Todas las patronales de la construcción se unen contra los "recortes" de Fomento

SE PERDERÁN MÁS DE CIEN MIL EMPLEOS. La Confederación Nacional de la Construcción ha evaluado que con las decisiones del ministro Blanco se destruirán entre 96.000 y 115.000 puestos de trabajo, dato con el que coinciden los sindicatos.

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Las patronales de la construcción (Seopan, ANCI, Aerco y Cepco) celebrarán hoy una rueda de prensa conjunta, una semana después de que el Ministerio de Fomento presentara el listado con de las obras que rescindirá en el marco del plan de ajuste presupuestario. En un gesto sin precedentes, que tendrá lugar en la sede de la CEOE, las constructoras velan armas ante las medidas del gabinete de José Blanco, que el pasado jueves anunció en la comisión de Fomento del Congreso de los Diputados la rescisión de 32 contratos y la reprogramación del 17% de los 1.166 contratos de obra pública que actualmente tiene en ejecución.
Las organizaciones señalan que en la reunión darán a conocer la evaluación del efecto que los recortes tendrán en el sector, así como sus efectos sobre el empleo y sus posibles fórmulas para garantizar su «supervivencia». Una de esas alternativas es la propuesta de la figura jurídica de la «suspensión de obras» en vez de la temida «reprogramación», según hicieron saber fuentes internas de las negociaciones a este periódico.
Gracias a esta fórmula, las constructoras podrían reducir sus responsabilidades sobre las obras suspendidas y contarían con mayor flexibilidad para ajustar sus plantillas (la propia Confederación Nacional de la Construcción predijo la destrucción de entre 96.000 y 115.000 puestos de trabajo tras el recorte de inversión en infraestructuras, cifra en la que coinciden con los sindicatos del ramo). Con las rescisiones, las constructoras mantendrían todas las responsabilidades contraídas, pese a que verían modificados los plazos de pago de las obras.
Acercamiento del Ejecutivo
Las compañías, especialmente las de menor tamaño, se han mostrado preocupadas por la «reprogramación» de las obras, sistema diseñado por el gabinete de Blanco para ceñir el ritmo de ejecución a los nuevos plazos de pago, que podrán demorarse hasta cuatro años. Fuentes del sector indican que el Gobierno, incluso, ya ha iniciado las consultar pertinentes con las constructoras para optar por la vía de la suspensión.
Seopan, la agrupación de las compañías de mayor capital del sector, optará por atemperar los ánimos de las empresas más expuestas al «tijeretazo» del Ministerio de Fomento y reclamar los derechos que se derivan de la rescisión de los contratos, por lo que reclamará el pago íntegro del lucro cesante (el 6% del presupuesto de la obra aún sin ejecutar) y los llamados «derechos latentes» (las subvenciones por subcontratación y acopio de materiales).
El Ejecutivo anunció la semana pasada que, en concreto, «reprogramará» 199 contratos, entre ellos 112 de carreteras y 87 de ferrocarril.

PRIMEROS DESPIDOS EN LA AUTOVIA DEL CANTÁBRICO

Los recortes en la obra pública del Ministerio de Fomento ya están generando los primeros despidos entre los trabajadores de los tramos asturianos de la Autovía del Cantábrico. Según ha podido saber La Nueva España -rotativo del que recogemos lai nformación.- en los últimos días han sido despedidos cuatro trabajadores del tramo Otur-Villapedre de la Autovía del Cantábrico. El despido se produjo de un día para otro y los trabajadores, en este caso señalistas, no recibieron explicación alguna. Todo indica que la decisión obedece a la ralentización de los trabajos tras los recortes anunciados por Fomento. A los despidos en el tramo Otur-Villapedre hay que sumar, también en los tramos occidentales, la ralentización de los trabajos en el tramo Navia-Tapia de Casariego, donde la empresa Asturmasa, subcontratada por la adjudicataria, Dragados, ha prescindido de toda la maquinaria alquilada, en este caso cinco camiones y tres dumpers.

Tal y como adelantó este periódico la semana pasada, el Ministerio de Fomento habría restringido las certificaciones de obra porque no hay dinero para continuar, por lo que las empresas adjudicatarias de los tramos se han visto obligadas a reducir el ritmo de los trabajos y a prescindir de efectivos tanto técnicos como humanos. El tramo Otur-Villapedre, donde han sido despedidos los cuatro señalistas, es el más retrasado del trazado occidental de la Autovía del Cantábrico. Los trabajos se centran en la actualidad en la parte de Villapedre y en la falda de la montaña de Otur, donde un grupo reducido de trabajadores realiza excavaciones. Las obras en este tramo comenzaron en diciembre de 2008 y con un plazo de ejecución de casi dos años deberían finalizar este año. Una fecha que, a todas luces, no se cumplirá. Por su parte, las obras del tramo Navia-Tapia, que empezaron hace ya cuatro años, en septiembre de 2006, deberían haber finalizado el pasado enero. Sin embargo, llevan mucho retraso acumulado porque estuvieron paradas dos años por un modificado del proyecto para hacer un viaducto sobre el río Porcía. En la actualidad, el mayor volumen de los trabajos se concentra en Silvarronda y en la capital de El Franco, La Caridad.

En el Oriente las cosas no pintan mejor. A la práctica paralización de las obras entre Unquera y Llanes se ha unido la suspensión de los dos tramos pendientes de la Autovía del Cantábrico en la vecina comunidad de Cantabria, con la rescisión de los contratos para los tramos Solares-La Encina y La Encina-Torrelavega. En Galicia, con catorce tramos proyectados y sólo cinco en servicio, las empresas han paralizado los trabajos en alguno de los tramos por falta de liquidez. El ministro de Fomento, José Blanco, ha admitido que las obras se retrasarán más allá del último plazo dado, 2012. «Hay tramos que van a sufrir algún retraso de acuerdo a los recursos presupuestarios disponibles en cada anualidad. Yo ya he dicho que en algunos tramos de la Autovía del Cantábrico habría algún retraso, por lo tanto, lo que hay son retrasos, no hay paralización», dijo el sábado José Blanco.

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