El Besaya y su encauzamiento: un reto pendiente desde los inicios del XIX

Por PAULINO LAGUILLO GARCÍA-BÁRCENA

Cuando se acerca el final de la primera década del siglo XXI quienes tenemos nuestras raíces y, además, vivimos en el Valle de Buelna, también nos encontramos en la imperiosa necesidad de poner de manifiesto cómo en este antiquísimo lugar del corazón de Cantabria no acaba de ejecutarse un indispensable proyecto hidrográfico, histórico donde los haya y cuyo autor, natural del mismo valle, le promovió en la segunda mitad del siglo XVIII.
 
Recogía este periódico el domingo 13 de diciembre, la noticia de la paralización de las obras de la nueva carretera que une los valles de Buelna y Pas, debido a la falta de la preceptiva declaración ambiental al haber sido modificado el proyecto inicial de la misma y trazarse esta finalmente por la parte baja de la cara sur del Monte Dobra, en la zona próxima a Las Caldas de Besaya y término de San Felices de Buelna, viniendo a añadirse al enorme 'mordido' en esa zona del macizo que visualmente presenta la explotación de una cantera otro de menor intensidad pero que podría haberse evitado de tener los deberes hechos. Y menos mal que la férrea oposición en su día del pueblo de San Felices de Buelna consiguió que la obtención de materia prima (piedra caliza) por parte de la empresa Solvay, de Torrelavega, se esté llevando a cabo con respeto a la cara sur del monte, que mira al valle, tras un largo litigio en que terminó por renunciar dicha empresa a su proyecto inicial de explotación, que contemplaba rebajar notablemente la cumbre del macizo, lo que habría significado un tremebundo impacto ambiental en todo el Valle de Buelna, además de un peligro constante por la voladuras para algunos núcleos de población de San Felices de Buelna.
 
Por si la paralización de las obras de la nueva carretera desde la pasada primavera y cuando está prácticamente terminada, no fuera poco, todo parece indicar que el considerable retraso que tiene el PSIR a desarrollar por el Gobierno de Cantabria en este punto de San Felices de Buelna, de acuciante necesidad para conseguir el relanzamiento industrial por el que clama la comarca (contempla un gran área industrial y una zona residencial), pudiera tener entre sus principales obstáculos para salir adelante la falta de encauzamiento del Río Besaya en este punto, lo que a su vez constituye otro gran inconveniente para la construcción de un imprescindible vial de circunvalación en el valle, destinado al tráfico pesado.
 
El río Besaya fue encauzado por la Confederación Hidrográfica del Norte a su paso por el municipio de Los Corrales de Buelna en la década de los años ochenta. Algunos años más tarde se continuó la obra ya en el término municipal de San Felices de Buelna con un tramo de aproximadamente cien metros. El resto para proteger el valle de las riadas hasta su límite de las Caldas de Besaya se considera zona inundable, lo que motivó finalmente el desvío del nuevo vial hacia la ladera del monte, aunque parece cumplir con lo que técnicamente se denomina 'Avenidas de 500'.
 
Todos estas enormes dificultades actuales podrían haberse evitado perfectamente si el encauzamiento del río Besaya, acordado en Consejo de Ministros de 6 de mayo de 1985 solamente para el municipio de Los Corrales de Buelna, se hubiese ampliado a todo el Valle de Buelna.
 
Este grave y antiguo problema local hace que acudamos a nuestra prominente historia para dejar bien patente la agudeza del mismo desde siglos anteriores, cuando incluso las fuertes y relativamente frecuentes inundaciones del valle por las aguas del río Besaya ocasionaron epidemias que diezmaron la población.
 
El día 20 de diciembre de 1803, es decir, hace 206 años, Enrique de Campuzano, juez ordinario del Valle de Buelna, dirigía al Primer Ministro de Estado de Carlos IV (también lo sería después de su hijo Fernando VII), Pedro Cevallos Guerra (1759-1838), natural de San Felices de Buelna, un amplio escrito alusivo al recibido de dicho ministro con fecha 11 de mayo de 1801, «en que en nombre de S.M. se sirvió recordar á este Ayuntamiento la necesidad y utilidades de la obra del encañado del río Besaya que le baña, como también su inacción y descuido en continuarla con los arbitrios que el concejo le tiene concedidos; conminándole también con otras prevenciones de no ejecutarla en el perentorio término de dos años».
 
Como recoge en su página 80 el libro 'Pedro Cevallos Guerra', editado por el Ayuntamiento de San Felices de Buelna en 2007 con el patrocinio de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, uno de los primeros pasos dados por tan insigne hijo del Valle de Buelna tras su nombramiento de Primer Secretario de Estado y del Despacho Universal por Carlos IV, el día 13 de diciembre de 1800 (sustituyó a Mariano Luis de Urquijo), fue que el día 22 de enero de 1801 se declarase Santander capital de la Provincia Marítima, desligándola de Burgos a efectos fiscales para que pudiera gozar de las ventajas que habría de reportarle su independencia en tan importantante materia. Y esto sería solamente el principio de las muchas muestras de profundo amor a su tierra que tuvo en su dilatado ministerio, interrumpido por la Guerra de la Independencia, no pasando mucho tiempo desde este su primer gesto para con sus gentes hasta hacerlo de nuevo con un muy ambicioso proyecto para la región, cual era la construcción del Camino de la Rioja, cuya noticia comunicaba el día primero de septiembre de dicho año 1801 al Real Consulado de Santander.
 
Cuando este ilustre ministro cántabro se dirigía a las autoridades de su valle natal a poco tiempo de llegar a tan alto cargo del Estado, lo hacía con doble conocimiento de causa. Por un lado, haber visto con sus propios ojos desde la ventana del Palacio de la Cava o Casa de los Cevallos de Ruedas donde nació -en Jaín, ubicado como todo el término municipal de San Felices dre Buelna en una plataforma o plano de terreno más elevado que el de Los Corrales de Buelna-, las frecuentes inundaciones en éste último y los desastres que las mismas ocasionaban a la población. Y de otro, como se recoge en la página 41 del libro 'Historias y anécdotas de mi valle', del muy recordado escritor local Felipe Lucio, la iniciativa de su hermano Felipe José (entonces procurador síndico general del valle que asistía como tal a las Juntas de Puente San Miguel, y después Coronel de los Reales Ejércitos, Caballero de Calatrava, y Conde, consorte, de Isla Fernández), de 4 de mayo de 1789, «en el que alude a los destrozos causados por el río Besaya en 1787 y la necesidad de construir un canal, para lo cual solicita al Gobernador la ayuda necesaria, adjuntando los planos, condiciones, y cálculo de la obra».
 
Cuando en diciembre de 1803 el juez ordinario del Valle de Buelna informa al ministro Cevallos de la paralización de las obras de encañado del río Besaya a poco de iniciarse dos años antes y por falta de recursos económicos suficientes, le hace constar que su hermano Nicolas Cevallos Guerra (Teniente de Fragata de la Real Armada Española, Oficial de la Secretaría de Estado y Despacho de Marina, y Caballero de Calatrava), natural también de San Felices de Buelna, «estaba ya encargado de la dirección y actividad de estas operaciones». Durante los dos años de suspensión se había conseguido para este fin unos cuartenta mil reales de vellón, si bien por encontrarse en pleno invierno, añadía Enrique Campuzano, «no pueden expenderse en su primer objeto de encañado, pero puede invertirse parte de ellos, con notoria actividad en la formación y arreglo de la plaza del mercado que tiene este valle; pues el piso desempedrado y la falta de soportales para el abrigo de gentes y mercancías hacen los mercados menos abundantes y concurridos al paso que se fomentan los de las inmediaciones por el esmero con que se ha mejorado el local de ellos».
 
Y es aquí donde quizás se tenga un buen antecedente del actual 'Plan E ' del Gobierno de España para combatir el paro en la actual situación de grave crisis económica que atravesamos. Añadía el juez ordinario del Valle de Buelna al ministro Cevallos que empleando el dinero destinado al encauzamiento del río Besaya en el también necesario acondicionamiento de la plaza donde se hace el mercado, para «por este medio proporcionarse el socorro alimentario de los muchos pobres jornaleros que la actual calamidad de frutos nos presenta sin ocupación ni recursos, según la Real Orden que habilita á las justicias para promover tales obras en alibio de aquellos, dando tiempo a que en el de verano se les aplique con igual objeto el total fondo con las obras del canal».
 
Sin embargo todo hace suponer que en aquella ocasión debieron de agotarse los fondos destinados al encauzamiento del río Besaya y tan imperiosas obras no volvieron a acometerse por las depauperadas arcas reales de los inmediatos siglos pasados, habiéndose llegado al momento actual con un proyecto desarrollado en parte pero inconcluso, siendo hora ya de que por la administración correspondiente se continue el encauzamiento del río Besaya a lo largo de todo el Valle de Buelna.

 

 
Paulino Laguillo García-Bárcena es MIEMBRO DEL CENTRO DE ESTUDIOS MONTAÑESES Y DE LA SOCIEDAD CÁNTABRA DE ESCRITORES


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