EL FRACASO DEL PUERTO DEPORTIVO DE LAREDO Y EL PUNTAL

Por Ramón Arenas San Martín

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     Sorprende leer hoy en la prensa regional de Cantabria la actitud triunfalista del gobierno de Cantabria, respecto al puerto deportivo de Laredo.

“Que si la actividad ha crecido con el tránsito de barcos, que si la grúa motorizada (el travel lift) trabaja más, que si la estancia media de los barcos visitantes ha sido de dos días y pico, que si los mayores incrementos de los turistas se han producido en turistas del Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda....etc, etc., etc.”.

EL GOBIERNO DE CANTABRIA QUIERE CONVERTIR UN ROTUNDO FRACASO EN UN GRANDIOSO ÉXITO. INTENTA CONVENCERNOS POR TODOS LOS MEDIOS DEL "ÉXITO" DEL PUERTO DEPORTIVO, CIRCUNSCRIBINDOLO A SU “FUNCIONAMIENTO”.

El éxito o fracaso de dicho puerto se cifra, sencillamente, en el objetivo y meta para las que se construyó: la venta de sus casi mil atraques. Dato que celosamente custodia bajo el máximo silencio un gobierno con el presidente autonómico más mediático y “parlanchín” de toda España.

Nadie olvide que el éxito del puerto deportivo de Laredo se cifra en elnúmero de atraques vendidos. ¿Acaso olvidan que nos dijeron y prometieron que  la licitación y posterior construcción del titánico puerto deportivo se pagaría con la venta de los atraques? Para los desmemoriados, ahí están las hemerotecas.

En realidad Revilla no quieren reconocer que los casi noventa millones de euros que ha costado ese puerto ha quedado a las espaldas de todos los cántabros. Muy al contrario, “hacen de la necesidad virtud” y nos venden el “éxito” de su funcionamiento.

Con argumentos tan falaces como los referidos a que el tránsito del puerto aumentó, etc, etc., etc.; cuando son datos total y absolutamente irrelevantes para medir el verdadero éxito o fracaso del puerto deportivo de Laredo. Pero la gente no es tonta y sabemos distinguir dónde está el éxito y fracaso del puerto deportivo de Laredo, a pesar de los falsos velos que nos quieran poner delante de los ojos para tapar la realidad.

Por último, lo que más me duele y preocupa, sinceramente, no es la actividad comercial del puerto, por muy importante que ésta sea, si no la repercusión que la construcción del puerto ha tenido sobre nuestro "herido y vulnerado" Puntal, con el sufrimiento que viene padeciendo, vía escarpes y su gran erosión.

Desgaste producido desde el momento mismo que se construyó un puerto cuya una lámina de agua supera los TRESCIENTOS MIL METROS CUADRADOS ( 300.000 m2.).  Que es un perímetro superior al de una montaña tan grande o más que la Atalaya con la que linda y en la que se apoya.

El hombre, en su afán transformador de la naturaleza, construyó un puerto que la mar no entiende como amigo, si no que ve en él una gigantesca montaña con la que choca y se enfrentara diariamente; intentando, eso sí, reconducir sus nuevas corrientes derivadas del coche con esa nueva “montaña”.

Ese choque constante ha conformado una nueva “hidrodinámica del litoral” de la playa de Salvé, cuya repercusión llega y alcanza al puntal. Hecho que  preconizó hace treinta y seis años, mucho antes de la construcción del nuevo puerto, el catedrático Carlos Garau Sagristá en su estudio sobre las "Condicionantes de la estabilidad de las playas, análisis de la función polar de los salientes", donde argumentó científicamente que esa erosión en una parte de su playa, en este caso en el Puntal, sería lo que exactamente sucedería si se construía un puerto en Laredo,  como al final sucedió.

Ramón Arenas.

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