La nueva ley del copyright podría reducir los memes y las parodias en internet

La profesora de Derecho y catedrática de Propiedad Intelectual de la UOC, Raquel Xalabarder explica que todavía es pronto para conocer el impacto concreto que esta directiva europea puede acabar teniendo

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10-10-2018

La nueva Directiva europea sobre derechos de autor, conocida popularmente como la ley del copyright, afectará a la libertad de expresión de los usuarios en la red. Esto podría traducirse en más autocensura a la hora de colgar memes, vídeos y fotografías de espectáculos deportivos en las grandes plataformas, ya que, si incorporan canciones, bandas sonoras o fragmentos de películas con derechos de autor, serán eliminados automáticamente de internet, según dicha ley. La profesora de Derecho y catedrática de Propiedad Intelectual de la UOC Raquel Xalabarder explica que todavía es pronto para conocer el impacto concreto que esta directiva europea puede acabar teniendo, ya que dependerá también de los acuerdos y las condiciones que las plataformas pacten con los titulares de derechos a la hora de perseguir todas estas infracciones. La aprobación final del texto se prevé para el mes de enero.

El Pleno del Parlamento Europeo aprobó el 12 de septiembre la nueva propuesta de derechos de autor, que podría ser una realidad a inicios del próximo año, una vez la Comisión Europea y el Parlamento acuerden el texto definitivo y se apruebe definitivamente el texto.

Dos artículos, el número 11 y el número 13 de la Directiva, han sido los más polémicos. El artículo 11 da a los medios de comunicación un nuevo derecho para cobrar por la redistribución digital de sus contenidos. Pensamos, por ejemplo, en plataformas como Google News o Menéame, un web que tiene como objetivo difundir contenidos periodísticos. Según la ley, plataformas como esta, u otras como puede ser Twitter, estarán obligadas a pagar a los medios de comunicación por compartir noticias en sus plataformas. Y la pregunta que nos planteamos todos es si este canon que deberán pagar estos agregadores de noticias puede repercutir también en nuestro bolsillo, en el de los usuarios.

Xalabarder explica que esto dependerá de las plataformas y de las condiciones que pongan a la hora de utilizar su servicio. «Podría ocurrir que los consumidores al final no tengan que pagar nada, pero lo que es previsible es que habrá menos plataformas que ofrecerán estos contenidos, porque solo subsistirán las que puedan pagar», explica la experta.

Países como España y Alemania intentaron establecer hace unos años una medida similar, pero no triunfó. En España, en el año 2014 se impuso el canon AEDE, creado por la Asociación de Editores de Diarios Españoles, que obligaba a las publicaciones a recibir una compensación económica por parte de los agregadores de contenidos de internet. Pero esto se tradujo en el cierre de Google News, que entonces era el principal agregador de noticias del país.
El otro punto que ha generado mucha controversia es el artículo 13. «Es el punto más polémico, porque afecta a todos los contenidos que circulan por la red, no solo la prensa», explica la catedrática. Algunos han llegado a bautizarlo como la «máquina de censura de internet». A efectos prácticos, supondrá que plataformas como YouTube, Facebook o Twitter tendrán que pagar por los contenidos que «suben» sus usuarios y filtrarlos para identificar contenidos infractores del copyright, como puede ser, por ejemplo, un vídeo, una foto, un audio o un texto que no haya sido creado por el usuario.

Dicho filtraje se lleva a cabo mediante complejos y costosos sistemas tecnológicos y, en principio, estarán exentas las plataformas más pequeñas. «El problema de las máquinas es que son tontas y habrá falsas coincidencias», explica Xalabarder. Sería el caso, por ejemplo, del uso de canciones para hacer parodias a partir de ellas. «La parodia es lícita, pero la máquina no sabe distinguir los usos legítimos de las infracciones», rebate la profesora, quien añade que todos estos sistemas de filtrado masivos terminarán reduciendo no solo la infracción, sino también el espacio de libertad de expresión del usuario. «Es lógico, porque, si cada vez que quieres hacer una cita, una parodia o un uso educativo debes discutir con los titulares de derechos si se trata de un uso legítimo o de una infracción, llegará un punto en el que la gente se cansará y dejará de hacerlo», afirma la profesora de la UOC. También podría ocurrir —añade— que los usos y las infracciones se diversifiquen hacia plataformas más pequeñas que no quedan sujetas a estas obligaciones de filtrado.

Xalabarder explica que los defensores del artículo 13 dicen que su intención no es ir contra quien hace memes ni parodias, sino contra la piratería, contra quien cuelga íntegramente una película, un tema musical o un partido de fútbol entero y no, por ejemplo, contra aquel que hace autofotos en pleno partido en un campo de fútbol. «Sería un abuso querer restringir imágenes como estas», dice Xalabarder, que deja claro que la última palabra la tendrán los titulares de derechos.

La experta manifiesta que los primeros interesados en que contenidos de música, audiovisuales o de eventos deportivos circulen por la red son los titulares de derechos, pues estar en internet es una forma más de hacerse publicidad. «Sería suicida pretender restringir cualquier uso de contenidos protegidos», argumenta la profesora de la UOC, que añade que la Directiva también contempla aspectos positivos, como el hecho de querer asegurar que autores y artistas obtengan más remuneración a cambio de la cesión de derechos que hacen a favor de los productores y editores que explotan sus obras y grabaciones.

La experta
Raquel Xalabarder
Profesora de Derecho y catedrática de Propiedad Intelectual de la UOC