Entrevistas
"No teníamos una idea precisa de las dimensiones del poder del narcotráfico"

Felipe Calderón acude a la cumbre de Madrid de la Unión Europea-América Latina -después de pasar por Santillana del Mar y Comillas- con los deberes hechos, al menos en lo que a los dineros se refiere. Tras la grave recaída del año pasado, la economía se ha enderezado con rapidez (para 2010 se espera un crecimiento del 4,5%); en cuatro meses se han creado 382.000 empleos netos. La entrevista del presidente mexicano en la residencia de Los Pinos con cuatro periodistas españoles coincidió en el tiempo con el anuncio del drástico plan de ajuste que hizo el presidente Zapatero en el Congreso. Esta entrevista ha sido publicada por La Vanguardia digital a cargo del corresponsal volante Joaquín Ibarz.
Por una vez, en una entrevista al presidente de México no se le pregunta sobre crisis, deuda, inversiones… Al revés, se le pregunta medio en broma si América Latina tendrá que prestar ahora dinero a España. Ya más en serio, se le dice si va a dar algún consejo a Zapatero para enderezar el rumbo económico.
"Soy muy respetuoso de las directrices y decisiones de cada país. Yo no le haría a Zapatero, ni a ningún presidente, un exhorto o un señalamiento. Me parece que el presidente Zapatero, como muchos mandatarios de la Unión Europea, tienen plena conciencia y cabal responsabilidad de la situación que viven y de las decisiones tan difíciles que deben de tomar. Tras haber sufrido el año pasado una caída de 6,50 %, provocada por la cercanía a EE.UU., ahora estamos en plena recuperación. Apenas hace un año la estimación de crecimiento del Fondo para este 2010 era menos de uno por ciento."Aunque Felipe Calderón no lo comenta, en México resulta inimaginable que un presidente de Estados Unidos llame al mandatario del país para pedirle que haga reformas.
"Al jefe de Estado le costaría el cargo aceptar que Obama le diga lo que tiene que hacer", señala un líder político mexicano.
Calderón explica que en medio de la recesión del año pasado, fue inevitable adoptar políticas anticíclicas, con inversiones públicas para reactivar la economía.
México optó por bajar el déficit"En una de las últimas reuniones del G-20, recuerdo que se discutía mucho si debían seguir las políticas anticíclicas o debería prepararse una estrategia de salida. La conclusión del Grupo era que debían seguirse las políticas anticíclicas, se consideraba que era muy pronto para dejarlas. En México diseñamos una estrategia de salida, no por otra cosa, sino, porque ya no teníamos alternativa. Era tan fuerte la caída del precio del petróleo que teníamos que cerrar el déficit. Las medidas para bajar el déficit implicaron un costo político muy alto para el Gobierno, pero preferirnos enfrentarlo. Afortunadamente actuamos en la dirección correcta. Si México no hubiera tomado esas medidas a tiempo, que implicaron un alza en la recaudación, con subidas en los precios de combustibles, etcétera, habríamos afrontado problemas mayores. Probablemente México estaría ahora en una situación semejante no tanto a Grecia pero sí a alguno de los países europeos con altos déficits, que ahora están muy cuestionados. Sanear las finanzas a tiempo ayudó al despegue económico actual."Variación en el tipo de cambio para defender la competitividadSegún subraya Calderón, hay varios factores que pueden incidir en las dificultades que España tiene para recuperar la estabilidad perdida. Según el presidente mexicano, España y otros países de la zona euro tienen un problema adicional al no disponer de un tipo de cambio flexible, que actúa como amortiguador.
Calderón recalca que cuando México tiene que ajustar las variables de su economía, por ejemplo para que el salario de los trabajadores sea más competitivo, el propio mercado cambia el tipo de cambio.
"La variación del tipo de cambio hace que nuestros trabajadores y nuestra economía se vuelvan más competitivos. Para en el caso de países que tienen gobiernos distintos, economías distintas, pero una sola moneda, la única manera de ajustar la competitividad es con la economía real. Es decir, para que el trabajo se vuelva más productivo y competitivo, prácticamente hay que reducir el salario, lo cual es terriblemente mucho más doloroso y terriblemente mucho más difícil que en economías como la latinoamericanas y la mexicana que tienen el tipo de cambio flexible".Según Calderón, habría que buscar algún mecanismo que permita un camino intermedio, que no implique ajustes tan severos como los que supone cerrar déficits altos sin movilidad en el tipo de cambio.
"Creo que esa fue la razón por la cual, la Unión Europea, al establecer el euro como moneda común fue tan estricta en prohibir o poner un límite de endeudamiento y déficit público; ahora es cuando se ve el riesgo que implica el haberse rebasado en los márgenes del gasto"."No tenemos ningún problema con el liderazgo de Lula"-El presidente Obama pidió a México que asumiera en América Latina un papel de liderazgo. Sin embargo, pareciera que Brasil y el presidente Lula han opacado ese liderazgo regional.
-No. La verdad es que Lula tiene un gran carisma y Brasil posee un gran liderazgo. Nosotros no tenemos ningún problema con ello, ni ningún empacho. Qué bueno que suceda, se requiere más liderazgo responsable como el de Lula. A mí eso no me afectó en absoluto. Yo creo que México tiene su lugar, no tiene que disputárselo a nadie. Al contrario, en mi Administración hemos hecho un vuelco deliberado, nos hemos abierto hacia América Latina, hacia Centroamérica, hacia Sudamérica. Hemos ampliado nuestros lazos comerciales, hemos intensificado nuestras relaciones políticas. Tomamos una iniciativa para revitalizar al Grupo de Río. Esto permitió no sólo reconstruir lo que parecía una Institución ya muerta a juicio de muchos, sino hacer la Unión Latinoamericana y Caribeña que finalmente se concretó en Cancún. Me parece que ese es precisamente el papel de México. Sobra decir que Latinoamérica se ha vuelto una región extremadamente complicada en términos políticos y diplomáticos donde hay un peso creciente de gobiernos con una alta motivación ideológica, más que otra cosa. No cabe duda que eso hace mucho más compleja la propia integración de América Latina y la relación de América Latina con el mundo y con Europa.-La presencia del presidente de Honduras, Porfirio Lobo, estuvo a punto de echar al traste la cumbre de la Unión Europea con América Latina. Los países latinoamericanos tienen diferente actitud con respecto a Honduras y a Cuba. A Honduras se le expulsa de la OEA, a Cuba se le tienden puentes para que regrese; a Honduras no se le invita a la Cumbre de Río en Cancún y por el contrario al presidente Raúl Castro se le recibe con los brazos abiertos. Se le da más legitimidad democrática a la dictadura cubana que a Honduras. Además, durante la estancia de Raúl Castro en Cancún se produjo la muerte de un opositor cubano, por una huelga de hambre. Ningún país de Iberoamérica condenó, o lamentó la muerte del disidente (salvo Costa Rica), no dijeron absolutamente nada. Ahora, varios países latinoamericanos, entre ellos Cuba y México, han solicitado en Ginebra ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que se investigue o que se exijan responsabilidades por los muertos de la dictadura franquista que desapareció hace 35 años. ¿No son actitudes un tanto contradictorias?
-Son varios temas, déjenme ir abordando uno por uno. Primero. Honduras vivió en junio pasado un golpe de Estado. La actitud de todos los países democráticos debe ser de rechazo. Es una cuestión de principios, vaya. Es inconcebible un golpe de Estado en pleno Siglo XXI ante una sociedad democrática. Coincido en que el golpe de Estado no es la única forma en que se puede atentar contra la democracia, los derechos humanos o los derechos políticos. Pero atenta claramente contra la democracia, los derechos humanos y, sobre todo, contra la vida institucional de los estados democráticos. La actitud de rechazo hacia el golpe de Estado debe expresarse en todos los comportamientos diplomáticos.-¿Y con Cuba?
-No niego, por otra parte, que tanto América Latina como Europa, los países que creemos en la democracia y en los derechos humanos, debemos ser mucho más consistentes en la observación y exigencia de esos derechos de lo que hemos sido, incluyendo aquellos lugares donde esos derechos humanos, esa democracia no es observada. En el caso nuestro, lo digo con toda honestidad, no tuvimos conocimiento de la muerte de Zapata en Cuba hasta una vez terminada la Cumbre; con posterioridad, México sí externó su preocupación y su rechazo a la situación que se está viviendo en la isla, a la desatención que tuvo el caso del propio Zapata, y a la situación que él invocaba de los presos políticos y por razones políticas que hay en Cuba. Deben ser lecciones que entre todos debemos aprender para tener una política de consistencia frente a situaciones de violación de derechos humanos, situaciones no democráticas que por desgracia prevalecen en América Latina.-México suscribió la demanda ante Naciones Unidas en Ginebra por los crímenes del franquismo.
-No es un asunto, digamos, en el que México tenga un especial o particular interés, independientemente de la política diplomática que tradicionalmente se sigue en México de plantear la exigencia de observación de los derechos humanos en cualquier parte.-¿Incluida Cuba?
-Desde luego eso incluye también a Cuba. La mecánica que ahora sigue la propia ONU a través de la Comisión de Derechos Humanos permite, y nosotros lo apoyamos, un ejercicio mucho más equilibrado que evite políticas claramente discriminatorias, o la utilización de este mecanismo simplemente para impulsar los intereses de un país sobre otro. Lo que debemos hacer ahora es que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU verdaderamente se enfoque a observar las situaciones violatorias de derechos humanos en cualquier parte del mundo, y lo haga con el énfasis y la fuerza que reclama una materia tan importante, sin satanizar o marcar a un país o a otro, a un Gobierno o a otro.-¿México reconoce al gobierno de Honduras?
-La situación de Honduras deberá regularizarse. Para ello el propio gobierno hondureño debe hacer la mayor aportación posible. Ciertamente, como explicaba el propio presidente Porfirio Lobo, él no compartía la postura de los golpistas. La restauración per se o motu propio de Zelaya en la presidencia estaba en las manos del gobierno de Micheletti que detentaba el poder. Me parece que debe dársele un espacio razonable, con la vuelta a la normalidad democrática y a las relaciones internacionales con Honduras. México ha enviado ya a nuestro embajador a la instalación de la Comisión de la Verdad, que es un paso muy importante en la dirección correcta del restablecimiento de la normalidad democrática internacional de Honduras. En la medida en que el gobierno de Honduras siga dando pasos para que esa normalidad se dé, nosotros los daremos también y los apoyaremos. Lo que hace México es apegarse a las decisiones y determinaciones de la Organización de Estados Americanos (OEA). Cada paso que da la OEA es secundado por México. Espero que sea el mejor camino para la normalización democrática.-¿Cómo va a responder ante lo que está sucediendo en Arizona con los inmigrantes latinoamericanos? Hay sufrimiento y preocupación, familias rotas, tensiones entre la población y entre Estados Unidos y los mexicanos.
-Hay tensión, desgraciadamente, provocada por una ley que a mi juicio fue emitida de manera poco responsable o irresponsable con un propósito electoral determinado. Es una ley que no resuelve el problema que tenemos y no aborda correctamente el tema migratorio. La migración es un fenómeno natural que no puede contenerse por decreto entre dos economías que son absolutamente complementarias y vecinas. Una economía intensiva en capital como es la americana, una economía intensiva en mano de obra como es la mexicana; comparten tres mil kilómetros de frontera. De hecho, no se explica el crecimiento económico de Estados Unidos o su gran desarrollo en el siglo XX sin la mano de obra mexicana. Los americanos que han estudiado seriamente el tema lo saben.-¿Por qué provoca más rechazo esta ley migratoria, que otras aprobadas con anterioridad?
-Esta ley va más allá de otras leyes antiinmigrantes que se han aplicado en Estados Unidos. Ésta tiene un componente racial muy peligroso, que permitió, más allá de las matices que se quieran hacer ex post, ahora, que se aplicarán criterios de
apariencia física y racial para fundamentar las aprehensiones o las detenciones de inmigrantes, lo cual es francamente un retroceso. Obedece a una política claramente discriminatoria.-¿Cómo reacciona México ante esta ley?
-Los mexico-americanos, los americanos comprometidos en Estados Unidos con los derechos humanos están protestando seriamente y cuenta con todo nuestro respaldo.En México hemos dado instrucciones a nuestros cinco consulados en Arizona para defender legalmente a los migrantes, cualquiera que sea su condición migratoria, del uso abusivo que esta ley va a provocar.-México ha pedido no visitar Arizona…
-La alerta misma emitida por la Cancillería de no visitar Arizona por representar condiciones de peligro para visitantes, también puede generar o ha generado, de hecho, que una actividad económica fundamental en Arizona, que es el consumo de los mexicanos allá, decrezca notablemente. Ojalá eso sirva como una llamada de atención acerca de la importancia de nuestra mutua interdependencia; y de que esa ley no puede más que agravar los problemas de la relación bilateral y los problemas de Arizona misma.-Una ciudad como Monterrey, que podríamos calificarla la Barcelona en México, la ciudad trabajadora e industrial, desarrollada, enfrenta el poder creciente de los narcotraficantes. A usted debe preocuparle que gente armada pueda cortar calles, restringir la circulación, entrar en uno de los hoteles de lujo más céntricos y llevarse a varios huéspedes. ¿Cómo explica que el narcotráfico tenga esa presencia en una gran ciudad con tanta presencia militar?
-Es el fenómeno del crimen organizado que precisamente estamos combatiendo y que por su peligrosidad debemos seguir haciéndolo. Déjenme enfatizar que más que el narcotráfico, en sí mismo, nuestro principal enfoque, nuestra principal tarea, es acabar con el crimen organizado como tal, que abarca mucho más que el tráfico de drogas. A través de la amenaza y la violencia el crimen organizado pretende apoderarse de las rentas de las personas y de las empresas de toda una comunidad, sean lícitas o ilícitas. Es un fenómeno de fuerza. La única que le es oponible es la fuerza del Estado, incluyendo a las Fuerzas Armadas. Por esa razón nosotros enfrentamos ese problema con el Ejército.-¿Cómo se degrada la presencia del Estado en una ciudad industrial como Monterrey?
-Lo que ocurrió en Monterrey obedece, entre otras cosas, a la incapacidad de las policías locales para enfrentar situaciones criminales, ya sea por corrupción, por intimidación o por ineficiencia. El asalto armado a un hotel evidentemente nos alarmó y preocupó muchísimo. El Gobernador de Nuevo León tiene muy claro la importancia de resolver este tema mediante la reconstrucción de los mecanismos de respuesta de emergencia en la ciudad de Monterrey. Esos actos criminales están bajo el control de la policía local. Eso es, entre otras cosas, lo que no funciona. Eso obliga al propio estado de Nuevo León, como a otros estados que tienen ese tipo de problemas, a reconstruir su policía, a poner en los mandos a gente confiable, verificable, a dotarles de mejor equipo, mayor entrenamiento. Para que las autoridades locales puedan hacer eso, estamos interviniendo con fuerzas federales, con el Ejército y la policía federal. Esta presencia no es permanente, no se pretende que las tropas permanezcan en Monterrey de manera ilimitada; es temporal, en el sentido de que da una oportunidad en tiempo y fuerza a las autoridades locales de reconstruir sus propias policías y estructuras, de manera tal que pueda volverse a la normalidad, o a la seguridad, que debe prevalecer en cualquier ciudad.-¿El narcotráfico es un problema irresoluble o el Estado está avanzando en esta lucha?
-Yo estoy convencido de que si se hubiera enfrentado antes al crimen organizado, cuando el problema empezó a surgir, ya lo hubiéramos resuelto. Pero se dejó crecer por un falso concepto de tolerancia, de arreglos implícitos, como han sugerido algunos asesores del ex presidente Vicente Fox. Precisamente, por abrirle la puerta y dejarlos entrar a diversas zonas o territorios del país se apoderaron de una buena parte de la estructura social, e incluso institucional, que es lo que estamos revertiendo.-¿Cómo creció tanto el poder del narcotráfico?
-Por varios fenómenos simultáneos. Hay un factor importante. Hubo un momento en que el narcotráfico dejó de ser únicamente tráfico de narcóticos hacia Estados Unidos, y pasó a querer dominar el mercado mexicano de consumo de drogas. Esto implicó un cambio radical de los criminales, de ser tan sólo controladores de rutas y puntos de paso en la frontera, pretendieron controlar territorios para dominar frente a sus oponentes el mercado detallista, el mercado de distribución de droga. La diferencia radical se produce cuando al controlar un territorio, o al pretender dominarlo, neutralizan a la autoridad local mediante la intimidación o la corrupción. Cuando domina una plaza, el crimen organizado se dedica a extorsionar a la gente, a las personas y a las empresas. Los criminales empiezan con actividades ilegales, giros negros, robo de coches, pero terminan oprimiendo a la sociedad. Contra esa operación criminal tiene que dirigirse y reforzarse la propia operación del Estado.¿Las autoridades locales responden con eficacia al desafío del crimen organizado?
Con el esfuerzo que estamos realizando se busca mejorar la capacidad de respuesta de las autoridades locales. Las fuerzas federales avanzan y enfrentan a los criminales. El esfuerzo y el sentido de nuestra lucha están enfocados a mejorar la respuesta de las autoridades locales. Depende de la capacidad de respuesta de las autoridades locales el que una ciudad o un estado puedan retomar plenamente el control. El problema es complejo. La violencia en México y el poder de los cárteles empezó a crecer, sobre todo en las ciudades, no sólo por la disputa por el control territorial. En 2004, un par de años antes de que yo tomara posesión en la Presidencia, empezaron a aparecer los primeros casos de cuerpos decapitados. También coincide con la desaparición en Estados Unidos de la llamada Assault Weapons Ban, la prohibición de venta de armas de asalto.-¿Qué repercusión tuvo la derogación de esa ley?
-Desde ese momento ha crecido de manera muy importante el poder bélico, digamos, de los cárteles. Con ello disponen de mucha mayor capacidad de confrontación con otros cárteles y con las propias autoridades. Nosotros hemos decomisado en tres años unas 75.000 armas, de los cuales más de 40.000 son rifles de asalto. También nos hemos incautado de unas cinco mil granadas, ocho millones de cartuchos, lanzamisiles. En fin, todo un arsenal, capaz de armar a un ejército de un país pequeño. Esta capacidad de armamento de los criminales, tiene también que ver con la legislación estadounidense. Hay 12.000 puntos de venta de armas, tan sólo en la frontera con México. Es un tema que tiene que resolverse, y los Estados Unidos tienen mucho que hacer en ese campo.-¿Cuándo en diciembre de 2006 ordenó el combate al narcotráfico sabía que los mafiosos tenían tanto poder de fuego, de penetración, de seguridad?
-Insistiendo en que mi tema no es la lucha contra el narcotráfico, ésa es una etiqueta que surgió en Estados Unidos y me la aplicaron automáticamente. No, como Nixon empezó el War on Drugs, dijeron pues este hombre está haciendo lo mismo. El tema no es sólo, ni principalmente, el narcotráfico, sino el crimen organizado. Hecha la aclaración, yo creo que no había una idea precisa de las dimensiones. Pero sí teníamos una certeza de la peligrosidad y de la imperiosa necesidad de cortar esa ola expansiva, que creció exponencialmente porque no se le puso un alto. Yo equiparo mi situación como la de un médico, que llega al consultorio de un pueblo, y lo va a ver un paciente que le han dicho que tiene un problema estomacal, o quizá una apendicitis, porque tiene un dolor en el estómago, en el abdomen. Al revisarlo, y al auscultarlo se da uno cuenta que es algo más serio; al abrir, se constata que no es una apendicitis, sino un gran tumor, que hay que extirparlo, y darle un tratamiento muy severo al paciente para que tenga posibilidades de curarse. Pasan los meses y después de la radioterapia y la quimioterapia, el paciente ya perdió todo el cabello, se siente débil, está todo adolorido. Y dice, este doctor, es u n irresponsable. Antes de que él llegara, me sentía a todo dar, y no más lo fui a ver y me enfermé. El problema no está el médico sino en el cáncer que estaba ahí.-¿Y qué magnitud tiene ese cáncer?
-A medida que lo hemos enfrentado hemos visto la dimensión que tiene, era muy difícil de estimar. La única referencia que tenemos es la curva que siguió Colombia durante mucho tiempo, que incluso hemos encontrado fases similares, sólo que México lo estamos enfrentando de manera mucho más rápida. Hay fases de violencia entre cárteles de la droga que, por ejemplo, en Colombia provocaron la descomposición que llevó al debilitamiento estructural del Cártel de Cali, del Cártel de Bogotá, del Norte del Valle. Estas divisiones internas tardaron años en presentarse en México, pero ya están aquí.-¿Cómo están estructurados los cárteles mexicanos?
-Primero se divide el Cártel del Pacífico, del que se separan los Beltrán Leyva. Es parte de la guerra que enfrentamos. Luego, cuando muere Arturo Bertrán, el Cártel de los Beltrán se divide en varios grupos: La Barbie, El Grande, Héctor Beltrán, que pelean entre sí. Se pelean cárteles que eran socios afines, como el de Juárez con el de Sinaloa. Eso explica en buena parte la disputa en Ciudad Juárez. La división más reciente es de este año. Los Zetas, y el Golfo, que actuaron 15 años juntos como uña y carne, uno como grupo operativo y el otro como brazo militar se pelean y se están literalmente matando. Eso explica la violencia en el Noroeste, concretamente en Nuevo León y Tamaulipas. Estas divisiones generan muchas muertes. Más del 80% son víctimas vinculadas a la delincuencia del narco: distribuidores de drogas, sicarios, autoridades con vínculos de corrupción, etcétera.-¿Cómo hay que valorar el alto número de muertos –más de 23.000- que se ha registrado en la guerra contra el narcotráfico?
-Esta guerra requiere perseverancia, fuerza, insistencia. No se puede medir el éxito o el fracaso teniendo en cuenta tan sólo el número de muertes. El número de muertes refleja la intensidad del problema. Así como hay lugares en donde los Cárteles dominan totalmente y parece que en esa zona no pasa nada, en realidad hay un problema grave, porque tienen el control total, que es distinto a lo que existe en las ciudades donde se producen enfrentamientos con las Fuerzas Armadas o entre ellos, Hay también una inestabilidad interna y un debilitamiento estructural que, a la larga, como ocurrió en Colombia, les genera un enorme prejuicio.-En este contexto de combate al crimen organizado, el Senado acaba de tomar una decisión grave al aprobar una ley que, de ser ratificada por la Cámara de Diputados, le restaría a usted un poder esencial. En ese proyecto de ley se estipula que para que el presidente pueda mandar tropas a determinado punto del país, primero tiene que solicitarlo el gobernador y el Congreso local. ¿Quedaría con los poderes muy acotados si se aprueba esa ley?
-La Ley de Seguridad Nacional representa un gran avance en términos de delimitar con claridad las funciones de la fuerza pública y de las Fuerzas Armadas. Lo que tenemos es una disposición en la Constitución, que establece que el presidente disponga de las Fuerzas Armadas en los casos de riesgo de la soberanía externa o de la seguridad interna del país, que claramente es lo que estamos viviendo. Pero de allá, más nada. No hay una regulación precisa de cuándo y cómo actuar. Es una legislación muy importante y necesaria para que haya una delimitación clara de derechos y obligaciones de los que intervienen en operaciones que involucran a las Fuerzas Armadas. Una vez que el Senado ha aprobado la ley ha habido una duda razonable en ciertos sectores de la sociedad, en analistas, en las propias Fuerzas Armadas, sobre dejar el procedimiento sujeto sólo a la decisión de los gobernadores. Puede haber casos de gobernadores que estén amenazados o cooptados y en consecuencia nunca iniciarían el procedimiento y atarían de manos al Estado para intervenir. Creo que lo correcto es que la Cámara de Diputados lo revise a profundidad, despeje cualquier duda respecto de que en qué casos se aplica la norma y en qué casos no. Si para despejar la duda se debe modificar el texto del Senado, que se modifique y se aclare. Puede resolverse parlamentariamente un tema
muy delicado, pero la solución está al alcance de la mano.-¿Se puede limitar al presidente el mando de las Fuerzas Armadas?
-Hay un debate sobre cómo quedan preservadas las facultades del Presidente establecidas en la Constitución. Algunos expertos señalan que el proyecto de ley aprobado por el Senado sólo aplica a los casos de seguridad pública, pero cuando hay un riesgo de Seguridad Nacional queda a libre disposición del presidente. Otros dicen que sí restringe las facultades del presidente. Es mejor salir de dudas, que haya una interpretación de la Cámara de Diputados que despeje cualquier duda. Y si tal interpretación implica modificar el dictamen, que lo modifiquen.-Pero si le quitaran la capacidad de ordenar al Ejército.
-Sería inaceptable, que se impidiera al Presidente disponer de las Fuerzas Armadas o de la fuerza pública.-El recurrir al Ejército no causa en la opinión pública la sensación de que la situación mejora; más bien se cree que empeora. Además, por abusos en el respeto a los derechos humanos baja la buena imagen del Ejército. ¿Se está quemando en esta lucha una institución tan respetada?
-El Ejército es el recurso más importante del Estado para resolver el problema más importante. La participación de las Fuerzas Armadas obedece a que hay un riesgo a la seguridad interior, claramente. Y obedece también a que las autoridades locales encargadas de manera directa e inmediata del tema están siendo rebasadas por la propia delincuencia y requieren nuestra ayuda. La intervención del Ejército en la lucha contra el narcotráfico implica riesgos, por supuesto. La clave está en delimitar bien el campo legal de competencia de la acción de las Fuerzas Armadas, el ser muy escrupulosos en la observancia y protección de los derechos humanos, y castigar cualquier violación a esos derechos. Aquí faltaba este tema.-¿Cómo completa el marco jurídico de la intervención del Ejército en la lucha contra el narcotráfico?
-Yo soy partidario de que evolucionemos hacia un sistema donde nadie pueda ser excluido de la acción de la justicia. En este caso el fuero militar es, incluso, mucho más severo, porque incluye toda una normatividad disciplinaria que va mucho más allá del ámbito de lo civil. La clave es que deben estar bien reguladas las circunstancias en las cuales participan las Fuerzas Armadas para evitar cometer injusticias. Por ejemplo, tiene más campo de acción la justicia si la ley determina con precisión, que cuándo un militar comete una lesión, un delito, un homicidio en su propio barrio se convierte en un delincuente común. Y precisar cuándo en una acción armada, enfrentando un enemigo fuertemente armado, se produce una víctima civil. Esto requiere una regulación muy precisa. De otra suerte estaríamos agravando o exacerbando el problema. Implica riesgos, desde luego. La clave está, insisto, en que en aquellos lugares donde interviene el Ejército, se genere un proceso de recomposición para que las policías locales estén en condiciones de enfrentar por sí solas el problema de la criminalidad. O, acaso, con el apoyo subsidiario de la Federación.
-¿Se está avanzando en la capacitación de las policías locales?
-No en todos los lugares, desafortunadamente. Le puedo platicar de casos de éxito. Por ejemplo, en Tijuana, Baja California, estamos avanzando muy bien, ha bajado sensiblemente la operación de los grupos criminales, los homicidios, los secuestros. Se han capturado cabezas muy importantes del crimen, desde los Arellano Félix, hasta el Teo, El Pozolero y otros criminales terriblemente cruentos. En otras partes no se está avanzando porque falta este componente de reconstitución local de la policía y la fiscalía, y la recomposición de la policía y administración de justicia, que implica un esfuerzo y una voluntad política, y recursos locales adicionales. En otros casos avanzamos con mucha dificultad, porque la acción de la Federación es directa, como en Ciudad Juárez. Todavía el problema es muy grave, pero, aunque todavía hay muchos sobresaltos e incidentes muy delicados, comienzan a estabilizarse los niveles de homicidios. Se ha parado su fase creciente. Se han capturado una buena cantidad de bandas de extorsionadores y secuestradores.-¿Ha percibido en el Ejército algún tipo de inquietud o malestar? ¿Los oficiales se sienten abandonados?
-El Ejército ha tenido una lealtad y una disciplina admirable, como siempre, patriótica. Cuando tienen alguna inquietud de ese tipo, son muy discretos. Yo trato de preguntarles cómo se sienten, qué preocupación tienen y sólo entonces me han externado alguna inquietud. Al Ejército le preocupa y le duele la agresividad y la incomprensión en algunos políticos, en algunos medios. Por fortuna, es un Ejército disciplinado y cada vez más adiestrado en temas de derechos humanos. No es un Ejército que toma represalias por su cuenta, ni actúa de manera irresponsable. Hubo casos de criminales que decapitaron a 10 soldados; lejos de tomar una represalia, capturaron al agresor y lo pusieron a disposición del juez. Tenemos un gran activo en el Ejército Mexicano, es un Ejército popular, muy comprometido y patriota. Pero sí necesita una base mucho más clara de certidumbre para actuar en defensa de la sociedad. Incomodó mucho que en cierto medio en el Día del Niño publicaron varias planas sobre niños víctimas de la violencia, de quien había sufrido la pérdida de un padre, de quien había sido herido. Allá perdido en la página 17, aparecía una pequeña foto de un soldado cargando un bebé que acababa de rescatar de un secuestro. Preocupa la incomprensión o el desbalance que hay al abordar este tema.-¿Le piden que retira al Ejército de las ciudades?
-Hay quien propone y va por el mundo diciendo que hay que retirarse estratégicamente y dejar que las cosas se descompongan, o se compongan solas: Pero yo veo que la gente está desesperada. Cuando visito una ciudad, me pasan papeles, en la mano. La gente, con enorme miedo por la situación que está viviendo, me denuncia casos. No puede hacerlo ante una autoridad local corrompida. Acto seguido, intervenimos y ayudamos a esa gente. La opinión publicada ha sido muy, muy agresiva respecto de este tema. Sin embargo, la gente, allá, en la calle y en las comunidades, está pidiendo que no la dejemos sola, y no la vamos a dejar sola.-¿Hasta cuándo va a mantener el despliegue del Ejército? Parece que hay disparidad de criterios en el mismo gabinete.
-Sí, ahí lo lamento, ha habido.. En la batalla que no vamos avanzando bien es en la de comunicación. Eso en parte obedece mucho a nuestros propios errores. Lo dije el primer día de mi Gobierno, en el Auditorio Nacional, y lo ratifico ahora, que va a ser una batalla muy larga y muy cruenta, que va a implicar mucho tiempo y mucho dinero, y que va a implicar, por desgracia así ha ocurrido, vidas humanas. Pero es una batalla que hay que librar, y que unidos vamos a ganar, porque está en juego la propia seguridad de las familias mexicanas. Mi opinión es que es probable que México tenga un proceso como el de Colombia en los años 80 y 90. Aquí será más corto porque actuamos más a tiempo. El mismo proceso que vivió Colombia de violencia entre cárteles, de daños y afectaciones a la población civil, lo estamos cortando antes de que llegue a un punto tan crítico. Las fases que yo veo se están recorriendo más rápido en México.-Me quedé perplejo cuando supe que el PAN se aliaba con el PRD en Oaxaca y en algunos otros estados. ¿Cómo explica que el PAN, su partido, se alíe con quienes ni le han reconocido como presidente y con los causantes de la ruina turística de Oaxaca. ¿Ese PRD es más enemigo político que los caciques del PRI?
-Es una pregunta muy difícil, la verdad es que implicó una polémica muy difícil, muy intensa dentro del propio PAN. Obviamente, para mí como presidente es más difícil todavía. En opinión de militantes, de dirigentes locales, de la propia dirigencia nacional del PAN, el mayor riesgo que se corre ahora es una reversión no democrática, más bien autoritaria, protagonizada por algunos gobiernos locales, que podría llevar, precisamente a un retroceso democrático en México. Eso alcanzaría a justificar una alianza, con los matices que yo en cierto punto comparto, en oposición al PRI, por el riesgo que implica la perpetuación, o la expansión incontrolada de prácticas autoritarias, de disposición de dinero público, de prácticas que corresponden a un sistema político que consideramos superado. No puedo asegurar que sea la estrategia acertada, pero finalmente el electorado decide.-Dentro del campo democrático, México tiene el peor sistema político posible; no es ni parlamentario, ni presidencialista, ni centralista ni federal. Al Presidente le quieren acotar los poderes y en cambio los gobernadores son los virreyes, sin ningún poder fiscalizador.
- De hecho el control, sobre los gobernadores lo ejercía el propio Presidente, sus excesos los limitaba el Presidente y al acotar el Poder Presidencial y al no tener un sistema de garantías… El sistema político presenta serios desequilibrios que hay que corregir, la otra es que no hay incentivos, por ejemplo, ni a formar coaliciones de Gobierno, ni a toma de decisiones que vayan más allá de lo partidista, es muy difícil. Pero bueno, es otra de las cosas que estamos proponiendo que se revisen.-Las encuestas indican que el PRI tiene una figura muy destacada y bien colocada en la carrera presidencial. ¿Qué ha fallado para qua en la Administración Fox, y los cuatro años de su Gobierno, el PAN no acabe de convencer, y se prepare el regreso al poder de un partido que se daba por muerto.
-Es una cuestión interesante. La verdad es que va más allá de mi propia reflexión como Presidente, tendría que ser casi como analista o militante del PAN. Efectivamente, hay una interrogante fuerte que el PAN tiene que responderse: qué implica que sea un partido que despliega toda su capacidad en una campaña electoral, y como partido en el Gobierno reduce significativamente su fuerza. Déjeme evitar mi opinión como Presidente. Le voy a recordar lo que decía el presidente del PAN hace 14 años, que era yo: que el PAN parecía de repente como una gran tienda de campaña, que venían las elecciones y de repente despertaba a la ciudadanía, se armaba el partido, colectaba recursos, hacía campañas heroicas y de repente en un acto casi milagroso aparecía, dominaba y ganaba. Pasaban los comicios y de nuevo metíamos en el armario la casa de campaña. Había que cambiar esa rutina. El programa de redimensionamiento del PAN, que yo impulse en el 96, funcionó, porque logramos darle una pendiente constante; es decir, no perder el impulso de las campañas, sino ser capaz de organizar militancia, cuadros, comités y seguir creciendo constantemente como con fuerza política y social. Eso cuajó muy bien hasta el 2000, que es cuando gana Vicente Fox, aparte de su enorme liderazgo y carisma, que fueron determinantes. Pero luego pasa la campaña y ocurre lo mismo, el PAN se va plegando, va perdiendo vigor y fuerza. En las elecciones todo puede pasar, y si de alguna experiencia puedo hablarle es de la mía. El 29 de mayo se cumplieron seis años del acto en que participé en Guadalajara que me forzó a dimitir como ministro de Energía. Para ese entonces, yo figuraba en el lugar 17 de las encuestas, con un reconocimiento de nombre del 14 o 15 %. Había un candidato muy adelantado, que llevaba dos años adelante en las encuestas, que se veía imparable, que tenía el 80 % de aprobación. Se le daba ya como seguro presidente.-Andrés Manuel López Obrador.
-Así es. Yo le puedo asegurar que aquí nadie puede cantar victoria. Falta mucha agua por pasar por el puente. Puede decidir lo más insospechado en tanto nos aseguremos que la elección sea verdaderamente justa, equitativa y se dan las condiciones óptimas de una competencia verdadera. Con todas sus deficiencias, México es una democracia vibrante; al final de cuentas puede decidir lo más insospechado. Hay cosas que corregir. Yo, por ejemplo, propuse la segunda vuelta, que es importante si hay tres, cuatro partidos muy visibles. Por lo menos haya en el elector la posibilidad de escoger la mejor opción entre las viables. Por desgracia, no se ha aprobado en el Congreso, pero mejoraría muchos los escenarios electorales. Insisto, hace seis años pasaba lo mismo. Un candidato muy adelantado, al que se ya se daba por presidente, sin oponentes claros en el PAN. Las cosas pueden cambiar.-¿Confía en que el candidato del PAN gane la presidencia?
-En eso confío. Hay otro factor interesante. Las elecciones intermedias generalmente al PAN lo han sorprendido con una recesión económica muy fuerte. En mi caso, la más severa. La elección se dio en julio del 2009. En junio la economía había caído 10.5 %. En cambio, yo estoy convencido de que para el 2012, como ya se está viendo desde ahora, habrá una economía con un crecimiento muy importante, notable, con buena generación de empleos. Las cosas van a cambiar.
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