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RAZONES PARA DOS POSICIONES DISTINTAS

Por ENRIQUE GOMARIZ

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Y nos vuelve a suceder: las dos Españas políticas tienen razón en las críticas que se lanzan una a la otra. Algo que divide a sectores enteros del sistema político: diferentes administraciones, partidos políticos, ciudadanía. Gobierno central contra Gobierno de Madrid. Partidos de derecha contra partidos de izquierda. Ciudadanía enardecida de Podemos contra ciudadanía indignada de Vox. Divisiones que expresan la parcialidad de visiones y algoritmos sesgados que imperan en el país.

Es cierto que, como dice el PP, el gobierno de Sánchez parece dispuesto a mostrar un rosario de guiños, gestos y promesas al independentismo catalán y al vasco (que en este caso incluye a Bildu, la continuación de ETA por otros medios). Y es cierto que lo hace por una razón de supervivencia, la suya, por encima de cualquier otro criterio ético o democrático. También es verdadero que es capaz de construir posverdades y remontar un escandalo tras otro, como si de una carrera de vallas se tratara, hasta alcanzar la meta del mantenimiento en el poder.

Pero también es cierto, como dice el Gobierno Sánchez, que la derecha fraccionada parece incapaz de proponer un curso de entendimiento estratégico para poner por delante el sentido de Estado, antes que su animadversión partidaria. Y que frente a las denuncias de corrupción acude con demasiada frecuencia al socorrido grito: ¡¡ Y tu más!! Ahora traducida en centrar su ataque al otro partido de la coalición, Podemos, en un intento demasiado evidente de tiro por elevación.

Claro, que ese chulangano del moño es cada día más impresentable. Ya le he escuchado repetir a Iglesias algo que ningún responsable político puede decir jamás en un sistema democrático: que la oposición nunca llegará a gobernar. Este señor no tiene principios ni ha entendido jamás en que consiste la creación de cultura política democrática. ¡Que vergüenza siente uno de tener a un personaje de esta calaña como vicepresidente del Gobierno!

Pero el drama del hecho de que las dos Españas tengan razón en sus respectivas críticas, se constituye en un crimen de lesa humanidad en medio de una pandemia como la que está sufriendo España. Y si desde este análisis se examina el debate sobre algo tan integrador como son los presupuestos, la conclusión es que difícilmente se puede esperar unas cuentas de país y no de gobierno/partidos. Lo que significa algo tremendo: quedamos en manos de Bruselas, para que ese acuerdo que alcanzaron conservadores, socialdemócratas y liberales para mandarnos 140 mil millones de euros, pueda reproducirse también en España. Como ciudadano europeo espero que las cuentas que mande el gobierno a Bruselas sigan ese sano guion escrito en la Unión Europea, entre conservadores, socialdemócratas y liberales. Y que todo lo que llegue al margen de ese guion sea prontamente rechazado.

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