Haití busca soluciones para dar aire a su arruinada economía

Las remesas suponen el 26% del PIB en un país que sufre la fuga de cerebros desde la tiranía de los Duvalier. El primer ministro afirma que el balande de muertos supera los doscientos mil.

 Haití busca soluciones para dar aire a su arruinada economía
Haití busca soluciones para dar aire a su arruinada economía
El anunciado plan Dinero por trabajo (una fórmula clásica de la ONU, a veces llamada Comida por trabajo) comenzó por fin ayer en Haití. Limpieza y desescombro, con escobas para barrer el fango pestilente acumulado en las calles o lo que se tenga a mano. En este país donde la maquinaria pesada es un bien escaso, una pala mecánica provocando un atasco circulatorio es una alegría para la vista.
Según la cada día más estelar ministra de Cultura y Comunicación, Marie Laurence Jocelyn-Lossegne, 27.000 personas se habían apuntado al plan, coordinado por las ONG y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), para "empezar a limpiar las calles". Oxfam, por ejemplo, aplicará el proyecto en ocho lugares o "campos" y espera beneficiar a cinco mil familias.

Los trabajadores cobrarán 185 gourdes –el equivalente a tres euros en moneda haitiana– por una jornada de seis horas. Precio de mercado. Es prácticamente el mismo salario que en el parque industrial de Puerto Príncipe, donde se trabaja de seis de la mañana a cuatro de la tarde, más o menos. El parque ha vuelto a la actividad. Una legión de mujeres que ayer salían de las fábricas al paso ondulante y elástico de los haitianos cose ropa o monta componentes de televisores y otros cachivaches. Las maquilas –el modelo de producción, y de sobreexplotación laboral en todos los sentidos impuesto en América Central– dan unos 25.000 empleos, y la espantada de las empresas en tiempos del conflictivo segundo mandato del presidente Jean-Bertrand Aristide supuso un golpe para este país, que vive de la economía informal, de la venta –unos a otros– de alimentos y todo tipo de pequeños artículos, y sobre todo de las remesas de los emigrantes, que representan el 26% del PIB y sostienen a un millón de personas. Un 25% de la economía corresponde a una agricultura sin tecnificar.

Según el economista Kesner Pharel, "Bill Clinton trató, desde el año pasado, de atraer empresas de Corea del Sur y EE.UU. para montar nuevas maquilas". Esa es, pues, la oferta del enviado especial de la ONU para Haití. ¿Alguna otra perspectiva? "No sé de ningún modelo para Haití", dice Pharel. "El turismo es el mayor sector en el Caribe, pero necesitas ser competitivo. No es problema de dinero, sino de ideas. Los dominicanos tuvieron ideas y sus líderes pusieron interés en el país antes que en sí mismos; es capital social, eso es lo que nos hace falta para atraer inversión".

Kesner Pharel –que ha citado a este diario en un restaurante rodeado de casas elegantes de altas tapias, algunos de cuyos habitantes prefieren dormir en el jardín aunque no se vieron afectados por el seísmo–, mantiene muchas reuniones estos días, y no ve por ninguna parte una salida para el país. La conferencia de Montreal "fue un gran show", dice, y las propuestas de condonación de la deuda externa de Haití (alrededor de 1.300 millones de euros) no son para él significativas. "El servicio de la deuda supone cinco millones de dólares al año; la deuda no es el problema, sino convencer a los donantes, y algunos de ellos, como Estados Unidos, tienen problemas económicos. Nuestro problema es de credibilidad, porque estamos en los últimos puestos del índice de Transparencia Internacional".

"Y no es sólo cuestión de dinero, esa es la última parte –insiste Pharel–. Lo que falta es un plan estratégico. La comunidad internacional no ha de hacerlo por nosotros: aquí se tienen que unir la clase política y la sociedad civil para hacerlo, y eso hoy por hoy no lo estoy viendo".

Le pedimos a Kesner Pharel nombres: con quién se podría contar para el gran proyecto de levantar el país. No se atreve a dar ninguno. Además, "la fuga de cerebros es enorme, a Estados Unidos, a todas partes, y no es algo nuevo", señala, pues de hecho se remonta a los tiempos de la dictadura de los Duvalier, padre e hijo. "Ahora, en las universidades hemos perdido a muchos profesores y alumnos en el terremoto". Se calcula que el 80% de los edificios universitarios han quedado destruidos. Algunas escuelas de primaria de Puerto Príncipe volvieron a funcionar el lunes, así como muchas fuera de la capital. Se cree que las escuelas públicas apenas cubren el diez por ciento de los niños en edad escolar.
MÁS DE DOSCIENTOS MIL MUERTOS
Puerto Príncipe. (Agencias).- El primer ministro de Haití, Jean Max Bellerive, dijo hoy que se han contabilizado ya más de 200.000 muertos por el terremoto que asoló Puerto Príncipe y precisó que esta cifra no incluye los cadáveres que han quedado bajo los escombros ni las víctimas enterradas por sus propias familias.
Bellerive dio estos datos durante una comparecencia en el Senado, en la que planteó a la Cámara la necesidad de cambiar la estructura del Gobierno para poder afrontar la crisis derivada del seísmo. "El Gobierno, tal como está constituido ahora, no puede aportar resultados frente a esta situación", dijo el primer ministro, quien ofreció como alternativas formar un Ejecutivo de crisis, con una redefinición de la misión de los ministros, o dejar el gabinete como está y crear, además, un Comité Nacional de Crisis.

Convocado por los senadores a informar sobre la situación tras la catástrofe del 12 de enero, Bellerive planteó esta propuesta y pidió al Senado que la debata en la sesión de hoy, al considerar que se trata de un asunto esencial. En un balance global de la gestión del Gobierno, explicó que tras el terremoto fue necesario tomar medidas urgentes para conseguir el restablecimiento de las comunicaciones, la retirada de los cadáveres de las calles y la reordenación del tránsito en la devastada capital.

Bellerive mencionó también la urgencia en lograr de nuevo la disponibilidad de carburante y la gestión de la atención a los heridos en los hospitales, así como relanzar las actividades comerciales y organizar la coordinación de la ayuda internacional.

Todo ello se consiguió con cierta normalidad menos la coordinación de la ayuda, que se ha convertido en la "cuestión caliente" de esta crisis, señaló. Bellerive se refirió a los problemas de infraestructura que hubo en el aeropuerto de la capital, lo que impidió en los primeros momentos la llegada de aviones, y dijo que en la distribución de la ayuda hay "una frustración de la población y también una frustración del Gobierno". Según él, el problema principal es que la ayuda pasa por las organizaciones no gubernamentales (ONG) en vez de pasar por el Gobierno, cuando "muchas de las ONG no estaban listas para ello".

Además, explicó que hay otra complicación en la distribución de la ayuda porque los damnificados del terremoto se confunden con otras personas que ya vivían en una situación de precariedad y pobreza antes de la catástrofe, lo que dificulta el reparto y crea "tensiones".

El primer ministro afirmó que las ONG "se peleaban entre ellas mismas" por la gestión de la ayuda y dijo que ahora hay "discusiones extremadamente difíciles" entre el Gobierno, los proveedores de fondos y las citadas organizaciones, por lo que expresó su deseo de llegar a un acuerdo entre las partes.

En su opinión, la cuestión no es reconstruir lo que fue destruido, ya que la situación antes del 12 de enero no era buena, y subrayó que el 60 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Haití quedó destruido en 35 segundos. Bellerive, quien acudió al Senado acompañado de varios ministros, consideró por todo ello que es necesario gestionar la política pública de otra manera, razón por la que planteó cambiar el perfil del Gabinete.

El senador de la Organización del Pueblo en Lucha (OPL) Andris Riche interpretó el discurso del jefe del Gobierno como "una "capitulación". Estimó que el primer ministro se dio cuenta de que "el Gobierno es incapaz de asegurar el seguimiento" y la gestión de los problemas actuales. En su opinión, dada esta situación excepcional, es necesario un gobierno integrado por otros ministros. Riche consideró además que la prioridad es lograr reconstituir los tres poderes del Estado, que quedaron desmantelados.

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