ETA SE ENCUENTRA DESASISTIDA más allá de sus habituales altavoces reclamando el inicio de un proceso de paz. Esto es lo que se desprende del análisis de todas las reacciones de instituciones y partidos políticos que como el PNV -dato importante- no sólo reclama el fin definitivo del terrorismo sino que exige que la organización terrorista abandone otras prácticas entre las que destaca la extorsión y la lucha callejera.
Así está, por tanto, el panorama desde el día después del anuncio de ETA señalando que había adoptado la decisión de "no llevar a cabo acciones armadas ofensivas". La banda terrorista se encuentra, quizás por primera vez, desasistida de voces de apoyo, más siu tenemos en cuenta que en todas las treguas anteriores, ETA había encontrado un espacio por el que hacer creíble su movimiento táctico, amparada, seguramente, en la necesidad objetiva que tiene la sociedad de pasar página de un episodio sangriento de asesinatos y coacciones que no tienen ninguna razón de ser.
Los diferentes gobiernos han dado históricamente pasos al frente para acabar con la situación, pero escarmentados unos (PP) y otros (PSOE), todo el mundo exige ahora mayores garantías para no volver a encontrarse con que son acusados de ingenuos. De ahí también la rotundidad del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al señalar que el Gobierno mantendrá intacta su política antiterrorista y resaltando su escepticismo, o incluso el movimiento del PNV exigiendo a los terroristas el cese total y definitivo de la violencia. El comunicado de ETA, por tanto, no ha tenido ningún efecto real sobre la política española más allá del propagandístico, y la banda deberá dar pruebas reales de un cambio de actitud si quiere superar el listón. Bueno será, por tanto, que nos acostumbremos a análisis muy diferentes de los de anteriores movimientos de ETA y a apelaciones a explorar vías de paz. Porque si bien cualquier gobierno de España ha de tener en su agenda que superar el problema de ETA forma parte de sus obligaciones, también es cierto que se ha pasado ya el tiempo de cometer siempre el mismo error.
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