Suspense ante las elecciones autonómicas de 2011

Por JOSÉ RAMÓN SAIZ

 ESTAMOS A DIEZ MESES LARGOS de las elecciones autonómicas previstas con las municipales para el último domingo de mayo. En la calle y en los sectores más sensibles, hay opiniones para todos los gustos y se centran, sobre todo, en la posibilidad de que el PP alcance una mayoría absoluta o, en el caso de que se mantenga la coalición de Gobierno PRC-PSOE (el 20 de julio ya está próximo) si logrará mantener al menos los 19 escaños más uno, es decir, la mayoría absoluta. En el actual Parlamento suman 22 frente a los 17 del PP.

 

Se trata, sin duda, de unas elecciones trascendentales en las que, al día de hoy, nada está claro; es decir, nos desvelarán en mayo de 2011 si el cuerpo electoral ha cambiado en estos casi ocho años de presidencia de Miguel Ángel Revilla y si con el apoyo socialista mantiene la presidencia cuatro años más, o se produce un relevo en el poder desde una mayoría absoluta que sólo ha conseguido José Antonio Rodríguez en los primeros comicios celebrados el 8  de mayo de 1983.

Para hacer un análisis de los posibles resultados de 2011 hay que partir del estado "electoral" de los partidos estatales. La conclusión en este apartado es elocuente: el PP está arriba en las encuestas y el PSOE muy a la baja. Es cierto que nada está decidido y que en los próximos meses puede ocurrir una recuperación del PSOE, más si tenemos en cuenta que, por fin, Zapatero ha puesto en marcha medidas económicas "forzadas" desde otros escenarios y a las que difícilmente puede oponerse el PP. En todo caso, en las encuestas nacionales el PP seguirá probablemente arriba -aunque su líder Rajoy siga muy bajo en valoración- por lo que su candidatura autonómica en Cantabria también subirá, previsiblemente, en votos. Y ello al margen de un líder que como Ignacio Diego tiene rechazos, incluso en su ámbito ideológico, y de un grupo parlamentario gastado, no regenerado, sin diputados que podamos decir que tienen votos propios. Pero a pesar de todo, el PP puede ganar algún punto que en escaños se traducirá en alguno más, sobre todo si el PSOE cae más de lo previsto. Hay que tener en cuenta, además, que su retroceso en votos y escaños ha sido leve pero continua desde 1999 que obtuvo 19 escaños; en 2003, 18 diputados, y el resultado de 2007 fue de 17 escaños.

El PSOE liderado por Gorostiaga tiene en las próximas elecciones un difícil escenario. Es más que probable que caiga escaños: si baja uno, es soportable para la coalición, pero si cae dos o tres, las posibilidades de que su caída prime al primer partido, el PP, son enormes y en este caso sí que le acercaría a los 19/20 escaños. La tragedia electoral del PSOE en los últimos años es para escribir una tesina. De los 14 escaños de Duque en la oposición, se ha pasado a 10 con Gorostiaga en el poder.

Todo indica que son muchos los factores que provocan esta bajada en votos y escaños: desde la comunicación sobre sus políticas, a la imagen muy secundaria de su líder en la política cántabra. Sus consejeros gastan mucho, más de lo presupuestado, pero no trasmiten. De sus caras sólo se salva el consejero de Medio Ambiente, Francisco Martín, que además no es militante, y la vicesecretaria Rosa Eva Díaz Tezanos, desde Educación, que a pesar de una labor más que aceptable no llega a la opinión pública, quizás porque carece de las partidas presupuestarias que consejeros como Agudo dedican a su imagen, en este caso sin aprovechamiento electoral alguno para el PSOE. Todo indica que la candidatura socialista bajará en escaños; perder uno sería "soportable" para repetir una nueva coalición; dos o más podría tener graves consecuencias al primar por el reparto proporcional del sistema D´Hondt al primer partido, el PP.

Finalmente está el PRC que cuenta con un liderazgo indiscutible y, además, muy valorado en todas las encuestas. Su agenda política de actos y presencias demuestra su pasión política y que tiene empeño en sacar otra legislatura como presidente. Pero su liderazgo, siendo trascendental, no es suficiente ya que precisaría de una mayor y más eficaz organización de su partido y, consiguientemente, un mayor peso del mismo incluso en coordinar acciones de gobierno en el área regionalista; en definitiva, que da la sensación de parecer más una maquinaria electoral que funciona cada cuatro años que una organización que día a día impulse encuentros con el electorado para rentabilizar acciones de gobierno. Esta situación se percibe, especialmente, en situaciones en las que el Presidente tiene que asumir estrategias de gran calado -ejemplo del AVE-  y, sin embargo, le faltan asistencias y apoyos mediáticos, salvo honradas excepciones, en alentar una acción que debe ser de partido y no sólo de su principal líder y, en este caso, Presidente regional.

El PRC, en esta situación, tiene que salvar con prontitud dudas y aclarar posicionamientos, principalmente en la capital cántabra donde precisa de un candidato idóneo. Es cierto que los votos municipales están en relación directa con el "tirón" de Revilla, pero no es lo mismo un candidato que salga de antemano derrotado y sin ganas, que un candidato dispuesto a luchar con ilusión por el voto en la calle, pegado además a su líder natural.

Concluyendo, las incógnitas son muchas como el suspense político pendiente de la decisión del 20 de julio. No obstante, por el PRC pasa que el PP no logre sus deseos electorales, más cuando al regionalismo las encuestas le atribuyen menos votos de los que finalmente consigue. En 2007, las encuestas le daban el 25 por ciento y, sin embargo, logró casi el 30 por ciento. En Torrelavega, Revilla aparecía diez días antes de las elecciones como el segundo en las encuestas y, finalmente, fue el primero con el 35 por ciento de los votos, pasando el PP al tercer puesto. En fin, quedan muchos meses y, sobre todo, el apretón electoral de los últimos meses ya que como insiste su líder en los últimos mítines "lo  mejor está por llegar". 


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