La Asociación Colegial de Escritores de España rechaza las acusaciones de plagio en la SCE

Con este informe jurídico se cierra un caso que a la vista de su resultado fue utilizado por Gómez Samperio y unos pocos asociados para intentar "desgastar" a la actual directiva.

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05-04-2018

REDACCIÓN. Cantabria24horas.com

Ante las acusaciones de plagio en una obra colectiva de la Sociedad Cántabra de Escritores que encabezó el asociado Raúl Gómez Samperio  (que se dio de baja pocos días después de la Asambea extraordinaira para analizar este asunto), la Asesoría Jurídica de la Asociación Colegial de Escritores de España ha dado la razón a las tesis sustentadas por la junta directiva presidida por Marino Pérez de Avellaneda al afirmar que no ha existido plagio, aunque reconoce una "mala conducta" por parte de la escritora acusada. En informe jurídico se basa en que ella es la heredera universal de los trabajos literarios de su padre y que estos siguen inéditos.

En el informe se reconoce, además, que la única capacitada para ejercer una acusación de plagio es la autora, por tener los derechos intelectuales de su padre y que es evidente que en ningún caso se denunciaría a sí misma. Con este informe jurídico se cierra un caso que a la vista de su resultado fue utilizado por Gómez Samperio y unos pocos asociados para intentar "desgastar" a la actual directiva. Hay que recordar que Marino Pérez Avellaneda es presidente despues de derrotar a la candidatura de Gómez Samperio en las elecciones de octubre de 2016. A continuación se reproduce el informe jurídico del que hablamos.

NOTA EMITIDA POR LA ASESORÍA JURÍDICA DE LA ASOCIACIÓN COLEGIAL DE ESCRITORES DE ESPAÑA (A.C.E.)

Hemos sido informados de que la Sociedad Cántabra de Escritores ha publicado un libro colectivo de varios poetas de Cantabria, y que, los poemas firmados por una socia estaban en realidad escritos por su padre, ya fallecido.

Los derechos de propiedad   intelectual corresponden al autor por el mero hecho de serlo y, tras el fallecimiento de este, se transmiten, mortis causa, a sus herederos, quienes se convierten, durante los setenta años posteriores al fallecimiento del autor, en los titulares a todos los efectos de esos derechos de propiedad intelectual.

En el caso que nos ocupa, tras su fallecimiento, todos los derechos se transmitieron a su hija, heredera única y universal del autor original.

Es en esa situación en la que ella decide utilizar unos poemas de su padre poniéndose ella como autora, lo que, jurídicamente hablando, podría calificarse como plagio. Sin embargo, al ser ella también la titular del derecho vulnerado por ella misma, estamos ante lo que se conoce como auto-plagio, figura mucho más corriente en la práctica de lo que, en un principio, cabría esperar, y sobre la que hay una postura unánime: desde el punto de vista de los derechos de autor no es ningún delito o infracción, pero desde el punto de vista de la integridad académica o profesional, se considera una falta de ética o mala conducta.

Además, según nos han informado los poemas escritos por el padre eran prácticamente inéditos, pues aunque llegaron a divulgarse en muy bajo número, no llegaron nunca a publicarse según   el Texto   Refundido de la vigente Ley de Propiedad Intelectual (art. 4: "se entiende por publicación la divulgación que se realice mediante la puesta a disposición del público de un número de ejemplares de la obra que satisfaga razonablemente sus necesidades estimadas de   acuerdo con   la   naturaleza y  finalidad de la misma"), lo que supone que no existen terceros perjudicados.

Así, entendemos que, en el caso que estamos analizando, la única persona activamente legitimada para reclamar el supuesto plagio es la titular de los derechos, que es la hija del autor original, y desde luego no se va a demandar a sí misma, así que, jurídicamente hablando, no prosperaría ninguna demanda por este tema.

Nuestra conclusión es que, aunque ética o moralmente reprobable, la actuación en este caso de la asociada no es jurídicamente perseguible.