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VOLVAMOS A LA PANCARTA

Por IÑAKI ANASAGASTI

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Ramón Jauregui está pasando el obligado confinamiento en Donosti. Normalmente vive en Madrid. Un periódico donostiarra le preguntaba el por qué lo hacía y contestaba, que aquí existe Osakidetza. Fue claro y rotundo. Eso al parecer le debe dar seguridad. Fue un acto de lógico reconocimiento a una de las instituciones emblemáticas de la autonomía vasca, con todas sus imperfecciones, pero con todas sus perfecciones, sus gentes vocacionales, su universalidad, su saber ponerse las pilas en tiempos de crisis, y por haber sabido controlar bien una situación límite. Y todo gracias a que en 1984 el gobierno vasco supo convertir el Insalud en esta Osakidetza. Es un dato, como otro el que mientras esto ocurría, ETA asesinaba, HB la apoyaba y EGIN y después GARA publicaban sus comunicados de manera acrítica. Conviene recordar estas cosas para que no nos reescriban la historia ni nos den clases, mientras sigan siendo incapaces de decir tan solo que “matar fue injusto”. E insisto en recordarlo porque la portavoz de Bildu en el Congreso, en su intervención, le afeó a Sánchez la invasión competencial que da como consecuencia “el derribo de un trabajo que ha durado más de cuarenta años”. Le faltó decir que gracias a ellos. También destacó a Rusia, China y Cuba como países referencia en detrimento de Europa. Países modelo de Sortu. Ya. En este país todo es posible menos tener memoria.

En esta crisis inédita y límite, sin apenas margen de maniobra, cayéndonos el cielo encima, algunos partidos y sindicatos, han tratado de contraponer salud y economía, como si no fueran las dos caras la misma moneda, aunque al darse cuenta que la gente normal solo ve en ello dos conceptos complementarios y no contrapuestos, nos han ofrecido su particular procedimiento de desescalada, mientras ELA y LAB, lo hacían con sendas querellas, algunas ya desestimadas. Algo realmente miserable. Los que criticaban la judicialización del Procés catalán, lo hacen aquí con Urkullu y Chivite ante los tribunales en base a su odio ideológico primario. Gentes con rabo de paja que se acercan a la candela y esta les quema como les ha pasado en ELA en relación con la actuación policial en la calle San Francisco, firmando un comunicado con LAB sin haber “estudiado suficientemente el hecho”, es decir, haber puesto el piloto automático de la crítica por la crítica, la huelga por la huelga. Nada nuevo que les ha costado muchas bajas en ELA entre las cuales delegados sindicales. La gente comienza a estar harta de la antipolítica como discurso dominante. Negociar es traicionar.

Nadie pone en duda que se han cometido errores, algunos de bulto, fundamentalmente por imprevisión, no con aviesa intencionalidad pero tiempo habrá de abordar el análisis de lo sucedido con datos y mayor serenidad. Todavía estamos en el tiempo de una cierta lealtad que exige el respeto de algunas reglas con necesarias críticas moderadas y constructivas sin incurrir en insultos y descalificaciones ni golpes al estómago como el que se ha pretendido dar a la Consejera Nekane Murga, persona que se ha ido creciendo en la adversidad y que transmite, por sobre todo, credibilidad, preocupación por hacerlo bien, mucho trabajo, buena voluntad y claridad en el mensaje. Pues no. Medios y, siempre los mismos, siguen creyendo que todo está permitido y lo que ha de imperar es la crispación social actuando además de forma frentista e insolidaria, desconociendo los avances y centrándose solo en lo más negativo de la situación. Los buitres no lo hacen mejor. No hay que fiarse de los que dicen que todo va mal. Solo los que quieren que todo vaya mal, y repito el concepto de “en tiempos de crisis los inteligentes buscan soluciones y los inútiles culpables”.

Nos vienen tiempos, no de primaveras rojas, como nos anunciaron el año pasado, sino de veranos calientes y otoños gélidos. La culpa del virus no nació en un paraíso comunista, como lo es China, sino es culpa del capitalismo, argumentación que ELA y LAB han vuelto a poner a rodar en este primero de mayo. Según Garbiñe Aranburu es evidente “el fracaso del capitalismo y ante eso la necesidad de un modelo que ponga la vida por encima de quienes detentan el poder”. No sabemos si en ese paraíso habrá sindicatos y delegados sindicales. Este es pues un pueblo lleno de capitalistas donde no hay pymes, autónomos, pequeños empresarios que lo arriesgan todo, que innovan y que contratan, que trabajan horizontalmente. Vuelve la imagen de la Codorniz, aquel señor grueso, vestido de frac y con sombrero de copa, con un gran puro sentado encima de un trabajador. Un país lleno de tiburones depredadores comiéndose a las sardinas. Por eso Arkaitz Rodríguez, secretario general de Sortu nos dice que lo de ellos es “recorrer el mismo camino de siempre aunque cambiando de zapatos”. Curiosamente da la casualidad que estamos donde estamos gracias a las abarcas, sandalias, zapatos de todo tipo que mal que bien ha sacado a esta sociedad adelante y no nos apetece nada que nos pongan botas militares de clavos. Por lo menos a mí.

He encontrado estos días de encierro un documento interesante que nos entregó un joven universitario en abril de 1977. Reunido el EBB en las oficinas de la calle San Martin 53 en Donosti un joven tocó la puerta y con otro amigo nos transmitió su preocupación por un manual ampliamente repartido en la Universidad del Partido Comunista titulado “Método de Proselitismo”. Tenía este esquema. 1.-Nuestra actitud. 2.- Objetivos preferentes. 3.- Fases de captación y 4.- Líneas de acción.

En el folleto y frente a los que se les oponían recomendaban lo siguiente: “Hacer crecer la voz de que pertenecen a grupos políticos desacreditados y colgarles el sambenito tales como “carca, burgués, explotador, integristas, fascistas, reaccionarios, de extrema derecha, policía o chivato.” ”Crear en ellos el complejo de que se niegan al diálogo y a la convivencia por su cerrazón mental y su egoísmo y procurar que los demás tengan también esta misma idea de ellos.” “Brindar amistad franca y entrañable mientras se pueda ganar el objetivo”. ”Procurar despertar gran admiración hacia los países comunistas, destacando su gran progreso social y económico y su verdadera libertad”. ”Afirmar que la moral burguesa es pura hipocresía, con apariencia de honradez”. En fin, que el vademécum no tiene desperdicio y que al parecer mantiene toda su vigencia .Aquel documento del joven nos dio como resultado la creación de un Instituto de Formación interno que se llamó Ereintza y que ojalá siguiera funcionando. Ese fin de semana, Xabier Arzalluz en el frontón de Bermeo, lleno con cuatro mil personas, desgranó con maestría punto por punto aquella plataforma que se resumía en el “fin justifica los medios”. El PNV había estado ilegalizado y la única voz que se había escuchado había sido la de ETA con sus acciones y su ideología tercermundista.” ”No creáis-dijo Arzalluz dirigiéndose a los jóvenes-que sea imprescindible adherirnos al análisis marxista de una sociedad en lucha permanente de clases. El PNV cree que los problemas sociales y económicos se pueden y se deben resolver de otra manera en su ambiente de libertad y convivencia social, en una democracia fundamental que abarque todos los órdenes de la vida”.

Quien haya escuchado las intervenciones del 1 de Mayo de los Secretarios de ELA y LAB, habrá creído que estamos y volvemos a 1977, como si en 43 años no se hubiera hecho nada. Discursos en blanco y negro y con el cuchillo entre los dientes. Y es que los supermalos no son los virus sino Confebask, el PNV, Urkullu y Murga, el capitalismo y el neoliberalismo depredador, que todo lo envuelve. Análisis como si el Muro de Berlín no hubiera caído estrepitosamente. Y claro que los sindicatos tienen que ser plataformas de denuncia, pero con una mínima conexión con la realidad que estos sindicatos no tienen. A no ser que estén a otra cosa, como en 1977. Dijo en su día Txiki Muñoz que no es lo mismo jabugo que mortadela caducada. No estaría nada mal se aplicaran el cuento.

Decía el Lehendakari Agirre que si en los pueblos entrara el cainismo “nos pareceríamos más a una tribu de caníbales que a un pueblo maduro y civilizado”. Pues eso.

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