REVILLA ES DIFERENTE

Por Ramón Arenas San Martín

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Cuando en el año 2015, Ignacio Diego, en representación del Gobierno de Cantabria, después de una tensa reunión de varias horas con la dirección del centro hospitalario de Sierrallana, en la que defendió personalmente la integración de los laboratorios clínicos, arrancó de los pasillos un par de carteles, tanto los partidos políticos adversarios, como diversos medios de comunicación le trituraron literalmente,  como si hubiera cometido el crimen político más nefando de la historia política de Cantabria.


Mi amigo Ignacio Diego se salvó de que en ese momento no existieran los tribunales de la inquisición, pues estoy seguro que no hubiera salido bien parado. Es más, pienso que posiblemente habría sido descuartizado o, lo que es peor, quemado vivo en la hoguera inquisitorial por los torquemadas del momento. Al fin y al cabo un par de carteles tenían la culpa.


Nunca se valoró su esfuerzo comunicativo o su entrega y compromiso personal para esclarecer y argumentar los beneficios que suponía esa integración hospitalaria en la que creía. Como tampoco se reconoció el mérito de que hubiera sido él en persona quien hubiera dado la cara en aquel momento, en lugar de la consejera de Sanidad, Sr. Sáenz de Buruaga.


En cambio, el Sr. D. Miguel Ángel Revilla, actual presidente de Cantabria, parece tener una especie de baraka o inmunidad política, mediática y hasta pública, donde sale indemne de todos los conflictos o errores políticos o personales.

Su pasado franquista, a través del sindicato vertical; la ruina que supuso la inversión de 35 millones de euros en la fracasada fábrica de fibroyeso; el gran fracaso de la Fundación Comercio Cantabria con los más de 20 millones de euros invertidos, etc., etc., etc. no significan nada en su ranking de popularidad.


Como en ceniza de miércoles santo se convierten los más de cuatro millones gastados por el gobierno de Cantabria en la fallida empresa IDEMAR (Investigación y Desarrollo de Energías Renovables Marinas ) que él impulsó desde su presidencia de  Gobierno, mediante las ayudas públicas millonarias.


Y en papel mojado se ha convertido, para todos los cántabros, el gravísimo informe de la Intervención General de la Administración de la Comunidad Autónoma de Cantabria, en el que señaló que el proyecto fue "sobrefinanciado" aportando Sodercan el 40% cuando su participación en la compañía es del 20%.


Otra de las guindas de todo este pastel la puso el consejero de Industria, Sr. D. Francisco Martín, quién públicamente destacó que IDERMAR "cumplió su misión maravillosamente", y responsabilizó, como no podía ser de otra manera, al anterior Gobierno del PP de su "desaparición" por la "falta de apoyo" y cuatro años de "inacción" en el ámbito de la I+D+i, en lo que considera una decisión política "desacertada".

Sin comentarios. Como siempre, los platos rotos los paga JUAN PUEBLO.

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