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LA CHIMENEA

Por ANTONIO CUBILLAS

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 "Érase que se era..." , Comienzan por norma general los entrañables cuentos, escritos por los hermanos Grimm, Juan Rulfo, Hemingway, etc..., donde el relato corto, un protagonista, suspense narrartivo y fin didáctico, son sus más relevantes características..

Pues, así de esta manera, comienzan las historias en las vidas de la humanidad en tiempo, espacio y contexto. Como los cuentos...

Probablemente, a muchos de ustedes les sobreviene el recuerdo en "carne propia" o, extraña,  la figura de alguna persona que, casualmente  conocieron en su barrio, pueblo o, ciudad  como "buena gente", humilde, sencilla, carente de muchas "necesidades superfluas", a las que por su condición social y nacida, no pudieron agenciarse en su más tierna infancia y juventud...
 
Es la palmaria realidad de la vida, desde que, "el mundo, es mundo"... Si bien, como la "historia" misma, todo pudiera cambiar por las vueltas que da, esta conmovedora "noria". Al igual que, "Charlie y la fábrica de chocolate", cuyos hechos, relatan la crónica de  un niño muy dulce, honrado y generoso que vive en el seno de una familia muy sencilla ( rayando con la pobreza...), haciéndose merecedor de un premio, que el azar de una "papeleta" destinada al concurso divulgado por el excéntrico, rico e ingenioso Willy Wonca junto su a equipo directivo. El galardón, consiste en poder acceder al interior de la monumental factoría de chocolate. Un "mundo mágico", colmado de sabores... Y, nunca mejor dicho. Finalmente, Charlie supera todas las "pruebas" relativas a la sensatez, humildad, confianza, etc., convirtiéndose felizmente en el colaborador y socio del gran magnate...

Pues, los cuentos inmersos en la más placenteras de las fantasías, pudieran llegar a  convertirse  en realidad, como lo  sucedido al solemne personaje ( Charlie..).

¡ Qué hermoso !. No puedo eludir mi más profunda emoción y gozo, cuando leo, veo y constato que esta quimera ha podido hacerse realidad, equiparándola  en puntuales momentos de mi deambular  por este  "mi mundo", hasta ayer... ¿Por qué no...?

Recuerdo, me retumba en los oídos, cuando arribaba mi adolescencia, las incontables veces que mi adorada madre, sentenciaba : "¡ Ay, hijo mío! Vas a sufrir mucho en esta vida...No conoces la envidia..Y, hay gente muy mala por ahí..."

Envidia. Un sentimiento de dolor y frustración, frente aquello que deseamos febrilmente, que no logramos alcanzar u obtener ( cosas, habilidades, estatus..). Prioritariamente, necesidades "superfluas" que, no logras alcanzar. A diferencia de las esenciales, como la  inteligencia, humanidad, educación, cultura, altruismo, abnegación, voluntad, elegancia... ¡ Vamos ! Que, "ambicionamos la burra ajena, teniendo coche propio.."       SÍ. Lo sé... Sin el "vil metal", no podremos ser muy  felices porque, con él se obtienen muchas cosas innecesarias, que nos hacen sentirnos superiores. Sobremanera: El amor y el  LUJO...
                   
El amor, en toda la más amplia extensión de la palabra, es una "locura amble", para la mayoría. Y, para los "terrícolas depredadores" restantes, una "oportunidad". Es decir, llevan programado, el logro de sus objetivos, por aquello que se hace llamar la "lotería genética"... La "papeleta de Charlie", ¿ Se acuerdan ? Y, el LUJO, se encarga de todo los demás... Ellos/as, en su mayoría ( por aquéllo de la "protección , mejora de la especie y garantía de la misma"), emprenden los sutiles "pasos", habiendo sido previamente  informados/as en cuanto a  los veraces y  periféricos "informes del codiciado/a".
 
El oportunismo , se ha puesto en marcha. La oportunidad, es cuestión de tiempo. Confía y conoce muy bien a su presa. Si bien, todo no está embolsado. Porque, en el amor y el "LUJO", participan más concursantes. Con independencia de las  imprevistas circunstancias. Eh...Si bien, variopintas con más postín, si acaso... Y, lógicamente, las estrategias de unos/as y de otros/as, no son equiparables. Poco a poco. "Vagabundo"  o, " ratita presumida", no advierten más que  una insignificante, como incómoda corazonada en  la "distancia corta". Desconociendo que en ambos "cuentos", el desenlace no se promete tan feliz como anhelaban sus protagonistas en un principio... 

Les confieso, que  amar y ser amado desde la franqueza, alborozo y concordia, es lo más grande, radiante y dichoso para aquéllos, quienes fueran afortunados de compartir esta inimitable sensación .Pues, no conoce fronteras. Y, al igual que el fuego, arrasa con todo lo que encuentra a su paso, así es el verdadero y ambicionado amor. Es una hierba salvaje, indómita; sin reglas establecidas .Porque, la pasión, la mirada de ambos en la misma dirección, creatividad, etc., conforman el poder inexpugnable de la felicidad. Si bien, lo coyuntural y  práctico (nada, que ver con lo emocional...), se obstina en transformarlo como una "planta de jardín artificial"... Con las consecuencias a corto o, medio plazo que esa descaminada conducta conlleva: Todo, concierne al "que" y "cómo", olvidándose del "quién"...Pero, ¡En fin...!

" Colorín, colorado...". Nuestras vidas, contienen inexorablemente, un principio y, un final. Como los cuentos, cuyas enseñanzas nos invitan a reflexionar quiénes y cómo deberíamos ser. Y no, en lo que nos hemos convertido por la condición de  "mirar a lo más alto de la chimenea", sin apenas darse cuenta, dónde se encuentra la "puerta", solicitando permiso para entrar... Como los sueños, que pudieran hacerse realidad, cuentos son...

- Venturoso día -