LOS AFECTADOS POR EL PSIR DE EL BOJAR han recibido ayer una noticia que rebaja la tensión. El Presidente Revilla declaró que no se hará nada sin un consenso generalizado, es decir, se entiende que ese consenso solo sería posible si el Ayuntamiento de Camargo y los afectados se sumaran a las pretensiones del Gobierno, lo que con seguridad no se producirá.
El PSIR de El Bojar no está justificado; fue, en su momento, una operación sospechosa en la que un empresario "dio el pase" a una empresa nacional con pingües beneficios la posibilidad de construir expropiando propiedades familiares. Entendemos que no existe interés social, que no es razonable construir mil viviendas en la zona que por tres/cuatro residentes crearía todo un pueblo de tres o cuatro mil habitantes (población muy superior a la de muchos pueblos que existen en el área geografico) y, finalmente, se lleva por delante propiedades familiares como se hizo en el POL de manera irresponsable e inconsecuente por aquella directora general de triste recuerdo para el urbanismo cántabro llamada Myrian García.
Los PSIR representan un arma positiva (ejemplo del aprobado para el llamado "bunker" del Banco Santander), pero su generalización no está justificada y debe impedirse por las vías legales o a través del sentido común expresado en este caso por el Presidente Revilla. En definitiva, positiva intervención del Presidente regional en este caso apelando al consenso que evitaría, sin duda, el "atropello" de propiedades familiares.
SE ENFRÍA LA FUSIÓN DE LAS CAJAS
El grupo de Cajas, entre las que se encuentra la de Cantabria, fueron convocadas urgentemente en el Banco de España para mantener el acuerdo de "fusión fría". Los directivos del BE quieren que la CAM ceda y se mantengan los plenos poderes para Manuel Menéndez. El problema: los celos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) por los poderes de Manuel Menéndez, presidente de Cajastur, un directivo que viene marcando un estilo dinámico y de éxito al frente de la entidad asturiana y que por la dimensión de la Caja asturiana, pero también por su categoría y reconocimiento en los medios financieros, especialmente en el Banco de España, había sido propuesto como el consejero-delegado ejecutivo de una fusión que había sido bien recibida por el Gobierno y por los altos responsables del Banco de España.
Aunque el Consejo de Caja Cantabria dio ayer le visto bueno a la fusión, la CAM sigue en una postura de matizar y controlar los poderes de Manuel Menéndez. Anoche, un portavoz oficial de Cajastur explicó que «los contratos se aprueban o se rechazan en su integridad», por lo que la salvedad introducida por CAM se interpreta como una ruptura de lo que se había acordado. Al parecer, existe una cláusula en el documento de integración que no se prevé la posibilidad de aceptación parcial.
Por su parte, la CAM trató anoche de restar trascendencia al desencuentro y emitió un comunicado, muy medido, en el que expresa su «decisión firme e inequívoca» de formar el SIP, si bien «reafirma la necesidad de que la soberanía que ceden las cajas la reciba y administre el consejo del banco» (la entidad central que actuaría como cabecera de las cuatro cajas) «y, a través de éste, el consejero delegado». CAM matizó que «ha aprobado el contrato de integración propuesto por Cajastur, excepto algunos matices respecto a las condiciones de gobierno corporativo».
De acuerdo con estas consideraciones -sobre todo las posturas de Cajastur y la CAM- la fusión está en estos momentos en el aire, aunque es de prever que el Banco de España actúe y de un ultimatum a la CAM para que decida finalmente su postura. La posición de Cajastur es clara en cuanto a defender lo firmado y mantener los poderes en la persona más idónea y con más reconocimiento para pilotar este proceso, como es Manuel Menéndez.
EL DEBATE DEL ESTADO DE LA NACIÓN.
Todos los medios opinan, por lo general, que el debate ha estado dominado por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Zapatero no deja de hacer guiños a los catalanes -sabe que sus votos son claves para marcar distancias electorales con el PP- e intenta rebajar la sentencia a través de leyes en el Congreso; es decir, lo contrario, que hacía Aznar que vía Congreso reducía las competencias de las autonomías, aún cuando existieran sentencias favorables a las CC.AA. No tiene valor que Zapatero afirme que Nación sólo hay una -la Nación Española- porque otra cosa sería un disparate y una declaración que justificara la incompetencia mental de un presidente. Lo grave es lo que ha querido decir en el fondo: que se puede burlar por otras vías la sentencia del Constitucional. Mala vía, sin duda, sobre todo porque no se puede estírar más la actual Constitución ni tampoco se puede avanzar en más derechos para Cataluña y menos para los demás.
Rajoy no ha estado a la altura del debate. Se ha empeñado en pedir elecciones generales anticipadas en plena crisis económica y cuando lass encuestas le son favorables. Los intereses de Estado están por delante de los de partido. Además, sus errores son mayúsculos, más cuando ataca a Zapatero por su bajísima credibilidad, lo que le da la oportunidad al inquilino de La Moncloa que "la suya no está para tirar cohetes". Y tiene razón, ya que uno y otro presentan en las encuestas suspensos mayúsculos. En todo caso, Rajoy sigue sin decir que haría él con la sentencia del Constitucional y con otros flagrantes errores del actual Gobienro. Parece inclinarse a esconder sus cartas para que siga quemándose el rival, pero eso no es razonable y, en las actualides circustancias, tampoco es patriótico.
¿El resto del debate? Cabe recordar la exigencia de Rajoy a Zapatero para que convoque elecciones y la invitación del presidente a que presente una moción de censura. ¿Y la economía? Nada destacado para anotar y eso que la crisis económica sigue ahí, como un drama nacional.
Por tanto, de los problemas de los ciudadanos, poco o nada en el debate; sólo que hay que soportar la crisis hasta que escampe. ¡Vaya esperanza!.