Poner en valor lo sostenible y no enmendable

Por MANUEL BARTOLOME GARCIA

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Vaya por delante mi profunda afición por el lenguaje; por otra parte heredada por vía paternofilial. De ahí se puede inferir que estos comentarios son, simplemente, apuntes sobre aquello que se lee u oye en el habla común de las gentes. Exégesis que bien podrían tildarse de puntillosas o reparonas y que en nada pretenden modificar (ya quisiéramos que así fuera) las costumbres dominantes, porque, al final, se imponen de tal modo que la RAE terminará aceptando algunos usos que ahora nos parecen inadecuados. Acuérdense cuando álgido significaba frío, gélido, glacial, y ahora, por el uso continuado y a pesar de lo indebido, la RAE ha decidido admitirlo en sentido casi contrario, (dando un giro conceptual copernicano) tal como caliente, candente, culminante. O también la voz efemérides, que, ya se refiriera a uno o varios hechos o sucesos, debía escribirse o decirse en plural y que, actualmente, la que da brillo y esplendor al idioma, considera correcto hacerlo también sin la s final.

 

El mismo camino llevarán, por una parte, evento, voz que encontrarán ustedes en todo tipo de escritos, “programas de mano”, etc.  y que se sitúa cada vez más lejos de su significado inicial como acontecimiento de realización incierta ;y por otra lúdico, participio de ludir, es decir, jugar, corretear... consecuencia de la misma moda que la anterior.

 

Pero la observación cotidiana de estos usos, me lleva a anotar expresiones como  ¡vale!, comodín que sustituye o suplanta a gracias en algunos casos, de acuerdo o conforme en otros, pero lejos de “el documento que se hace a favor de uno”, “nota firmada” o “papel que da el maestro al alumno como premio”, y algo más cerca de “despedida en estilo cortesano y familiar”. Así lo hizo el maestro Cervantes al finalizar esa obra cumbre de la literatura universal como fue El Quijote. De cualquier modo vale se convierte así en esa expresión que utilizamos  con harta frecuencia para “empleos varios” con una asombrosa capacidad mimética.

 

De más “última generación” podemos catalogar la voz ¡ venga ¡ que, paradójicamente, se aplica con frecuencia como sustitutivo de “adiós”, de suerte tal que dos personas al despedirse y alejarse físicamente, se dedican mutuamente el ¡ venga! lo que parecería un imperativo; pero ninguno de los dos volverá junto al otro... por consiguiente pierde el empleo de ese imperativo del verbo venir para indicar de facto lo contrario; en definitiva, ¡ venga! por adiós.

 

Hace muchos años que aprovechamos el bueno como una especie de “punto y coma”; digo muchos años porque se lo oí hasta la saciedad a un torero- el que daba la vuelta al ruedo con el índice hacia el cielo en señal de ser el número 1- en una entrevista televisiva. De este modo, casi le podríamos conceder el título de “importador” de esta palabra en la función que, desde entonces, se le da habitualmente; importador porque, según creemos proviene de las américas hispanas, pero que aquí se ha adaptado y adoptado por centenares de personajes que, en sus coloquios, suelen acompañarla de esas otras expresiones como ¿ no ? aunque sea para decir sí, enlazadas como cuentas de rosario: Bueno, sí, ¿no?...y más... Esmérense, por otra parte, en prestar atención a la respuesta de cualquier personaje de última generación ante las preguntas del sagaz periodista: Si, la verdad es que sí….y luego nos largan algo que parece que tiene cierta coherencia. Parece, digo.

 

¿Y qué me pueden decir del relativo que empleado últimamente entre algunos presentadores de la televisión pero no como tal relativo en su estricta aplicación, sino como principio de una frase en la que quedan elípticos el sujeto y el verbo?. Que...bueno, que ha sido un placer.. Que gracias... y lindezas por el estilo.

 

Si en el ejemplo anterior hay un sujeto y verbo elípticos, indicaremos también otro modelo en el que se comienza el enunciado de la frase con el verbo en infinitivo: Decir que... Añadir.. tal..haciendo caso omiso del verbo auxiliar que debiera precederle, como por ejemplo Hemos de..añadir.. Vamos a…decir…

 

¿ Me escucha? en lugar de ¿me oye?; se suele decir: sí, ahora le escucho bien...cuando debiera decirse Sí, ahora le oigo bien,  porque creemos que se diferencian claramente, toda vez que oír es percibir los sonidos aún cuando, en ocasiones, no se entienda lo que se oye. Y escuchar  es prestar atención a lo que se oye...El que oye puede no escuchar..

 

De alguna manera, dicen cada dos por tres los políticos fundamentalmente aunque han creado moda y estilo,(para variar también dicen de alguna forma) como si no estuvieran seguros de lo que van a expresar, aunque luego lo rematan con un y en este sentido como latiguillo permanente.

 

Se puede hablar más alto, pero no más claro… estarán ustedes hartos y ahítos de oírlo a cualquier hora para enfatizar que el que habla lo hace con contundencia y casi sin derecho a réplica.

 

Hubo un antes y un después de…. Giro del que se abusa para definir que el acto, la acción o la persona marcó un hito, una señal, una distinción del resto de aconteceres o gentes.

 

Fondo de armario…adagio acuñado tiempo ha por un atildado alopécico muy entendido en modas y famas, para definir – ese, en efecto, es el significado correcto – la existencia de prendas de todo tipo y época que cualquier personaje que se precie ha de disponer en su “vestidor”… sí, ya saben, ese habitáculo tan importante a la hora de almacenar trapos. Pero ahora, en los mentideros deportivos y más concretamente en los futbolísticos, hemos oído a algún comentarista radiofónico sustituir el vocablo “banquillo”, que ocupan los reservas del equipo junto a los entrenadores, utilleros y “fisios” (antes se llamaban masajistas) por el susodicho giro de fondo de armario. Y no va descaminado el término si consideramos las “prendas” futbolísticas que ocupan ese asiento.

 

Sostenible… sinónimo de sustentable, pero menos eufónico. También se ha puesto de moda. Todo es sostenible. Últimamente este adjetivo verbal se aplica a diestro y siniestro. Ahora es la economía la que tiene el honor de ser la más sustentable. Pero lo habrán leído y oído en relación con el turismo, la ecología, la biología, el clima, etc.

 

Y no se pierdan la intencionalidad de todo cuanto se pueda poner en valor. Resaltar, ensalzar, priorizar, destacar y, en fin de cuentas, poner de relieve, que es lo mismo pero más vetusto. Está mejor eso de poner en valor. Y lo vemos escrito en letras de molde en libros de especial enjundia, pero hay gentes que no se resignan y lo colocan allá donde pueden. ¡cómo complicamos el idioma. Señor Quevedo, señor Nebrija, don Miguel…. Perdónenles. Y estos mismos (los de ahora, no los clásicos) ponen en valor una serie de obras o realizaciones estratégicamente colocadas en local apropiado llamándolo centro de interpretación de….; continente y contenido que yo toda la vida conocí como “museo”.

 

Finalizaremos estas pequeñas disquisiciones con otro ejemplo: el de dos personas que, al despedirse, se dicen :! Un abrazo! .o un beso.....!! y no se le dan ¡¡ ; y todavía están juntos, cerca el uno del otro. ¿A que lo han oído y escuchado ustedes alguna vez...?

 

Manuel BARTOLOMÉ GARCÍA.- Miembro del Centro de Estudios Montañeses y de la Sociedad Cántabra de Escritores

 

 

 

 

 

 

Manuel BARTOLOMÉ GARCÍA.- Miembro del Centro de Estudios Montañeses y de la Sociedad Cántabra de Escritores


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