El consejo de CAM aprueba la fusión en la que participa Caja Cantabria y asume el liderazgo de Cajastur
La caja alicantina acepta la integración, con 18 votos a favor y 2 en contra, tras once días de presiones del Banco de España y tras recibir garantías de que la gestión acatará las prácticas de buen gobierno
El consejo de administración de Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) aprobó anoche el contrato de integración con Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria en la que será una de las mayores fusiones de cajas del país para dar lugar al quinto mayor grupo financiero español, y cuya dirección ejecutiva asumirá Manuel Menéndez, presidente de Cajastur. Así lo informa esta mañana el rotativo asturiano La Nueva España.
a aprobación del contrato por CAM (votaron a favor 18 de los 20 miembros del consejo y lo rechazaron los dos representantes de los trabajadores que siempre se habían opuesto a la fusión) se produce con once días de demora respecto a sus tres socios (cuyos consejos aprobaron los términos del contrato el pasado día 15) y tras recibir un ultimátum del Banco de España para que el principal órgano ejecutivo de CAM tomase una decisión definitiva de aprobación o de rechazo del contrato de integración antes de las doce de la noche de hoy, martes.
El consejo de CAM había rechazado el texto por unanimidad hace once días por sus reticencias a lo que este órgano juzgó como excesivos poderes de Cajastur, aunque simultáneamente había reiterado su voluntad de proseguir con el proyecto de «unión virtual».
El cambio de posición que ayer protagonizó el máximo órgano ejecutivo de la entidad se produjo, según informó la caja alicantina en un comunicado, porque Caja del Mediterráneo alcanzó un acuerdo con Caja Cantabria, Caja Extremadura y Cajastur «tras acordarse la incorporación al contrato de integración de aclaraciones que permiten afirmar que el banco» que actuará como sociedad central de la fusión fría o virtual «será gestionado conforme a prácticas de buen gobierno» corporativo.
CAM había expresado su renuncia al contrato de la fusión tras interpretar que este texto reforzaba la hegemonía y el liderazgo de Cajastur en el futuro grupo más allá de lo que ya se había aceptado por los cuatro socios en el protocolo de intenciones del 24 de mayo. A la inversa, Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria, lejos de ello, consideraron que el texto que CAM rechazó el 15 de julio respondía en su literalidad y su espíritu a los términos convenidos. El Banco de España también fue de esta misma opinión y llamó a capítulo al menos en dos ocasiones a la cúpula de CAM para conminarle a culminar el proceso.
Con la inclusión de precisiones en las que se aclara que la dirección ejecutiva en manos de Cajastur se supeditará a los códigos de buen gobierno corporativo, la dirección y la presidencia de CAM lograron persuadir ayer al máximo órgano ejecutivo de la caja alicantina para que modificara su posición y diera su anuencia al texto contractual.
Se sabe que tanto el presidente de CAM, Modesto Crespo, como el director general, Roberto López Abad -este último, muy renuente en las últimas semanas al liderazgo de Cajastur-, se emplearon a fondo en los últimos días para intentar convencer, uno por uno, a todos los consejeros de la entidad para que aceptaran sin más reservas la fusión.
Las advertencias del Banco de España para que CAM no intentara seguir en solitario (se le alertó de que no tendría acceso a las ayudas del FROB si no se fusionaba) y las aclaraciones pactadas con las otras tres cajas, y en particular con Cajastur, sobre la correcta interpretación de la regulación de los poderes del consejero delegado y sus facultades permitieron disipar las últimas resistencias, aunque quizá no todas las suspicacias.
Salvado este escollo, que amenazaba con hacer descarrilar el proyecto y que había hecho cundir un profundo malestar en el Banco de España, queda pendiente ahora que el plan de integración para poner en marcha el sistema institucional de protección (SIP) sea ratificado por las asambleas generales de las cuatro cajas en septiembre.
Si se supera este requisito, el propósito es finalizar la formalización jurídica del grupo antes del 31 de diciembre y que el futuro banco participado por las cuatro cajas comience a operar el 1 de enero.
La reunión ayer del consejo de administración de CAM se prolongó durante casi cinco horas y, aunque también incorporó otros epígrafes (caso de la aprobación de los resultados semestrales), su duración permite vislumbrar que el debate fue intenso y que hubo resistencias a dar el «sí». Ya el pasado día 15, mientras los consejos de Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria -todos ellos confirmativos del pacto- fueron relativamente breves, el de CAM se prolongó, como ayer, hasta pasadas las nueve de la noche.
Tras la votación de ayer, la «fusión virtual» comienza de forma definitiva, aunque no todas las dudas parecen haberse disipado en Alicante. El comunicado de aprobación que anoche trasladó el consejo de administración de CAM a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) es diferente y mucho más lacónico que el que de forma consensuada, y en términos idénticos, facilitaron al órgano regulador del mercado las otras tres cajas el día 15.
Los poderes del consejero delegado y primer ejecutivo del futuro grupo (cargo que desempeñará el presidente de Cajastur, Manuel Menéndez) han sido el escollo esgrimido por sectores de CAM para resistirse a los términos de la integración.
El veto de CAM se refería a tres líneas de texto del contrato: aquellas que establecen que el consejo de administración del grupo podrá modificar las facultades del primer ejecutivo (consejero delegado y rector de la operativa del conglomerado) siempre que así lo decidan al menos 8 de los 14 consejeros del banco que actuará como sociedad central de la fusión y de que entre ellos figuren sus dos vocales independientes, y a condición de que no se le supriman al primer ejecutivo aquellos poderes «expresamente» recogidos en el contrato y que le otorgan «las máximas funciones ejecutivas» y la suprema responsabilidad en la gestión y la dirección del grupo.
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La prima de riesgo que penaliza el bono español a diez años respecto al bono alemán cayó ayer hasta los 147,9 puntos básicos, lo que supone un descenso de 18 puntos respecto a los 166 puntos básicos del último cierre. Esta disminución del diferencial de rentabilidad que tiene que ofrecer el Tesoro español respecto al germano para colocar sus emisiones de deuda pública se produce tras la publicación el viernes de las pruebas de resistencia a las que fue sometido el sector bancario europeo, y en el que España, con el mayor número de entidades sometidas a análisis de toda la UE, superó de forma holgada el examen.
El descenso de la prima de riesgo de la deuda española dejó el diferencial con el bono alemán en el nivel más bajo desde el 24 de mayo, cuando se situó en los 144 puntos básicos.
El estrechamiento del diferencial con Alemania (cuyo bono público es considerado el más seguro del continente y paga por ello menores intereses) evidencia que crece la confianza en la solvencia española y de su sistema financiero.
Para el Tesoro Público la noticia es muy relevante porque hoy pretende colocar entre 2.500 y 3.500 millones en la subasta de letras a tres y seis meses. Y una caída del diferencial supone un abaratamiento del coste que ha de asumir el Estado por financiarse.
La rentabilidad de los bonos españoles a diez años en los mercados secundarios alcanzó ayer el 4,26%, frente al 2,76% del bono alemán a diez años. El viernes, la rentabilidad del bono español era del 4,36% y la del alemán, del 2,70%.
Los seguros frente a un impago de la deuda española a cinco años (CDS) también experimentaron descensos al situarse en 192.700 dólares por cada diez millones de euros, frente a los 202.500 dólares del anterior cierre.
La Bolsa española avanzó un 1,1% y superó los 10.500 puntos.
Caja España. Fitch ha recortado el «rating» asignado a Caja España desde «BBB+» hasta «BBB-», lo que supone situarlo un escalón por encima del «bono basura», por la debilidad financiera y de su perfil de riesgo. Caja España y Caja Duero, ambas de Castilla y León en proceso de fusión, suspendieron la prueba europea de resistencia.
BBK. La caja vizcaína BBK, que acaba de ser adjudicataria de Cajasur, prepara recortes laborales en la caja cordobesa y cambios en su obra social, que se convertirá en una Fundación.