor Hauzeur.

                Y Torrelavega, Cantabria, ¿qué han hecho por reconocer los méritos de un torrelaveguense que impulsó la industrialización de la comarca del Besaya? Nada. El olvido, Igual que el libro del Centenario.

               

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