El presidente catalán descarta la "ruptura" con España porque "no se entendería en Europa"

Señala el debate de política general de Cataluña, que tendrá lugar la próxima semana en el Parlamento, como el escenario donde "reflexionar y tomar decisiones"

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 El presidente catalán descarta la "ruptura" con España porque "no se entendería en Europa"

 La reunión celebrada en el Palacio de la Moncloa entre el presidente del Gobierno y el presidente de la Generalitat catalana ha terminado en un desencuentro absoluto sobre el pacto fiscal. Rajoy ha comunicado a Mas que no cree en el pacto fiscal y que tampoco tiene margen para llevarlo a cabo. Así, el dirigente catalán ha emplazado a tomar decisiones tras el debate de política general que tendrá lugar en el Parlamento la próxima semana y ha dejado abiertas todas las vías, incluida la de adelantar las elecciones. Todas menos una: la ruptura total con España, porque "esto en Europa no se entendería", ha reconocido.

"La respuesta ha sido franca" y "se ha perdido una oportunidad histórica" ha informado Mas. Y aunque en el trato personal todo ha ido bien ("con Rajoy es imposible enfadarse porque es muy correcto en el trato", ha llegado a piropear), "me ha dicho que no hay margen para hablar del pacto fiscal en Cataluña". Además, el presidente ha hecho la reflexión de que seguramente, los partidos de ámbito estatal tampoco estarían por la labor. Mas ha recogido la negativa de Rajoy a pesar de que asistía con la voluntad de ver si al menos había margen para hablar de ello en un medio plazo. 

"Es evidente que en Cataluña habrá que hacer una reflexión, en los próximos días", ha conminado el jefe del Ejecutivo catalán, para emplazar al debate de política general de Catalunya, como el lugar donde "debe haber un debate serio" de la situación de Cataluña. Pero sobre las posibles decisiones a tomar tras ese debate, Mas ha señalado que no puede desvelarlas, porque "hay que pensarlo bien" y tiene que ser objeto de una profunda reflexión y cada partido tomará sus propias decisiones. 

Sobre la posibilidad de convocar elecciones anticipadas, Mas ha señalado que todavía no está tomada esa decisión y que antes quiere comparecer en el Parlamento, sin embargo ha confirmado que la posibilidad existe. 

Ni hablar de ruptura

En cualquier caso, Mas ha selañado que no sabe qué tipo de decisiones hay que tomar pero "creo que no hay que hablar de rupturas totales porque dentro de Europa esto no tendría sentido", ha proclamado. "Cualquier decisión debe ser un proyecto europeo, de Unión Europea y de euro", y "permítanme que no pueda avanzar más", ha zanjado de forma enigmática. 

Preguntado una y otra vez por si entre las decisiones tiene que ver con la ruptura con España, Mas ha sido didáctico y ha tranquilizado al señalar que los planteamientos se deber hacer dentro de un escenario de "normalidad democrática y pacífica porque no nos hemos vuelto locos". Y ha sido claro: "Romper no está en mi vocabulario", porque la ruptura va ligada a "aislamiento total" y no es esa la intención de la Generalitat.

Pero ha sido más inquietante a la hora de valorar la posibilidad de que se llegue a convocator un referéndum. A este respecto, Mas ha insistido en que ningún marco legal puede permanecer eternamente para anular "la voluntad mayoritaria y pacífica de un pueblo". Además ha recordado que España no es un Estado dictatorial y sí un Estado de Derecho en el que se puede hablar "de todo sin violencia".

"No ha ido bien"

Mas ha señalado que desde el primer día se propuso explicar la verdad, "porque es la única manera de entenderse", ha advertido. Y como ha prometido ser fiel a este código de conducta, el dirigente ha confesado que la reunión "no ha ido bien, y "lo digo con tristeza porque creía que esto era importante que fuera bien y se abriera una puerta clara para poder hablar de una aspiración extensamente compartida por la sociedad catalana". Para el dirigente, el planteamiento del pacto fiscal "no es sólo un tema de dinero, sino también de voluntad política", ha comentado.

"Cataluña quería superar los treinta años de sistema de financiación autonómico y se nos ha ofrecido lo de siempre, una revisión para el año que viene", ha lamentado, y eso que "yo venía aquí con una actitud constructiva sabiendo que tal y como está el Estado español no iba a haber posibilidades mañana mismo", pero sí con la esperanza de que hubiera una puerta abierta, según Mas. Pero la única puerta abierta que Rajoy ha dejado ha sido la de la revisión del régimen común de financiación de las autonomías, algo del todo insuficiente para el president de Cataluña, que proponía abandonar el régimen general, la Ley orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas, y obtener una financiación "bilateral" con el Estado.

España comete un error: "La Constitución casi siempres se relee en clave centralista"

"Creo que en España se comete el error de que la Constitución casi siempre se relee en clave centralista", ha lamentado. La Constitución se  hizo de una manera que se podía ir releyendo para que cuando las cosas fueran mejor y hubiera menos ruido, se pudiera ir hace runa lectura más abierta, más amable". Así, Mas ha señalado que "las constituciones se adaptan o no, pero no someten la voluntad de los pueblos". No se puede poner la Constitución como una pared insalvable porque al final se hace un camino imposible para territorios como Catalunya", ha denunciado.

Mas ha avisado de que "No hay nuingún marco legal que pueda utilizarse eternamente para anular la voluntad mayoritaria, pacífica y democrática de un pueblo", y que por muy democracia que sea España, la norma, la ley, no podrá ser siempre un muro, ha reiterado.  

El dirigente catalán ha sido preguntado por la carta de la Casa Real de la que ha indicado que "no le hemos dedicado ni 30 segundos". Sin embargo ha señalado que Cataluña es una nación a pesar de las declaraciones y ha reiterado que Cataluña no se siente aludida porque "no ha presentado ninguna quimera, sino un proyecto de pacto fiscal" apoyado por una mayoría parlamentaria. "Entendemos que el Rey no puede referirse a eso como una quimera, por lo tanto, no nos sentimos aludidos", ha incidido Mas. "Tal vez la quimera sea encajar a Catalunya en la actual España", ha lanzado.

A pesar de todo, el president considera que "nos estamos comportando con una serenidad muy grande", pero ha vuelto a pedir que no se minimice el hecho de que España "está dando la espalda" a la opinión de un millón y medio de catalenes: "Imagínense que el Gobierno no hace caso a una manifestación de nueve millones de personas en Madrid, que es la misma proporción del millón y medio en Barcelona..", ha puesto como ejemplo.

El déficit y el reparto del esfuerzo

El president también ha querido hacer notar que había dos temas importantes a poner sobre la mesa además del pacto fiscal: la liquidez de las administraciones públicas para que los pagos sean lo más normales posible, "un tema de máxima preocupación para todos", y el tema del reparto de esfuerzos en el estado para cumplir con el déficit de este año.

Mas le ha expresado a Rajoy que el Estado central hace un esfuerzo menor que el del resto de las administraciones. "¿Cómo puede ser que las autonomías no se les dé también más tiempo para cumplir con el objetivo de déficit?", ha lamentado, si lo ha hecho Europa con el Estado. Esto provoca tensiones sobre los servicios básicos y Mas ha señalado a Rajoy que este es un tema central de la próxima conferencia de presidentes que deberá tener lugar el próximo mes. 

Sobre estos dos asunto, Mas ha señalado que no ha habido compromisos concretos y que hay margen para hablar de ello. "He visto un interés", ha certificado el president, y la música parece ser buena".

Rajoy ve incompatible el pacto fiscal con la Constitución

Por su parte, el jefe del Gobierno Mariano Rajoy, ha informado a través de un comunicado de que mantiene su oferta de diálogo y una colaboración "franca y leal" con el presidente de la Generalitat, Artur Mas, pero le ha advertido de que su propuesta de pacto fiscal no es compatible con la Constitución.

Según el texto, Rajoy ha reconocido los problemas que afectan a Cataluña, pero se ha opuesto a la propuesta de pacto fiscal porque considera que no tiene cabida en la Constitución "que todos los gobernantes están obligados a cumplir y hacer cumplir". Sí le ha garantizado que va a evaluar el sistema de financiación autonómica para revisarlo y que su reforma entre en vigor en la presente legislatura.


PRIMERAS IMPRESIONES

 La reunión celebrada en el Palacio de la Moncloa entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat catalana,  Artur Mas, ha terminado en un desencuentro absoluto sobre el pacto fiscal, según aseguran fuentes conocedoras del encuentro. El presidente del Gobierno ha comunicado a Mas que no cree en el pacto fiscal y que tampoco tiene margen  para llevarlo a cabo. Respecto a temas relacionados con la liquidez de la Generalitat, el presidente del Gobierno ha tomado nota sin adquirir compromisos definitivos.

Está previsto que el president de cuenta del resultado del infructuoso encuentro desde la delegación de la Generalitat en Madrid, situada en el centro de la ciudad. Un encuentro predecido por la negativa de Rajoy a la propuesta y la advertencia del jefe del Ejecutivo catalán de que Cataluña "hará su camino".

Saludo frío

A pesar de que la reunión Mas-Rajoy ha transcurrido en un ambiente cordial, ha estado marcada por la frialdad del saludo inicial, lejos de la 'complicidad' mostrada por ambos dirigentes en la última visita de Mas al Palacio de la Moncloa, en febrero de 2012. El de hoy ha sido un saludo más frío y serio. Sin las sonrisas de Mas de hace casi un año y sin que Rajoy haya bajado siquiera un par escalones (gesto de afecto en el sigiloso mundo del protocolo), ambos dirigentes se han dado un par de veces la mano, han posado brevemente ante los medios, como es tradicional, sin apenas hacer comentarios, conscientes de la trascendencia del encuentro y de las consecuencias de un fracaso más que anunciado.

No habrá anuncio de elecciones anticipadas hoy

En el ambiente planeaba la posibilidad de que el president acabara convocando elecciones anticipadas en Cataluña tras constatar la negativa de Rajoy, una idea abonada por el escenario escogido por Mas para comparecer ante los periodistas en Moncloa. El líder de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, se ha encargado de desmentir esta posibilidad: "No hagan caso de esas informaciones", zanjaba en el Congreso mientras se producía la reunión.


ANÁLISIS PREVIO

La reunión de esta mañana entre Artur Mas y Mariano Rajoy en la Moncloa sobre el pacto fiscal tiene, para la Generalitat, carácter decisivo, y con esta perspectiva se afronta desde Cataluña, según la estrategia del Gobierno catalán que en las últimas holras ha preparado el encuentro, consciente de que en la situación política actual es bastante difícil que salga un acuerdo y de que, en cualquier caso, "el Gobierno español conoce perfectamente en qué términos está planteada la demanda del pacto fiscal y la reunión será, por tanto, decisiva", según las palabras de Francesc Homs.

El portavoz catalán no quiso avanzar en qué se concretará el carácter decisivo del encuentro y supeditó a su desenlace las consecuencias que se deriven. Unas consecuencias que, en la medida en que se prevé que la cita de mañana pueda concluir con el portazo definitivo de Rajoy al pacto fiscal, cada vez parece más claro que podrían suponer el adelanto de las elecciones en Cataluña. La decisión la tomará, lógicamente, el presidente de la Generalitat, pero la conveniencia de adelantarlas y de convocarlas incluso antes de que acabe el año parece que va tomando cuerpo en el seno de CiU. "Decir que la reunión es decisiva ya es darle trascendencia", se limitó a subrayar enigmáticamente Homs en espera de acontecimientos.

El Gobierno español, por su parte, no parece estar efectivamente por la labor de revisarle el modelo de financiación a Cataluña. Lo dice Rajoy cada vez que Mas se queja del dinero que le corresponde a la Generalitat: Su problema no es de modelo de financiación, sino de caída de la recaudación. Y por eso el Gobierno español considera que es absurdo ir a una reforma del actual sistema de financiación autonómico, porque "con una caída de los ingresos del 70% no hay sistema que valga".

El Gobierno del PP no tiene, por ello, intención de modificar el actual sistema de financiación hasta que se produzca la recuperación económica y la recaudación de impuestos vuelva a unos niveles que permitan un reparto distinto del actual. La revisión del sistema corresponde afrontarla a finales del 2013, cuando se cumplan cinco años desde que entró en vigor, pero el Gobierno español, más que plazos, quiere tener como horizonte la situación económica y, en concreto, la recuperación de los ingresos. Si se produce en el 2013 -que para entonces se espera que ya se haya salido de la crisis o por lo menos la situación sea mucho mejor-, bien, pero si no, el Gobierno cree que habrá que esperar.

Además, desde el Gobierno español se recuerda que Cataluña es una de las autonomías que aprobaron en julio del 2009 el actual sistema de financiación, que en el Consejo de Política Fiscal y Financiera obtuvo diez votos a favor: Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Catalunya, Extremadura y Ceuta. Otras siete -Castilla y León, Galicia, Madrid, Murcia, La Rioja, Valencia y Melilla-, gobernadas ya entonces por el PP, se abstuvieron. Desde el Gabinete de Rajoy se sostiene que no sólo Catalunya exige una reforma del modelo de financiación que no sea tan gravosa: "Lo aprobaron con el anterior gobierno, pero ahora no vale a nadie".

Andalucía, con el socialista José Antonio Griñán al frente, reclama una modificación del sistema de financiación, pero el presidente de la Generalitat valenciana, Alberto Fabra, también, además de Madrid y Catalunya, que ha ido un paso más allá al plantear el pacto fiscal. Lo que el Gobierno español tiene claro es que cuando se aborde la reforma del sistema se hará para todas las autonomías, no sólo para una sola, en este caso Cataluña, y en su aprobación participarán todas las comunidades y no habrá ningún trato individualizado a ninguna.

En el Gobierno del PP se recuerda también que el sistema que se aprobó en el 2009 supuso más dinero para todas las autonomías -unos 11.000 millones-, del que se benefició, entre otras, Cataluña, que desde esa fecha recibe más dinero que antes pese a la insatisfacción que ahora esgrime. El sistema, desde el 2009, prima la población por encima de otros elementos a la hora de concretar la financiación, para lo que se introdujeron variables como el número de habitantes, la población sanitaria protegida, la población escolar, los mayores de 65 años, la dispersión, la densidad o la insularidad. Asimismo, incluía varios instrumentos creados para que las comunidades no salieran perjudicadas, como el fondo de garantía de los servicios públicos fundamentales, el fondo de suficiencia global y dos fondos de convergencia: el de competitividad y el de cooperación.

 

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