Julia Llorente: "Me reconfortan mucho más las carcajadas del público que los aplausos"

Julia Llorente & "María de los Nervios" viaja por su vida con una maleta cargada de compañeros: "La música es pasión. El teatro es conexión. La psicoterapia es el compromiso de acompañar y La poesía es una crónica del alma"

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JULIA LLORENTE POSA EN LA TERRAZA DEL HOTEL REAL

03-03-2019

Julia Llorente, reconocida artista cántabra, aunque prefiere definirse como una obrera de la creatividad, cuenta con una amplia trayectoria en varias disciplinas dentro del campo del arte.

Desde muy pequeña se inició en el ballet clásico español, en la adolescencia cursó estudios de guitarra y clases de canto, siendo soprano a los 18 años, compaginando todo ello con la poesía que empezó a escribir también a muy temprana edad.

Años más tarde, “como una asignatura pendiente”, comenta Julia, comenzó con clases de piano. No tardó en iniciarse en el arte teatral, siendo escritora, directora y actriz de varias formaciones de teatro. Más de cien obras escritas y representadas tocando varios formatos: expresión corporal, drama, infantil y humor, compaginando sus actuaciones en teatros, centros culturales y universidades con el café teatro.

Si bien, en su etapa dramática, ya contaba con gran éxito y recibiera una subvención de UNICEF para la realización de un vídeo divulgativo a raíz de su obra “Descúbrelo”, por considerarse contenido profiláctico relacionado con la drogodependencia, es su última formación: “María de los Nervios” la más conocida, la que más ha permanecido en el tiempo, hasta hoy.

>Julia, empecemos por la música. Soprano a los 18 años, ¿Ópera?

Sí, fue un recurso para entrenar la voz. Si bien valoro la ópera, ello me sirvió para interpretar más tarde los géneros que en realidad siempre me apasionaron: Soul, Blues, Jazz, Bossa…

>¿Solista, o formando parte de grupos?

Generalmente sola, con mi guitarra. No obstante viví experiencias fantásticas cantando con otros músicos.

>¿Recuerdas algún momento especial en este sentido?

Muchos. Desde compartir vivencias emocionantes con extraordinarios músicos anónimos hasta cantar en una ocasión “Garota de Ipanema” con Juan Cárlos Calderón al piano y Pedro Iturralde al saxo, o “Alfonsina y el mar” con César al piano y Paqui Vélez con su arpa. Hubo alguno más… En cualquier caso, no hago distinciones. Todos fueron momentos muy emotivos, la música es vital para mí, ya sea en grandes teatros, en locales o en el metro.

>Cambiando de faceta. El teatro también ha sido, y es, una constante en tu vida. Aparte de otras formaciones, ¿cómo surge y qué supone para ti “María de los Nervios”?

Surge de repente, una tarde de otoño, hace 25 años. Nunca pensé que algo que nació como actividad paralela a mi dedicación laboral en ese momento se convirtiera en uno de mis oficios por tanto tiempo. Supone una forma de interactuar con el espectador desde una perspectiva magnífica como sólo el humor es capaz de conseguir. Me reconfortan mucho más las carcajadas del público que los aplausos.

>Hablando de oficios, también eres psicoterapeuta, con formación en psicoanálisis y psicoterapia dinámica, así como especialista en psicodrama, en musicoterapia… entre otras cosas. Durante diez años estuviste colaborando en la elaboración de vídeos didácticos contribuyendo para ello a la formación de profesionales: Cuidados paliativos, terapia de familia, duelo, trabajo con adolescentes… ¿Cómo compaginabas esta tarea con el teatro, tus programas de radio y Tv, colaboraciones en prensa…?

Con mucha dedicación. La psicoterapia y las artes escénicas se llevan muy bien, diría que se complementan, aportando las unas a las otras mucho más de lo que imaginamos.

>Para terminar, haciendo un resumen, ¿qué supone para ti la música, el teatro, la psicoterapia y la poesía?

La música es pasión, las notas se abrazan tu cuerpo y te liberan. El teatro es conexión, la palabra que atraviesa hasta el inconsciente creando un diálogo muy especial con los espectadores. La psicoterapia es el compromiso de acompañar a aquellos sujetos que deciden despojarse del goce que los vincula con sus malestares. La poesía es una crónica del alma, el lenguaje de lo íntimo ataviado con metáforas.