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UNA ETERNIDAD

Por ESTHER RUIZ

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Lunes. Comenzamos semana y comenzamos mes.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que se suspendió el Mobile World Congress de Barcelona... Era mediados de Febrero. Y aunque algunos querían ver otros motivos y decían que las “medidas adoptadas por las autoridades sanitarias eran suficientes”, parece que la “crisis de coronavirus” era algo serio y motivo más que suficiente para tomar la decisión. Aunque aquí siguiéramos a lo nuestro con lo que llamaban “alarmismo psicológico” y hablando poco más que de una gripe para la que estábamos preparados.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que situamos en el mapa Wuhan. Una ciudad en China. Y supimos que no éramos infalibles porque lo que pasaba a miles de kilómetros llegaba a nuestras casas en su peor versión y no fuimos capaces de verlo ni preverlo.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que a principios de Marzo supimos de la primera víctima mortal por Coronavirus en España y ya los contagiados se contaban por centenas...

Y parece que ha pasado una eternidad sobre la polémica celebración del 8M y otros actos multitudinarios. Cuando entonces la salud no era lo primero y aún no conocíamos el mantra de “salvar vidas”.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que en los primeros días de Marzo se cerraron los centros educativos, se suspendieron las Fallas, la Feria de Sevilla...

Y parece que ha pasado una eternidad desde que a mediados de Marzo los contagiados ya se contaban por miles y se superaba la centena de muertos.

Y parece que ha pasado una eternidad cuando la OMS declaró “pandemia mundial” el coronavirus poniéndole nombre a la enfermedad, COVID 19.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que el 15 de Marzo se declaró el Estado de Alarma que nos confinaba y nos aislaba en nuestras casas y que iba a durar 15 días...

Y parece que ha pasado una eternidad desde que nos separaron de los nuestros y nos dijeron que no podíamos besar, ni abrazar, ni tocar. Se acabó el contacto, la piel...

Y parece que ha pasado una eternidad desde que a finales de Marzo los contagiados ya se contaban por decenas de miles y los fallecidos por miles. Y se comenzaban a montar hospitales de campaña y hasta morgues improvisadas.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que empezamos a usar un nuevo vocabulario “curva, escalada, desescalada, hibernación de la economía, COVID 19, pandemia, confinamiento, epis, respiradores, distanciamiento social, nueva normalidad, pandemia, coronavirus...”

Y parece que ha pasado una eternidad desde que a primeros de Abril cuando ya el Estado de Alarma formó parte de nuestras vidas y nuestros sanitarios sin medios materiales ni personales comenzaban a estar exhaustos. Cuando los contagiados ya eran cientos de miles y los fallecidos superaban los diez mil. Y una de nuestras rutinas confinadas era aplaudir a las 8 en los balcones.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que los contagiados se contaban por miles a diario y los fallecidos por cientos. Llegando a los treinta mil.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que a primeros de Mayo nos dejaron salir de nuestras casas ordenados por franjas horarias mientras continuábamos en Estado de Alarma.

Y parece que ha pasado una eternidad desde que comenzamos a aprender a vivir en Fases.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que desde una ciudad lejana se propagó por el mundo entero. Y nos hizo protagonistas de un mundo irreal pero lleno de la peor realidad. Y nos cambió nuestra manera de vivir y fue como vivir una vida que no era nuestra durante casi tres meses. Y cuando echábamos la vista atrás todo lo veíamos como una eternidad y nos parecía increíble habernos acostumbrado a vivir en esos días raros en los que el ayer y el mañana eran como un hoy eterno.

Pero antes de que pasaran 90 días, llegó Junio y con él llegaron nuevas ilusiones, nuevos planes, nuevas esperanzas. Y fue entonces cuando soñamos con el verano, porque como si de un cumplimiento de condena se tratara, le pusieron fecha a nuestra libertad. Y fue en 2020 cuando marcamos el 21 de Junio en nuestro calendario, porque como cada año comenzaba el verano, pero esta vez con él, llegaba nuestra libertad.

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