Los trabajadores de Sonrionansa irán a la huelga el próximo 25 de abril ante el impago de los salarios

Los trabajadores han lamentado que mientras ellos no cobran por su trabajo, la empresa se ha beneficiado de muchas ayudas públicas

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15-04-2019

Los trabajadoras de Sonrionansa, la piscifactoría ubicada en el municipio cántabro de Val de San Vicente, han dicho basta. La plantilla ha decidido acudir a la huelga ante el impago de los salarios, la empresa les adeuda tres nóminas. La empresa abonó solo una de esas nóminas tras conocer la situación.

La decisión ha sido tomada el jueves por unanimidad en la asamblea que se celebró en el centro de trabajo y conlleva la convocatoria de una huelga general que afectará a los tres turnos de trabajo el próximo día 25 de abril.

La plantilla de la piscifactoría "ya no aguanta más esta situación y, cansada de que la empresa no dé respuesta a su obligación de pagar los salarios de los y las trabajadoras, ha decidido dar un paso más y visibilizar un problema que afecta a sesenta familias y que amenaza nuevamente la situación de la comarca, donde se vuelve a repetir la situación de una piscifactoría que vuelve a maltratar a quienes siguen acudiendo a diario a su puesto de trabajo, conscientes de que se trata de una actividad acuícola importantísima no sólo para el municipio de Val de San Vicente y su comarca sino que trasciende a toda la geografía regional".

La Federación de Industria de Comisiones Obreras en Cantabria (CCOO) ha insistido una vez más a la Dirección de la Empresa en que "es necesario establecer medidas que garanticen que los y las trabajadoras reciban puntualmente sus salarios y ha recordado que Sonrionansa se ha beneficiado de numerosas ayudas públicas desde que se instaló en Cantabria y que, en ningún caso, han repercutido en las condiciones laborales de la plantilla".

Para Santiago Pelayo, secretario de Negociación Colectiva y Empleo de la Federación de Industria de CCOO en Cantabria, “los y las sesenta trabajadoras no querían llegar a este extremo pero no les ha quedado otra opción. Hay que tener en cuenta que los incumplimientos de Sonrionansa no son nuevos y que llevan sufriendo retrasos en el abono de sus nóminas desde el verano de 2017. La situación se ha vuelto ya dramática. A esto hay que añadir que en su día todos apostamos por esta empresa, española y con mucha experiencia en el sector, que trajo a Val de San Vicente tecnología pionera que generaba confianza y nos parecía una buena apuesta de futuro para mantener el empleo en la zona”.