Santander acogerá I Congreso internacional “Pueblos del Cantábrico en la Edad del Hierro”

El enigma de Bérgida y su posible ubicación en Monte Bernorio será abordado en el I Congreso Internacional de los Pueblos del Cantábrico en la Edad del Hierro

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16-05-2018

Los participantes en el I Congreso Internacional “Pueblos del Cantábrico en la Edad del Hierro” realizarán, el día 26 de Mayo una visita a la ciudad fortificada de Monte Bernorio (montebernorio.com ). La visita a esta zona arqueológica servirá para mostrar a los asistentes uno de los yacimientos más importantes, no solo de la Península Ibérica, sino del occidente de Europa. Pero también un enclave que es un espacio natural excepcional, la montaña de Bernorio. La visita será guiada por el director de las excavaciones, el Dr. Jesús F. Torres Martínez asistido por otros miembros de su equipo.


Monte Bernorio, asaltada y arrasada con fuego


Las últimas investigaciones arqueológicas apuntan a que Bérgida estaba situada en Monte Bernio. Los hallazgos del yacimiento confirman que fue una importante ciudad fortificada cántabra, asaltada y destruida a sangre y fuego tras una batalla desarrollada a sus pies y el posterior asalto de las legiones romanas dirigidas por Augusto.
Los trabajos arqueológicos que se desarrollan desde el año 2004 en la Zona Arqueológica de Monte Bernorio han servido para delimitar la estructura defensiva del núcleo y localizar varios espacios de hábitat, con lo que se ha definido su perímetro real, tamaño y estructura, mucho mayor de lo que se había calculado hasta entonces.
Las excavaciones realizadas hasta ahora han permitido establecer que las primeras utilizaciones de los espacios de la cima de la montaña se producen en la Edad del Bronce Medio (siglo XV a.C. aprox.) y que existía una ocupación estable de la población desde el siglo IX a.C., manteniéndose la ocupación con un potente desarrollo urbanístico, hasta el siglo I a.C.


Es en la Segunda Edad del Hierro (a partir del siglo IV a.C.) cuando el núcleo de Bernorio se convertirá en una verdadera “ciudad fortificada” con una estructura interior de 28 hectáreas y una superficie defendida de más de 90 hectáreas, lo que lo convierte en unos de los oppida más importantes del norte de la Península Ibérica y lo sitúa entre los más grandes de Europa.


El final del núcleo se produjo con el asaltado y destrucción por parte de las legiones romanas alrededor del año 25 a.C. dentro de la primera fase de las “Guerras Ástur-cántabras”. Tras ser arrasada la ciudad fortificada, se estableció un fuerte romano en la parte más elevada de la cima.


Las intervenciones han permitido excavar una porción de la muralla, una parte de su foso perimetral y uno de los terraplenes defensivos de tierra que formaban parte de su complejo sistema defensivo. En el interior se han excavado dos edificaciones y se han recuperado incluso fragmentos de paredes con pinturas que decoraban el interior de las viviendas.


Destaca el importantísimo hallazgo, verdaderamente excepcional, de un fragmento de documento de tipo jurídico (una tessera de hospitalidad) que contiene el más antiguo texto escrito localizado hasta el momento en todo el cantábrico y donde se identifica lo que parece una nueva variante dialectal de lengua céltica.
Además, se han localizado varias áreas de necrópolis y se ha podido identificar un nuevo tipo de ritual funerario y otras estructuras de tipo ritual desconocidas hasta el momento.

Estos resultados son solo una muy pequeña parte de lo que este yacimiento puede aportar al conocimiento de la Edad del Hierro en el norte de España y el occidente de Europa.