TORRELAVEGA Y LA NECESIDAD DE LIDERAZGOS

Por Serafín Fernández Villazón

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Torrelavega se encuentra inmersa en una profunda crisis originada por diversos factores desde principios de los años 90 del siglo pasado. Hemos sufrido gobiernos voluntariosos que asistían al declive de nuestras señas de identidad (industria, comercio, ferias ganaderas, actividad cultural... ) con parches o como dice un amigo mío "obrucas", sin una idea clara de adonde queremos ir, sin un proyecto de futuro para la ciudad, sin ideas ni propuestas. Lees los programas electorales de los partidos y se te cae el alma a los pies: lo mismo sirven para Torrelavega que para, pongamos por caso, Reus o Medina del Campo.

El "documento inicial de diagnóstico de la situación de Torrelavega" habla de ejercer la capacidad de liderazgo e impulsar la integración comarcal.

Me parece bien, pero... ¿era necesario que los técnicos redactores de ese diagnóstico lo pusieran por escrito? Siempre he pensado que la defensa de la capitalidad de la comarca debía ser el primer punto de todo programa electoral. Porque algo hemos hecho mal cuando hemos pasado de ser el centro administrativo, industrial, comercial, cultural y ganadero de una amplísima zona que iba de Llanes a Piélagos y que integraba gran parte de la zona sur de nuestra región, a la situación actual.

Dejamos escapar la escuela de Magisterio y la de Relaciones Laborales. Perdimos la oportunidad de comarcalizar la Cámara de Comercio. Nos dejaron sin la Feria de Muestras. En más de treinta años de autonomía no hemos sido capaces de lograr la descentralización de una sola Dirección General.

Siempre he pensado que un plan de recuperación de esa centralidad comarcal pasa en primer lugar por una comarcalización de los transportes públicos, con base en Torrelavega. El futuro comienza por el intercambio de personas. Conseguir eso es un trabajo de legislatura cara al futuro.

Pero seamos optimistas. Todavía estamos a tiempo. Pero ello requiere gente con la capacidad de liderazgo que ha perdido la ciudad en su conjunto; con ideas atractivas de que hacer en la ciudad y en la comarca.

Gente que deje de lado sus ideas partidistas y logren reunir en una mesa a las fuerzas vivas de toda la zona del Bajo Besaya, para, escuchando los proyectos, problemas e inquietudes de todos, ver soluciones. Y con la fuerza que da la unión, moverse y reivindicar. Pero con proyectos, no con documentos iniciales de diagnóstico.

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