“Contra su voluntad, no me dejan ver a mi marido y me he tenido que ir llorando”

La esposa de Ángel Madariaga de la Campa presenta una denuncia policial ante la imposibilidad de ver a su marido, quien a su vez desea ver a su esposa.

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“Contra su voluntad, no me dejan ver a mi marido y me he tenido que ir llorando” 01-05-2018

La esposa de Ángel Madariaga de la Campa (1941), E.E.G. de 71 años de edad, ha denunciado en las dependencias de la Dirección General de la Policía de Santander la imposibilidad que tiene de visitar a su esposo que actualmente se encuentra en la Residencia para mayores DomusVi Stella Maris, en la Calle Guevara de Santander.   

Ángel Madariaga de la Campa fue consejero de Industria, Turismo, Transportes y Comunicaciones en el Gobierno de Cantabria (1992-1995) y, según consta en la denuncia presentada por su esposa, no puede recibir visita alguna.          

E.E.G. los días 12 y 23 de abril, después de realizar 420  Kms. para ver a su esposo quien durante mucho tiempo fue llamado por muchos como el “Abogado de los pobres” pues defendía gratis a personas de mínimos recursos y posteriormente Juez,  se encuentra, según la denunciante, aislado y sin teléfono desde el pasado mes de diciembre y no le permiten recibir visitas, ni tan siquiera a su hermano de 87 años Benito Madariaga, cronista de la Ciudad de Santander, ni amigos, ni familiares.

El día 12 de abril la esposa entró subrepticiamente y consiguió llegar hasta el piso, le encontró en el pasillo, pudo darle un abrazo, y éste indicó que le habían cambiado  de habitación y que pasase para conversar en la misma. Muy sorprendido, alegre y comentando, según E.E.G., “¡qué guapa estas! ¿Cómo has venido?” y algunas frases más.  

Pocos minutos duró tal encuentro pues inmediatamente dos empleados de la residencia aparecieron e invitándole a salir “de bastantes malas formas”  y aunque Madariaga insistió en que se quedase que iban a hablar y era su esposa, no lo permitieron alegando que “está totalmente prohibido que recibas visitas ni hables con nadie”, afirma su esposa.

Solo su hija Ana Madariaga, profesora de música en varios colegios y su hijo Ernesto Madariaga, reservista de la armada y profesor de la escuela de náutica, y cónsul de Honduras pueden visitarle.


El encuentro del 12 de abril concluyó instando al señor Madariaga a regresar a sus dependencias. “Ángel, sube inmediatamente al piso y Ud. Señora: Salga inmediatamente de la Residencia”  a lo que la denunciante, dijo: tomen nota que tres veces seguidas ha solicitado mi marido hablar conmigo y Uds. se han negado rotundamente. Tras estos hechos E.E.G. presentó una denuncia.


E.E.G. estuvo de nuevo en la residencia para visitar a su esposo y la negativa fue la misma. Según consta en la denuncia policial, “en el día de hoy (23 de abril) se ha personado en dicha residencia para visitar a su marido, negándole la entrada el personal de dicha residencia, alegando la recepcionista que tiene orden por escrito del interno de que nadie lo visite, si bien la recepcionista reconoce que hace unos 10 días su marido reiteró verbalmente su deseo de que su esposa lo visitase, hecho ocurrido en presencia de la denunciante”.

Por último, en esta segunda denuncia su esposa asevera que “durante la visita su marido le dijo que no le dejaban salir del centro sin su hija, que le habían retirado el DNI y el teléfono en denuncia policial ante la imposibilidad de ver a su marido, quien a su vez desea ver a su esposa. rito del interno de que nadieóvil”. 

Tras presentarla su esposa, afirma que “contra su voluntad, no me dejan ver a mi marido y me he tenido que ir llorando”. En su día, los hijos obligaron al padre a ir a un notario para revocar los poderes que tenía conferidos a sus letrados  con el objetivo de paralizar el proceso que había abierto contra ellos. 



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