Gema Soldevilla en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo

El MAS | Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria vuelve a tener una cita, este martes, 28 de octubre, a las 19:30, con su actividad Espacio Interior dedicado a los artistas y protagonizado por ellos mismos.

Enviar a un amigo
27-10-2014

  En este caso, la invitada es la escultura Gema Soldevilla (Santander, 1950),  quien hará un repaso de su trayectoria y nos hablará de sus obras en espacios públicos. Posteriormente se celebrará un coloquio entre todos los presentes.  

Desde siempre le gustó la escultura, incluso los bocetos los realiza en materiales como cera o pasta cerámica, y ha llegado a esculpir en piedra, bronce y madera. Hay materiales que funcionan mejor con un tipo de escultura que con otro. A la hora de seleccionar el material tiene muy presente la ubicación donde va a vivir esa obra, y por qué no decirlo, también el factor económico.

Ha trabajado poco en piedra, y sus materiales más utilizados son el bronce y la madera. La elección del tipo de ésta última- caoba, pino, nogal, cedro, boj-  también va en función del tipo de obra que va a crear.

Muchas de sus obras presentan una superficie pulida, sensual.  Según sus propias palabras, “en ocasiones tiene una importancia capital, como cuando trabajaba obras en piedra. Eran rotundas, compuestas por planos amplios, curvos o no, a los que el pulido de la superficie prestaba una morbidez y una vibración seductoras. Cuando posteriormente comencé a adelgazar las formas, a ‘estilizarlas’, me interesó más un tipo de textura abrupta, de superficies rotas e irregulares que potencias la plácida contemplación de una superficie sinuosa, tersa y brillante. Sí, la textura es como la piel, es lo inmediato. Podría decirse que es la voz soprano. En el periodo de la figuración de la mujer le di una importancia muy grande al acabado pulido, sensual. En otros momentos he dejado las superficies más rotas”.

En un periodo de su trayectoria podría apreciarse en sus piezas una referencia figurativa más o menos explícita o evidente. Para Gema Soldevilla, en el trascurso del trabajo se produce un proceso de ida y vuelta, por así decirlo. Partiendo del figurativo y a la búsqueda de lo esencial de este lenguaje va prescindiendo cada vez más de elementos referencias hasta encontrarse con la pura geometría. Es en ese momento donde se produce una especie de crisis, casi diría, un estado de ansiedad, de asfixia. ¿Qué hacer con esos fríos volúmenes geométricos? Casi sin saber cómo, esos cubos, esos pilares rígidos comienzan a hincharse, a abrirse por sus aristas como si no pudieran contener la realidad interna que niega la impoluta rectitud de su continente. Es entonces cuando utiliza las ataduras, las aristas cosidas. Es el momento en que se encuentra más alejada del lenguaje figurativo y es también el punto de retorno. A partir de entonces se produce una especie de ‘fisiologización’ de esas formas rígidas que ahora se doblan, se sientan, se abren desmintiendo la fortaleza que se supone al material del que están hechas. Regreso a la figuración pero lo hace por un camino formal muy distinto.

En esa figuración a la que alude, la mujer ha tenido un gran protagonismo, “pero no siempre ha sido así, aunque sí en la mayoría de los casos. “No sé por qué. No lo hago de una forma preconcebida. Tal vez haya un punto reivindicativo en la elección pero no consciente. A la hora de realizar las obras me atraían los planos curvos como planos escultóricos, menos angulares que los de los hombres. Me gustaba la sensualidad de las curvas”, ha llegado a manifestar.

Puede decirse que expone poco pese a su larga trayectoria artística. Trabaja a impulsos. Cuando recibe el encargo de un proyecto concreto es una motivación muy importante, un gran estímulo. Pero en el estudio tiene centenares de  bocetos acabados e inacabados que con el tiempo quizá puedan transformarse en una obra.

Una de esas motivaciones, fue el encargo del monumento dedicada a José Hierro. “Es curioso, siempre me interesó la imagen tan rotunda de su cabeza. Siempre supe que iba a hacer una cabeza de Hierro porque era sumamente interesante. Una vez hablé con Pablo Beltrán de Heredia de la posibilidad de hacer un monumento y ahí lo dejé. Pero me quedó la idea. Su imagen física es tan poderosa, tan escultórica que resulta imposible sustraerse a la hora de dedicarle una escultura”.

La escultura dedicada a José Hierro está formada por siete paneles de acero corten de dos metros de alto apoyados en el suelo y dispuestos paralelamente, sobre los que ha recortado la silueta, la cabeza del poeta, a diferentes niveles, de manera que al mirarla de frente produce una sensación de profundidad, de tercera dimensión. Y a través de ella, al fondo, la mirada del espectador se encontrará con el mar.

A la hora de realizar sus esculturas en espacios públicos, tiene muy en cuenta el lugar en el que va a ser colocada. Si puede lo elije ella misma, aunque no es la regla general. “En el homenaje a José Hierro sugerí el sitio, próximo a Puerto Chico, y lo tuvieron en cuenta”, concluye.

GEMA SOLDEVILLA (Santander, 1950)
La escultora Gema Soldevilla ocupa un lugar destacado en el panorama artístico de Cantabria. Pese a no prodigarse mucho en muestras individuales, ha participado en numerosas colectivas. Es, por otra parte, una de las artistas con más obras en espacios públicos. Suyos son el homenaje a los bolos, en el Parque Mesones de El Sardinero, los monumentos a José Hierro en Puerto Chico y a Enrique Gran, en Reina Victoria, más el dedicado a los pescadores en San Vicente de la Barquera. Asimismo ha realizado escultura religiosa: Nuestra Señora de la Merced, en la capilla de la Merced de la calle Bonifaz. La música – canta en la Coral Salvé y en Conciertus Musicus- y el teatro – ha representado diversas obras durante sus años en Madrid- son otros dos ámbitos en los que ha desarrollado una gran actividad.

Algunas exposiciones individuales:
1979 Círculo de Bellas Artes. Madrid
1983 Museo de Bellas Artes. Santander
1985 Galería Jean Camion. París
1985 Fundación Botín. Santander
1986 Galería de arte San Marco. Roma
1987 María Blanchard. Santander
1992 San Román de Escalante. 41 Festival Internacional de Santander
1992 Galería Levy. Hamburgo
1994 Fernando Silió. Santander
1998 Palacio Babenhausen. Alemania