Centro Botín: la apuesta para revitalizar a la ciudad de Santander

Santander espera que el centro de arte de Botín revitalice la ciudad en el norte de España de la misma manera que Bilbao, casi 100 kilómetros al este, fue transformada por su museo Guggenheim, inaugurado hace dos décadas

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09-07-2017

©5 de julio de 2017 THE NEW YORK TIMES

Uno de los periódicos más importantes del mundo, el pasado 5 de julio, insertaba un artículo que por el interés para Santander reproducimo en su texto. Para acceder al original, pinche aquí THE NEW YORK TIMES

El Centro Botín, un nuevo espacio cultural, ofrece vistas contrastantes. Este edificio costero se proyecta por encima de una bahía que atraviesan transbordadores y veleros. Y justo enfrente, al otro lado, se puede ver la antigua sede del Banco Santander, al que la familia Botín convirtió en el banco más grande de España.

Renzo Piano, el arquitecto italiano del centro cultural, se inspiró en el mar. “El agua hace que las cosas sean hermosas, y ese es el motivo por el que este edificio coquetea con el mar”, dijo acerca de su primer edificio en España.

Sin embargo, el financiamiento de Piano vino de los Botín, una familia de banqueros cuya fundación pagó en su totalidad los gastos de construcción por 80 millones de euros (aproximadamente 90 millones de dólares). De hecho, este centro cultural es una rareza en España; se trata de un proyecto financiado gracias a la filantropía de una familia en un país cuyos activos culturales generalmente dependen en gran medida del financiamiento público.

Santander espera que el centro cultural revitalice la ciudad de la misma manera en que Bilbao, casi 100 kilómetros al este, se transformó gracias al museo Guggenheim, inaugurado hace dos décadas. La riqueza de la familia Botín, a su vez, se considera una garantía de que este proyecto impulsado durante el punto álgido de la crisis bancaria en España seguirá en curso y fuera del alcance de políticos que permitieron que otros proyectos similares se quedaran estancados. Hacia el oeste de Santander hay un complejo artístico a medias en Santiago de Compostela, así como un centro cultural en dificultades en Avilés, diseñado por Oscar Niemeyer.

“Estoy seguro de que la Fundación Botíngarantizará la continuidad del proyecto y no hará nada que lo socave”, dijo Vicente Todolí, exdirector del Tate Modern de Londres y quien ahora dirige la Comisión Asesora de Artes Plásticas de la Fundación Botín. “No se invierte en un coche de la Fórmula 1 para después no ponerlo a competir”.

Sin embargo, a pesar de los beneficios proyectados para Santander como centro cultural y turístico, el edificio ha sido criticado por personas que lo consideran una violación al orden público y una muestra de autoexaltación de la riqueza bancaria.

Emilio Botín, expresidente del banco y quien le encargó el proyecto a Piano, puso la primera piedra en 2012 y murió en 2014, el año en que inicialmente estaba programada la inauguración del museo. Los ecologistas de Santander y algunos grupos ciudadanos llevaron el proyecto ante el Tribunal Supremo de España, pero no tuvieron éxito. Los denunciantes argumentaron que las autoridades de la ciudad y del puerto permitieron de manera ilegal que una propiedad pública se arrendara a una fundación privada, sin un proceso de licitación pública.

Botín “pudo haber elegido otro lugar, pero desde luego tenía que poner su centro cultural justo enfrente de su propio banco, en el lugar donde los romanos desembarcaron y donde nació esta ciudad”, dijo Carlos García, expresidente de ARCA, una asociación ambiental.

El centro está dedicado al arte contemporáneo, pero también alberga en ocasiones exhibiciones clásicas. “Octopus” ("Pulpo") es parte de la colección Carsten Höller. Credit Pedro Puente Hoyos/European Pressphoto Agency

Fernando Merodio, un abogado de Santander, dijo que estaba listo para continuar con su demanda ante cortes europeas contra un proyecto de museo que promueve “la cultura del dinero más que la cultura del arte”.

Aun así, el proyecto se ha ganado a la mayoría de los residentes. Cerca de una quinta parte del presupuesto se destinó a mejorar la zona que rodea al edificio, incluyendo un túnel carretero subterráneo que también encajó con la idea de Piano de un espacio museográfico que ayude a unir el centro de la ciudad y el mar. La estructura dividida que Piano diseñó para el edificio se eleva por encima de columnas, para permitir que las personas pasen por debajo y para no bloquear la vista al mar.

Antes de la inauguración realizada el 23 de junio, cerca de 80.000 de los 580.000 habitantes de la región de Cantabria aprovecharon una promoción especial para la membresía, que les otorga acceso ilimitado a los lugareños al Centro Botín mediante un pago único de 2 euros (unos 2,25 dólares); la entrada normal a las exposiciones cuesta 8 euros (alrededor de 9 dólares).

“Si funcionó el museo de Bilbao, no veo por qué no le iría mejor a este”, dijo Emilio Gómez Cicero, un soldador de embarcaciones jubilado, quien con orgullo mostró su nueva tarjeta de membresía. “Nos agraden o no los Botín, debemos aceptar que todo en este mundo se mueve con dinero”.

Renzo Piano, el arquitecto italiano que diseñó el centro, obtuvo su inspiración del mar. Credit Enrico Cano

No obstante, la administración del centro no ha publicado ningún pronóstico acerca del impacto económico del proyecto en Santander. “Nos interesa la calidad de las visitas más que el número”, dijo Íñigo Sáenz de Miera, director general de la Fundación Botín, en una conferencia de prensa.

El rey Felipe VI inauguró el centro cultural, y este abrió con dos exposiciones muy distintas. Un piso se dividió en habitaciones separadas para colgar 81 dibujos de Francisco de Goya, prestados por el Museo del Prado de Madrid; los muros que separan las habitaciones también ayudan a evitar que las frágiles obras se dañen debido a la exposición a la luz.

En contraste, el otro piso se mantuvo abierto y lleno de luz natural, aunque algunas de las instalaciones de Carsten Höller, un artista nacido en Bélgica, ya tienen mucha iluminación. La exposición “Y” de Höller inicia en un corredor de luz, que comparó con un útero, y permite al espectador elegir entre dos itinerarios que exploran la relación entre la vida y la muerte. En un extremo, Höller colgó dos jaulas llenas de canarios, aves domesticadas por sus colores vivos y su canto, pero también percibidas como presagio de la muerte, pues ayudan a detectar gases tóxicos en las minas. Debido al retraso en la construcción del centro cultural, Höller dijo que se le dio la oportunidad poco común de “tener tres años para preparar una exposición”. Su meta, comentó, también fue “no quitarle nada a este espacio nuevo e inmaculado”.

El centro también exhibe su propia colección; la mitad proviene de artistas que recibieron becas de la fundación. Todolí dijo que el centro se enfocaría en el arte contemporáneo, incluyendo obras de Julie Mehretu, una artista sudafricana, a partir de octubre. El centro también organizará ocasionalmente exposiciones clásicas, como la de Goya, “siempre y cuando la obra pueda decir algo nuevo”, precisó Todolí. Uno de los temas principales de Goya era la injusticia social, con escenas satíricas de la decadencia aristocrática que contrastan con los dibujos de hambruna y dificultades en el campo. Un dibujo en crayón negro, titulado “Comen mucho”, muestra a un fraile que se esfuerza por defecar a causa de su gula. Los dibujos fueron seleccionados a partir de la vasta colección del Prado porque “estos son de verdad pertinentes con respecto a los problemas actuales”, dijo Todolí. Aunque la economía española se ha venido recuperando desde el rescate bancario de 2012, la crisis aumentó significativamente la brecha económica en la sociedad española.

En Santander, que alguna vez fue una residencia real de veraneo y se desarrolló a partir de la riqueza obtenida con las actividades bancarias y de transporte, el Centro Botín “cambiará la percepción que la gente tiene acerca del arte y también su experiencia con el mar”, dijo Cristina Iglesias, una artista que construyó las esculturas de agua que se encuentran afuera del edificio y que tendrá su propia exhibición en el Centro Botín el año próximo. “Para una ciudad conservadora, creo que esta apertura mental es una contribución importante”.