Cumplen 60 años las ‘falsas’ columnas romanas de Julióbriga

La recreación del paseo porticado fue proyectado en 1954 para dar auge a las ruinas. El arquitecto de la antigua Diputación Provincial, Ángel Hernández Morales, proyectó en 1954 el diseño de cómo serían las verdaderas

Enviar a un amigo
08-06-2014

>Según aclara Gutiérrez Cuenca, las recreaciones para la puesta en escena de un museo al aire libre, como es el caso de Julióbriga, son frecuentes en las excavaciones. Citapor ejemplo el caso del yacimiento arqueológico de Numancia, donde las paredes de las viviendas se han rearmado para visualizar las estructuras urbanas. En el caso de Julióbriga, las columnas son el gancho para investigar el resto.

©EL MUNDO CANTABRIA/E.TRESGALLO / Retortillo
Los seis pilares del paseo porticado de lo que parece la parte noble de la antigua villa romana de Julióbriga son de pega, pero mucha gente que visita las ruinas lo ignora. La recreación es una réplica de las columnas originales que, en algunos casos, fueron objeto de saqueos como muchas piezas de interés de la primera ciudad romana de la Cantabria antigua.

En 2014, las vistosa estructura porticada cumple sesenta años, y su aspecto envejecido por el paso del tiempo contribuye a mantener la falsa creencia sobre su antiguo origen. Citando a Unamuno, la intrahistoria es la voz que sirve de «decorado» a la historia más visible.


El paso del tiempo, en Retortillo, ha acabado por confundir la ruina real con el atrezzo que sirve de escaparate a la villa romana. El arqueólogo Enrique Gutiérrez Cuenca, junto a su colega José Ángel Hierro Gárate, hace referencia a este peculiar asunto en la publicación digital Proyecto Mauranus, en la que ambos «contamos a la gente lo que hacemos», describe a EL MUNDO Gutiérrez Cuenca. Los dos son investigadores «a tiempo parcial» de la arqueología de la Tardoantigüedad y la Alta Edad Media en Cantabria.


El autor de la recreación
Los seis pilares levantados en la zona de excavación de la Llanuca, a escasos metros de la Iglesia de Retortillo, emulan un pequeño fragmento de un importante paseo (unos 300 metros) que se adivinó en los diferentes proyectos de investigación que han acompañado a la villa datada durante las Guerras Cántabras.


Las columnas fueron proyectados por el arquitecto de la antigua Diputación Provincial, Ángel Hernández, por encargo del entonces director de las excavaciones Antonio García Bellido. En esa etapa los trabajos para hacer aflorar los restos de la villa romana tomaron un fuerte impulso de la mano del Padre Jesús Carvallo. Para más datos, el diario de sesiones de la Diputación Provincial del 11 de febrero de 1954, recoge el encargo y el coste de la obra, 11.584 pesetas.


Sobra decir que el resto del yacimiento, que abarca dos grandes zonas que flanquean Santa María de Retortillo, además de su necrópolis medieval, son auténticos, y que se estima que aún queda muchas hectáreas de historia enterrada bajo el nuevo pueblo de Retortillo.


La siguiente duda, ahora, sería averiguar dónde acabaron las columnas verdaderas. Sobre ello, Gutiérrez Cuenca relata que hay varias hipótesis y todas apuntan a los saqueos que, durante cientos de años, ha sufrido Julióbriga. Una de las teorías más sonadas es que, parte de esas columnas, se encontraron en los antiguos jardines románticos del Palacio de Sobrellano. Tanto el primer Marqués como el segundo, fueron grandes aficionados a la arqueología.