Antonio Vela Mendicuti, ‘El Tenor de Escobedo’

Por Marino PÉREZ AVELLANEDA

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Con motivo de la publicación de la monografía sobre el Monasterio de El Carmen de Maliaño (Camargo) aparecida en el año 2011 y al insertar la reseña de las personalidades ilustres del Valle de Camargo, tuve la suerte de toparme con la figura de Antonio Vela, al cual coloqué junto a los otros personajes tales como Pedro Velarde, el héroe del 2 de mayo de 1808,  con Escagedo Salmón, Don Mateo, con Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial, o con el almirante Bonifaz y Camargo, etc., dedicándole a él, precisamente, la única foto de la serie.

Consideraba entonces y sigo pensándolo ahora, que Antonio Vela es, probablemente, el más desconocido de todos ellos, y, en mi opinión, seguramente también el más famoso a nivel internacional pues paseó con orgullo por todo el mundo su patria chica aupada en la calidad de su voz, a pesar de lo cual sigue sin aparecer, generalmente, en algunos listados que se ofrecen, como en Wikipedia sin ir más lejos.

Como complemento a la breve reseña biográfica que allí presentábamos y anticipo a la vez del estudio que seguimos elaborando en la actualidad sobre su vida y figura, ofrecemos este visado emitido en el año 1945, cuando Antonio Vela tenía 40 años justos y se encontraba en el cénit de su carrera artística. Aparte de la excelente foto que ilustra el documento, de los datos que ofrece destacamos los siguientes:

En primer lugar, el lugar y fecha de nacimiento en Escobedo el 6 de noviembre del año 1904. Hace, por tanto, 113 años. En segundo lugar, el nombre de sus Padres: Tomás, de la saga de los Vela de Escobedo de toda la vida, uno de los cuales, su primo, José Luis Toca Vela, exconcejal y pedáneo de Escobedo fallecía hace pocos años, lo mismo que su hermana Fidela. En cuanto a su madre, Calixta, su familia provenía, al parecer, de la ciudad de Vitoria. Nos detalla también el documento su profesión: artista…, y de los buenos. También su domicilio en la ciudad del Plata, Buenos Aires; así como su estado civil, casado (ya habían nacido sus dos hijos, Elva y Rubén). Al final aparece estampada su firma en la que claramente se nota seguridad en el trazo y buena y artística letra caligráfica.

El documento está expedido por el Consulado de Brasil en Buenos Aires el 18 de agosto de 1943 con carácter temporal, lo mismo que otros dos que poseemos de fecha 11 de julio de 1945, expedido en Río de Janeiro, y otro del 17 de marzo de 1945, también en Buenos Aires, en el que se indica que ‘viaja en transito para Cuba’, lo que dada la especial situación de la propia Argentina aún bajo el gobierno de las dictaduras de la ‘Década Infame’, y por la situación de la Segunda Guerra Mundial en marcha, así como por el hecho de que Cuba estuviera en ese momento en un periodo de ‘democracia’, antes de la dictadura de Batista, nos hace sospechar que no tenía más remedio que viajar vía Brasil a la Habana donde actuó en varias ocasiones en diversos teatros como el Municipal, lo mismo que en otros escenarios del propio Brasil.

El visado aparece firmado por Jayme Sloan Chermont, Cónsul General de Brasil en Buenos Aires, que sería posteriormente embajador del gran país sudamericano en Londres entre 1966 y 1968, así como negociador brasileño en diversos frentes internacionales.

Como hemos dicho, se cumplen ahora 50 años del fallecimiento de Antonio Vela el 29 de agosto de 1967 en la ciudad de Santander, localidad donde pasó los últimos años de su vida. En el último número de la revista Altamira del Centro de Estudios Montañeses hemos presentado un trabajo histórico literario de su vida y figura, al que remitimos, en el cual reivindico que debería ser recordado como el gran artista que fue, habiéndose codeado en el famoso teatro Colón de Buenos Aires, o en el Scala de Milán, por ejemplo, con las grandes figuras de su época. Sirva como ejemplo la conocida María Callas. No parece que haya surtido efecto la llamada, y seguimos a la espera de que el Ayuntamiento del Valle y la  Junta vecinal de Escobedo, así como las autoridades de Cantabria y gente de la cultura en general y de la música en especial de la región, pongan en marcha acciones para recordarlo como se merece. Entre otros eventos sugerimos una publicación de su vida y obra, así como la creación de un museo en su memoria en el propio pueblo de Escobedo.

Todo es cuestión de hablarlo, pero habría que empezar ya. Antonio Vela, Escobedo, Camargo  y Cantabria se lo merecen…, pero el tiempo corre.

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