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HORA DE LA RESPONSABILIDAD, COMENZANDO POR LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN

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UN PILAR FUNDAMENTAL del argumentario del independentismo catalán es que Madrid es monolítico y que no se mueve ni un milímetro sus posiciones respecto de las demandas de Cataluña, hasta el punto de que la cerrazón de las instituciones del Estado ha expulsado a los partidos catalanes de los consensos de 1978. Durante muchos años, desde su suicida postura con el Estatut hasta el movimiento demostrado en estos años en que se ha gestado el procés, Mariano Rajoy, tanto en la oposición como en el Gobierno, ha personificado el inmovilismo, de lo que existe constancia y más, como decimos, en la sociedad catalana en general. Pero ayer algo se movió en Madrid, primero en el Consejo de Ministros extraordinario y después en la sesión del Congreso.

Si miramos con atención a lo ocurrido ayer, Rajoy podría haber elegido creer que Puigdemont declaró la independencia. Pero Rajoy, como Puigdemont antes que él, eligió intentar ganar tiempo. Así cabe entender su requerimiento al presidente de que aclarase si ha declarado la independencia. Cierto es que la desconfianza es alta y los retos mayúsculos. Pero Puigdemont podría haber declarado la independencia, pero no lo hizo. Rajoy podría haber activado de otra manera el artículo 155 pero no lo ha hecho. Es la hora del deshielo, de la política y de la responsabilidad.

REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN

En una rueda de prensa, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha confirmado que apoya a Mariano Rajoy en el inicio de la aplicación del artículo 155 para obligar a la Generalitat a reconocer si ha declarado o no la independencia de Cataluña. Sánchez considera que no está claro. Además, tampoco ha mencionado nada, como Rajoy, sobre una posible etapa de diálogo, que es lo que pedía abrir Puigdemont en su declaración en el Parlament a cambio de suspender la DUI.

Pero más importante ha sido su anuncio sorpresa sobre que se ha cerrado un pacto con el presidente del Gobierno para iniciar un proceso urgente de reforma constitucional, aunque en todo caso conlleva varios meses de actividad parlamentaria para proceder a ella.

El objetivo de Sánchez es que en esa reforma se den pasos hacia su proyecto de una España más federal en su funcionamiento, con una encaje que satisfaga a Cataluña y otras regiones con tradición nacionalista, como el País Vasco o Galicia.

De hecho, esta acuerdo alcanzado es lo que ha logrado el PSOE a cambio de su apoyo a la aplicación del artículo 155, pero aclara para los críticos que su reforma de la Carta Magna no está destinada, como pide Unidos Podemos, a convocar un referéndum de autodeterminación en el futuro, sino a encajar mejor en el tejido autonómico a Cataluña: "Nosotros abrimos la reforma constitucional para ver cómo Cataluña se queda en España", porque si se habla de referéndum, Sánchez asegura que "nosotros nos vamos a negar a ello".

Para dar forma a este pacto con Rajoy, el PSOE exige que se abra "inmediatamente" una Comisión de Revisión del Estado Autonómico en el Congreso y que, dentro de 6 meses, se aborde la reforma constitucional con el resultado de dicha comisión.

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