ESPAÑA, UNA GRAN NACION

Por Serafín Fernández Villazón

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Oyendo hablar a un hombre fácil es

saber donde vio la luz del sol;

si os alaba Inglaterra, será inglés;

si habla mal de Prusia es un francés;

y si habla mal de España es español.

Llevando al límite de lo absurdo esta sentencia del poeta de Reus Joaquín Bartrina y de Aixemús, que escribió en español y en catalán, los golpistas que llenan estos días las páginas de los periódicos son más españoles que nadie: solo hay que ver lo mal que hablan de España.

Por su evidente oportunidad, tomo prestada una frase del prócer lebanense Matías de Lamadrid y Manrique de la Vega, sacada de su obra "Memoria sobre los grandes montes y otras riquezas de Liébana" publicada en 1836 y recuperada recientemente por la Sociedad Cántabra de Escritores:

"¡Cuánto la naturaleza y la Patria quejarse deben de la conducta que observan sus actuales hijos! Nos falta el creador interés, el entusiasmo y espíritu de cuerpo nacional tan productivo y que elevar supo a nuestros Abuelos al más alto grado de opulencia. En efecto, la inmensa conquista del nuevo mundo, y los considerables arrimos de otros importantes territorios, unido a una activa producción, comercio floreciente, numerosas flotas, y primacía de los valientes Tercios españoles colocaron a España en un estado de poder nunca visto, y que hizo templar al Universo. Había entonces, si, espíritu nacional, y el nombre español, lleno de virtudes cívicas, atraía irresistiblemente".

Políticos mediocres, relajación de costumbres y el pensar que en la gran nación que seguimos siendo todo estaba ya hecho, han llevado a la pérdida de ese espíritu de cuerpo nacional, aunque hay que reconocer que el problema catalán ha motivado un reverdecimiento del sentido de pertenencia y de defensa de España.

E l procés catalán es una inmensa traición, además de un error histórico y económico. Pero los españoles asistimos inquietos e indignados, además, a la presentación que se ha hecho de nuestro Estado y nuestro Gobierno, de nuestra Justicia y nuestros Funcionarios, de nuestros Cuerpos de Seguridad , como entidades tiránicas, represoras, brutales, antidemocráticas, ilegales e injustas.

De nada sirve el que se haya dicho que el referéndum no se celebraría. La imagen que queda en los foros internacionales, multiplicada millones de veces por las redes sociales, es la de gente pacífica que intenta votar y no se le permite. Biempensantes de dentro y de fuera, desinformados, antisistema, envidiosos... todos opinando sobre esta gran nación y no precisamente de forma favorable.

Una gran traición, mayor todavía que el afán de independencia, que causa un enorme desprestigio a la marca España... y también a la marca Cataluña. Pero eso si... la pela es la pela y uno puede ser independentista y luego jugar en la selección española de fútbol.

Escribo estas líneas 24 horas después del mensaje de SM el Rey. Esperaba -muchos españoles esperábamos- una reacción de este gobierno que ha desperdiciado los últimos siete años para -ya que no cumplir sus ofertas electorales, ni su programa como partido- haber hecho las reformas que el clamor ciudadano lleva pidiendo: reducción de las administraciones, reforma del reglamento electoral, reforma de la Justicia, recuperación por el Estado de las competencias en sanidad, justicia, educación y orden público...

Quienes no siendo independentistas tienen que vivir y trabajar en Cataluña se han sentido abandonados por el Gobierno de España. Ahora se ha empezado a exigir que se marche la Guardia Civil de sus alojamientos. Luego que será ¿los que no voten a favor del procés? ¿Los que tengan en casa una bandera rojigualda? ¿los judíos? ¿los que no cambien su apellido por uno catalán?

Seguimos esperando una reacción de este gobierno que recupere el control de las calles e imponga la legalidad. No queremos componendas, reformas extrañas de la Constitución, ni siquiera queremos elecciones anticipadas.

Recupero un párrafo publicado en el Diario Montañés el pasado 17 de septiembre por Javier Zarzalejos: "A los que no estamos dispuestos a que se destruya sin más el pacto constitucional en el que los españoles hemos vivido desde hace 40 años; a los que mantenemos que España no es un accidente sino una nación resultado de un singular proceso histórico de integración, a los que creemos que la Constitución es un logro único que nos hace ciudadanos libres e iguales, la consumación del desafío independentistas en Cataluña no nos resulta simplemente una ocasional erupción nacionalista, sino el intento de destrucción de nuestras arquitectura democrática".

España es una gran nación. Solo esperamos no tener que decir lo que se aplicó al Cid:

-Dios, que buen vasallo, si tuviera buen señor.

Termino con un versos del himno de la Guardia Civil, como homenaje a todos los que están jugándosela estos días para defender España, la Justicia, la Ley y también la vida, el futuro y el patrimonio de muchos que sintiéndose catalanes, se sienten también españoles:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva el Orden y la Ley!

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