TORRELAVEGA NO ES TERUEL, PERO TAMBIÉN EXISTE...

Por Manolo Haro

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Pasear por Torrelavega y escuchar a la gente, da para mucho. Para tanto que, de vez en cuando,  sucumbimos a la tentación de recuperar algunas de sus inquietudes.

Hoy puede ser uno de esos días en los que hay ciudadanos que se extrañan de la diferencia de trato entre gobiernos regional y municipal que, a pesar de estar formados por idénticas marcas políticas, no parecen tenerlo en cuenta a la hora del reparto.

Si empezamos por el discutido emplazamiento del MUPAC, que en su día se pensó en el amplio, céntrico y montado espacio; dependencias sobradamente adecuadas; aparcamientos más que suficientes, así como accesos de entradas y salidas hacia los cuatro puntos cardinales a escasos metros de autovías y con utilización inmediata, sorprende que en los Presupuestos Generales de Cantabria para 2.108 se destine una partida de 30 millones de euros y un inicio de obras para 2.019... como mínimo.

Pero hay que recordar que cuando se propuso a Torrelavega entre otras plazas como posible destino, el entonces Alcalde y hoy Ministro Íñigo de la Serna, se apresuró a activar el botón de alarma para asegurar tal servicio a Santander.
Para ¿compensar?, algunas migajas han ido llegando a Torrelavega y zonas de influencia en forma de accesos parciales (carreteras, ferrocarril -casi todo en proyectos-), sin olvidar las promesas que se han  quedado por el camino y que se agrandan con la creación de 24 viviendas sociales para el año que viene. Claro, que del soterramiento, ni hablamos...

Ahora estamos pendientes de un problema preocupante como es el estado del edificio del Ayuntamiento, cuyas grietas y fisuras varias, van aumentando alarmantemente hasta el punto de que se han tenido que abandonar los servicios internos para ir instalándose en diversos inmuebles repartidos por puntos distantes entre sí.

Y aquí salta la pregunta tonta: ¿ayudará el Gobierno Regional de alguna manera a la reparación del edificio?. (Lo de "tonta", lo digo porque sospecho la respuesta: no hay dinero). Eso sí: se van a invertir casi 80 millones de euros en una bola luminosa para adornar las próximas fiestas.

Otro asunto que ocupa es la fiebre que ha entrado en peatonalizar calles y aquí sí que topamos con opiniones que chocan entre comerciantes con diferentes criterios; vecinos de criterios para todos los gustos. Como siempre. Pues vayamos preparándonos, que ahora le toca a los accesos a la Plaza Mayor. Concretamente, a la calle Ancha.

Precisamente el emplazamiento del mercadillo de Navidad, será la recién reformada calle Consolación. Enésimo ensayo ante las dudas que cada año suscitan los resultados finales divididos entre feriantes y comerciantes fijos. Pero la solución no llega. Veremos qué ocurre esta vez.
Pues nada, oiga. Que sí, que somos pequeños, pero existimos.

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