Sánchez da el pistoletazo de salida a unas elecciones inciertas defendiendo su gestión en la Moncloa frente a PP y Cs

. Después de que el independentismo y la derecha se unieran para tumbar los Presupuestos el miércoles, el Ejecutivo ha optado por poner fin a la legislatura, fechando la cita en las urnas en el 28 de abril.

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15-02-2019

Finalmente no pudo más y el presidente ha tirado la toalla. Pedro Sánchez ha decidido adelantar las elecciones generales y poner fin a la legislatura a partir del domingo 28 de abril, día en que se celebrarán los comicios. El rechazo parlamentario a sus Presupuestos terminó de tumbar al líder socialista y ha dado el paso de dejar Moncloa para someterse a las urnas, por mucho que las encuestas adelantan una victoria de una gran alianza de las derechas, conformada por PP, Ciudadanos y Vox.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este viernes, durante una interrupción de la reunión del Consejo de Ministros, su decisión final respecto a la convocatoria de elecciones. Después de que el independentismo y la derecha se unieran para tumbar los Presupuestos el miércoles, el Ejecutivo ha optado por poner fin a la legislatura, fechando la cita en las urnas en el 28 de abril.

El Gobierno entona así su triste balada de despedida, cuando ni siquiera ha cumplido un año al frente del país y después de que el Congreso, con los votos de la derecha y el independentismo, tumbase los Presupuestos Generales del Estado de 2019, poniendo imposible así continuar con sus reformas y medidas sociales.

Sánchez finalmente no apostó por un superdomingo, jugándose todo a una carta, el 26 de mayo, coincidiendo con las elecciones autonómicas, municipales y europeas. Varios barones socialistas se habían negado a ello porque creen que les perjudicaría y el presidente cedió a las presiones.

Una trayectoria corta y accidentada

El Gobierno llegó a La Moncloa el pasado mes de junio de 2018 tras el triunfo de la moción de censura contra Mariano Rajoy. En aquel momento, PSOE, Unidos Podemos, PNV, ERC, PDeCAT y EH Bildu sumaron fuerzas para desalojar al PP, acorralado por los casos de corrupción. El Ejecutivo de Sánchez nació de una unión que ha saltado por los aires en menos de un año, aunque el fin de la legislatura comenzó a atisbarse la semana pasada, cuando se rompieron los puentes de diálogo con la Generalitat.

El arranque del juicio del procés sirvió a los independentistas para poner como condición a su apoyo a las cuentas el diálogo sobre el derecho a la autodeterminación. Aunque el Gobierno de Sánchez rechazaba la propuesta, la presión de la derecha en torno a las supuestas cesiones a los independentistas, y las exigencias de éstos, han propiciado este desenlace.