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VIVIMOS EN UNA DEMOCRACIA... A PESAR DE QUE CADA VEZ ESTO ES MENOS DEMOCRATICO

Por MARA COLÁS

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De nuevo ante las urnas y haciendo cábalas de quienes serán los fiadores de la confianza ciudadana. Otra vez y por cuarta ante la decisión de intuir si nos equivocamos o actuamos movidos por impulsos o raciocinio sensato. La teoría es que estamos viviendo en una democracia a pesar de que cada vez esto es menos democrático, salvo eso sí, cada que se abren las urnas.

Los políticos son prometedores estupendos cuando no alcanzan a tocar el poder; pero cuando al fin lo hacen, se les ve la zona oculta y decepcionante, comienzan guerras internas fratricidas, el ansia por el vil metal traducido en notables mejoras en su vida, su casa; y sobre todo en la de los amigos, sobrinos, parejas etc. España no puede ya con tanto enchufismo descarado. Este nepotismo nuestro en otros países donde se practica la meritocracia se considera corrupción y aquí es tan extenso que ruboriza.

Francisco de Quevedo dijo en cierta ocasión que "nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir".

La experiencia nos enseña que no es oro todo lo que reluce en las campañas electorales, se observa toda suerte de promesas absurdas y en mi opinión inviables, excepto si alguien contase que hay que desmontar todo el sistema del entramado político superfluo y sus feudos, con las múltiples ramificaciones bajo diversas terminologías; básicamente para que haya algo menos de gasto nacional que pudiera emplearse en otros menesteres mas sociales.

No se cuenta mucho en campaña que el gasto público ha ido incrementándose con cada gobierno español. Y hay quienes quieren aumentarlo aún mucho mas, como pedía Iglesias para apoyar a Sánchez en abril. No salen las cuentas. Necesitamos estabilidad y necesitamos más democracia. No podemos permitir que desde la portavocía del partido que gobierna se insulte a otros partidos. Es no es de recibo, como no lo es que un presidente admita en entrevista en la radio publica nacional que el manda en los fiscales de estado, lo que es un escandalo de niveles internacionales.

No debemos permitir durante tanto tiempo que las minorías sigan adueñándose de las decisiones de carácter nacional, por un puñado de votos. Y eso no será posible hasta que las ley electoral cambie; y no cambiará jamás hasta que despertemos del nirvana del voto cautivo de por vida per se, hagan lo que hagan y esté quien esté.

Si queremos que algo cambie hay que apostar por no hacer lo de siempre. La suerte hoy NO está echada, y antes de depositar un voto en la urna piense en quienes son y serán los receptores de su representación, en sus falsedades pasadas o en sus intenciones futuras. Piense si merecen de nuevo estar ahí para su propio interés y no para el nuestro como ciudadanos, y lo mas importante, si sus hechos anteriores marcan una trayectoria impoluta y sincera al servicio público. Más democracia… y menos falacia.

Es difícil, pero se elige entre lo que se tiene como única posibilidad en la ya la cuarta ocasión en cuatro años; y nos habría encantado una candidata mujer para variar el mapa político, pero...

Los ciudadanos se perciben agotados

España necesita sentido común de Estado, un gobierno estable y restablecer la ley y el orden en las calles. No podemos seguir dando imagen de país a la deriva porque la fuente mas importante de ingresos que tenemos es el turismo, y se esta viendo resentido por la nefasta imagen internacional que damos de desobediencia legal permitida impunemente. No podemos permitir que la economía se pare y por consiguiente se detenga este país, y las políticas tienen que ver todo en ello. La abstención tampoco es la solución. Ahora, de nuevo, es el único momento en el que contamos para cambiar algo.