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DE LOS RESULTADOS DE LA CENSURA A LOS TEMORES REALES EN LA UE

Por ENRIQUE GOMARIZ

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Buena parte de los análisis que se hacen sobre el resultado de la moción de censura presentada por Vox versan sobre cuál ha sido la formación política que ha sacado más réditos de esta moción parlamentaria. Desde luego, cada partido tiene una visión poco imparcial del acontecimiento. Pero una lectura menos escorada indica dos resultados poco discutibles. El primero, que un partido con una presencia tangencial en el Congreso, como Vox, tuvo dos días de protagonismo político y mediático como nunca imaginara. En ese sentido, resulta indudable que la moción de censura ha resultado un buen negocio para Vox, que hubiera sido redondo si Casado no le hubiera aguado la fiesta.

El segundo resultado notable ha consistido en que, lejos de ser irrelevante, un epifenómeno, como insistían desde el PP, este acto ha tenido un calado que incluso podría cambiar el escenario político futuro. En la mañana del jueves, a las 11.35 exactas, el líder del PP, Pablo Casado, se enfrentaba con inusitada dureza a Vox y su presidente, entablando así una lucha sin cuartel por recuperar el centroderecha desde sus propias bases. Porque su discurso de posición, anunciando el voto negativo de su partido, ha sido también una definición explícita del lugar que quiere ocupar en el espectro político. Un tanto sorprendido, Pablo Iglesias, afirmaba que fue un “discurso canovista”, que recuperaba las esencias de la derecha constitucionalista española.

 

Otra forma de examinar el debate consiste en revisar las acusaciones de emparejamientos indeseables que se han hecho sus protagonistas. Importa señalar que tales emparejamientos se darían por diferentes supuestos: por proximidad ideológica, por interés político o partidario, o también por dinámica objetiva, más allá de la voluntad de los actores en presencia.

En el curso del debate han surgido acusaciones de emparejamiento por proximidad ideológica entre el PP y Vox o entre Podemos y los partidos independentistas, aunque también se ha aludido al maridaje entre el PSOE y Podemos.

Cuando el motivo ha estado referido al interés político, algunas intervenciones se han referido al matrimonio por interés entre PSOE y Podemos para conservar el gobierno, o, por la misma razón, entre Ciudadanos y Vox en varias Comunidades Autónomas. También se aludieron a los pactos entre el Gobierno y el PNV o entre el Gobierno e Izquierda Republicana de Cataluña.

 

Tampoco faltaron ejemplos de dinámica objetiva, como cuando Casado habló de la pinza en contra del PP que estaban haciendo el Gobierno y Vox. Este último partido, también acusó a Ciudadanos de hacer algo semejante con el Gobierno en contra de la derecha.

Y finalmente, las acusaciones de emparejamientos por posiciones igualmente extremas. El PP y Ciudadanos ha acusado de un emparejamiento por esta causa a Podemos y Vox, pero también se aludió a Vox en relación con los independentistas catalanes, a los que se aludió como “fábricas” respectivas de uno y otro.

Hacia el final del debate sobre la moción de censura, también se habló acerca de quién atemorizaba más a la Unión Europea. Pero, para tener una idea menos parcial de estos temores, primero hace falta situarse respecto de la plataforma política que hoy conduce la UE; es decir, de la alianza entre conservadores, socialdemócratas y liberales que compone la mayoría estable de las instituciones europeas. Desde esa perspectiva, un listado corto de temores serían los siguientes:

 

Fortalecimiento de Vox y debilitamiento del PP. Desde Alemania y Francia se han emitido voces que reflejan el temor de que los conservadores en España se escoren demasiado hacia la extrema derecha.

Fortalecimiento de Podemos y debilitamiento del PSOE. Desde varias fuerzas políticas europeas, incluyendo las socialdemócratas, se han dado señales del temor que tienen respecto de la formación de un escenario a la griega en España.

Inclinación del PSOE hacia posiciones radicales. Varias fuerzas conservadoras europeas han señalado este temor, pero últimamente ha sido la Comisión Europea quien ha tenido que mostrar ese peligro a propósito del intento descabellado de Sánchez de liquidar la salvaguardia que representa la mayoría cualificada para la elección de los vocales en el gobierno de los jueces.

Fortalecimiento de los partidos independentistas. En Alemania, pero también en Francia, Bélgica e Italia, que sufren de tensiones secesionistas, se expresan agudos temores de un crecimiento importante de la presencia de los partidos independentistas, especialmente en Cataluña.

Estos diversos temores se expresan respecto de lo que la Unión Europea considera claramente deseable: que la alianza entre conservadores, socialdemócratas y liberales que conduce Europa sea también la plataforma predominante en España para enfrentar la crisis que ha provocado la pandemia. Y nadie considera necesario que esas tres fuerzas principales formen gobierno juntas, sino que sean capaces de configurar un pacto de Estado para utilizar adecuadamente las ayudas que llegarán para salir de la crisis.

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