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OTRO ANIVERSARIO DE UNA IDEA AMBICIOSA PARA LIEBANA

Por JOSÉ RAMÓN SAIZ

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    Si estuviera entre nosotros el recordado y admirado maestro de periodistas don Florencio de la Lama Bulnes, con toda seguridad que en estas fechas estaría evocando en las páginas de la prensa cántabra el sesenta y cinco aniversario de la puesta a debate de la genial idea del ingeniero lebaniego don José Antonio Odriozola Calvo que pocos años después culminó con la instalación de un teleférico en Fuente Dé al pie de los Picos de Europa. En recuerdo al ilustre periodista y en homenaje a Odriozola Calvo, trazo estas líneas que quieren evocar un hecho trascendente para Liébana y, en general, para Cantabria ya que el teleférico desde los años setenta ha ido transformando la vida social y económica de la comarca lebaniega y de sus gentes. 

      Don José Antonio Odriozola falleció en accidente de tráfico el 23 de enero de 1987 y tiempo después su viuda, doña Araceli Alonso, nacida en Cosgaya y hermana de Alfonso Alonso, el montañero lebaniego que participó en la primera expedición española al Everest (hace varios años también fallecida) me entregó algunos de sus trabajos que guardo con emoción entre los que figuraba el original del estudio que presentó a las autoridades lebaniegas en enero de 1962 con el título “Consideraciones para la instalación de un teleférico en Fuente Dé”. Este estudio consta de veinte páginas mecanografiadas y una serie de mapas que marcaban la ubicación propuesta –y aceptada- en su recorrido hasta el teleférico Balcón del Cable.  

      Quienes hemos tenido acceso a este documento póstumo de Toño Odriozola comprobará que lo que el gran ingeniero lebaniego –toda una autoridad montañera a nivel internacional- observó desde la lejana atalaya de los inicios de la década de los sesenta para Liébana se ha cumplido con creces. No es necesario que insista que Odriozola era un hombre brillante e inteligente, pasional por la actividad montañera y enamorado sobre todo de los Picos de Europa que conocía al detalle y que en aquellos tiempos era solo lugar accesible para montañeros y amantes de la caza. En el preámbulo de este estudio, afirmaba que teniendo Liébana un turismo relativamente muy escaso en cantidad, a todas las bellezas que encierra Liébana había que añadir algunas ideas conducentes a tratar de canalizar una mayor corriente turística. 

      Odriozola estaba convencido que Liébana era la puerta natural a Picos y en su estudio dirigido a elevar a trascendente esta consideración afirmaba que “esta situación de privilegio puede aún explotarse al máximo con una ordenación racional de las posibilidades que encierra el binomio Fuente Dé-Aliva o, mejor aún, el conjunto Fuente Dé-Lloroza-Aliva, para añadir el núcleo fundamental de la propuesta de Odriozola que transcribimos de la página siete de su estudio: 

“El primer paso y el fundamental lo constituye la instalación de un TELÉFERICO entre la pradería de Fuente-Dé y el Balcón del Cable, aproximadamente entre las cotas 1.050 y 1.850. El que la idea es realizable lo prueba el hecho de que ya en los primeras décadas del siglo existió entre esos mismos puntos un sistema análogo, pero destinado solamente a bajar el mineral de blenda extraído de las zonas de Hoyo de Lloroza y adyacentes. Precisamente el Mirador o Balcón del Cable debe su nombre a este primitivo “cable” por el que se bajaba el mineral”. 

      La visión de Toño Odriozola no se centró exclusivamente en observar con décadas de antelación por donde se abría una puerta de impulso económico a la comarca, sino también en recomendaciones que no eran entonces muy de uso. Así, en su estudio aconsejaba que las instalaciones y cables fueran lo menos visibles al objeto de no alterar el paisaje, eludiéndose los entramados metálicos y las estaciones terminales de hormigón. Recomendaba “no meter” la civilización en los Picos con construcciones demasiado visibles desde las cimas y por ello indicaba que la estación terminal superior del teleférico debía ubicarse al este del Balcón del Cable y por debajo del nivel de éste.

   Esta visión de Odriozola que desde niño conoció a fondo su tierra y sus picos, le llevó a indicar en su informe que “el teleférico exige un hotel o parador en las inmediaciones e, indudablemente, Fuente Dé reune todas las condiciones exigibles para ello: agua abundante, accesos, orientación al sur, terreno resguardado por el anfiteatro rocoso, etcétera”. También aventuraba un camping y la revalorización del Refugio de Aliva, estimando que con el paso de los años todo el recorrido de Ojedo a Fuente Dé estaría marcado por la existencia de pequeños hoteles y posadas. El mismo Toño Odriozola impulsó en Cosgaya la posada de las hermanas Lamadrid, ejemplo de su fe en estas estructuras hoteleras de dimensión familiar. Para ocultar las instalaciones mineras abandonadas, la visión de Odriozola recomendaba plantar árboles, decantándose “por hacer un esfuerzo con especies arbóreas locales como hayedos, robledales, castañares y nogales, para añadir en su detallado y preciso informe: “La estética y el sabor local saldrían ganando. No pretendemos hacer de Fuente Dé un rincón suizo o canadiense, cuando podemos conseguir allí nada más y nada menos que un modelo de tipismo montañés, geográfica y arquitectónicamente hablando”. 

      Algunas de sus propuestas las consideraba en su informe como “sueños irrealizables” y todavía siguen pendientes; sin embargo, su principal idea se concretó en pocos años con el apoyo de las autoridades lebaniegas y del entonces presidente de la Diputación don Pedro Escalante Huidobro, el cantabrón, de brillante gestión. En el resumen de su informe, Odriozola destacaba la necesidad de lograr objetivos como los que siguen y que figuran en un estudio elaborado a lo largo de 1961 y entregado al consejo económico sindical de Liébana en los finales de enero del año siguiente. Observemos su agudeza: 

1.- Estudio de las posibilidades del circuito turístico-religioso-arqueológico de Lebeña-Santo Toribio-Piasca. 

2.- Acondicionamiento del camino a Fuente Dé, primer paso para el siguiente. 

3.- Instalación de un teleférico entre Fuente Dé y el Cable, sobre el que se apoyaría toda la ordenación turística de Liébana. 

4.- Construcción de un Parador en Fuente Dé. 

      Además de estos pilares para ordenar el progreso de la comarca lebaniega, Odriozola acompañaba otras iniciativas como el montaje de telesquís en Aliva y Lloroza, líneas de energía eléctrica, repoblaciones fluviales, máquina quita-nieves, mejora de comunicaciones, en un esfuerzo conjunto y global. 

      Tuve la fortuna de conocer muy de cerca la enriquecedora personalidad de José Antonio Odriozola Calvo. Le visitaba en su casa madrileña de la calle Esponceda y su despacho de presidente de la Federación Española de Montañismo. Su inesperada muerte, todavía joven, truncó muchas posibilidades y proyectos que tenía inmensa pasión por desarrollar, perdiendo Liébana una figura de la que se esperaban muchos proyectos positivos. En el montañismo español e internacional fue una autoridad respetada por sus conocimientos y en sus visitas constantes a Picos comprobé cómo llevaba un cuaderno de campo en el que anotaba minuciosamente las vicisitudes y datos de sus marchas. Recuerdo que una de esas caminatas por la calzada romana del Caoro, que desde la divisoria desciende hasta Arenas de Cabrales salvando un desnivel de casi mil metros, fue anotando en su cuaderno el número de “tornos” de la calzada y la altitud correspondiente. Pienso que estos cuadernos de campo y todo lo que dejó escrito representa un activo para impulsar una fundación que llevara su nombre en defensa de Liébana y de Picos de Europa, su gran pasión. 

         Sesenta y cinco años de su informe visionario sobre Liébana con la idea del teleférico y treinta y cinco de su muerte, a los amigos –pero también a los cántabros y lebaniegos que no le conocieron y cuya memoria se les escapa- nos corresponde reivindicar sus aportaciones y pasiones. Todo un ejemplo de lebaniego y cántabro cuya muerte truncó otros horizontes de inteligencia para la tierra de sus amores.

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