Editor: Enrique Alonso | Director: José Ramón Sáiz
Diario Digital controlado por OJD

LENGUAJE ANATóMICO DE LA POSTMODERNIDAD

Por Julia Llorente

Enviar a un amigo

"La renegación de la unidad deriva el cuerpo a la mera función de las imágenes que emula"
Nuestro cuerpo no es sólo una organización  biológica, sometido a normas fisiológicas, estructurales  y funcionales,  presenta una imagen trenzada con lo simbólico y  lo imaginario merced a  la transformación cultural, atravesado por el lenguaje como herramienta representativa hacia el mundo que nos rodea, bajo la toma de conciencia de su ubicación dimensional.

Como símbolo, el cuerpo,  incluye recuerdo, impronta, forma expresiva palpable. Una imagen tras la que identificarse como sujeto singular bajo un nombre de reconocimiento. Es aquí donde el cuerpo pasa de sólo biología a cuerpo de búsqueda, deseante, atrapado en la falta, declinando hacia una zona imaginaria dejándose atrapar por la manufactura del vestido; por el area del músculo, la estética forzada, la cirugía... Permutando la subjetividad por el estereotipo. Un cuerpo forzado a hincharse, como si a mayor musculatura, bisturí, exceso de colágeno y prendas  marcadas por la firma, y confeccionadas por esclavos,  más cerca se estuviera de compensar la falta. Como la zanahoria para animar al burro en su trayecto, así se fuerza al cuerpo, hasta el infinito, hasta que reviente. El individualismo está servido. Nunca estuvo el cuerpo tan solo, a pesar de estar más rodeado de cuerpos que nunca.


La renegación de la unidad deriva el cuerpo a la mera función de las imágenes que emula.  El holograma, ante el que sobra el tacto, está servido. Jugar al beso cuántico cuando el amor se cataliza en selfie para ser luego exhibido en tantos lugares a la vez, ante el ojo observador que mueve su destino. Y mientras, el lenguaje rectificando el cuerpo desde el prefijo "neuro" hacia la suspensión de todas nuestras cargas. Tener lastres no se lleva, la moda los desecha. Ricos, sin serlo, la pobreza es otro lastre y ello requiere una cura imaginaria.

La filosofía aplastada por la ingeniería genética; buscar la perfección por medio de la biotecnología; dejar atrás el pensamiento existencial que transita entre la vida y la muerte, incluso olvidarlo, siendo  programados desde la cuna cultural del presente futuro para el único fin del pensamiento anatómico. Nacer completos y eternos.

Otros artículos: